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Surf y solidaridad en las antípodas de Salinas

El avilesino José Fernández Presa, "Josete", alterna en Indonesia su pasión por las olas y su vocación docente enseñando inglés a niños de una isla remota

José Fernández Presa

José Fernández Presa / Lne

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

Avilés

La isla de Nías se halla a más de 13.000 kilómetros de la playa castrillonense de Salinas, casi en sus antípodas. Pero uno y otro lugar comparten lo necesario para que el avilesino José Fernández Presa sea feliz: hay olas. Muchas y buenas olas para surfear. Así que el surfista al que en Salinas todos conocen como "Josete" ha hecho la maleta, embolsado dos tablas de surf y viajado hasta Nías, una isla indonesia situada a 125 kilómetros de la costa occidental de Sumatra, en el océano Índico. "El plan es quedarme solo hasta julio", anuncia para que nadie piense que su ausencia será indefinida.

El plan de este joven es alojarse en un centro que tiene por objetivo enseñar inglés a niños y adolescentes nativos de modo que puedan trabajar en el pujante sector turístico de la zona, un paraíso al que cada año llegan miles de viajeros atraídos por el exótico paisaje y, en especial, por el surf. "Doy dos horas de clase y pago 10 dólares diarios a cambio de alojamiento y manutención. El resto del tiempo, en su mayoría, lo dedicó a surfear", explica Josete, maestro de profesión que también mantiene abierta su "escuela" particular a distancia, alumnos a los que da clases particulares de refuerzo on line desde un coworking en el que comparte espacio con otros surferos, ‘influencers’ de viajes, gurús del yoga y monitores de fitness.

El bautismo de Fernández Presa en el surf se produjo a los 8 años, y de forma indirecta. Fue su hermana la que se apuntó a un curso para aprender en la playa Los Quebrantos de La Arena (Soto del Barco) y él se inscribió "por imitación". Su primer maestro fue Lucas García, uno de los primeros surfistas que abrió escuela en la comarca avilesina y referente de varias generaciones; también fue pupilo, ya en Salinas, de Diego Castro, surfista profesional que llego a estar en el "top ten" nacional. "El surf me enganchó desde el primer momento. Tardé poco en convencer a mis padres para que me comprasen mi primera tabla", relata por teléfono desde el otro lado del mundo.

Además del surf, Josete jugó al fútbol en equipos avilesinos como el Bosco y el Navarro, pero la tabla pudo más que el balón y a partir de los 20 años la pasión por las olas condicionó su vida. "Mi primera salida internacional fue a Hossegor (Francia) en 2012, con motivo de un Campeonato del Mundo. Después he estado en más países: Marruecos, Maldivas, Australia, Indonesia... Personalmente, este último me parece el paraíso del surf", opina con conocimiento de causa.

Aparte de disfrutar del surf en las paradiasíacas playas de Nías con una temperatura del agua impensable en Asturias, José Fernández Presa ha organizado en este viaje una iniciativa solidaria para que su estancia en Indonesia resulte productiva para la población local. Al habla con el director del proyecto educativo que se desarrolla en el centro donde da clase estos días para concretar su estancia, Josete le preguntó qué necesidades materiales tenían y de ahí surgieron dos ideas: llevar material escolar, en especial libros de inglés, y camisetas de fútbol.

"Respecto al material escolar, es obvio que es bienvenido en un lugar donde no abunda. Lo de las camisetas de fútbol es porque aquellos niños tienen fascinación por el fútbol europeo y yo tenía un montón de camisetas de varios equipos por casa", explica el surfista, quien se acabó viendo desbordado cuando inició la recogida de materiales y la publicitó en Instagram.

"Colaboraron los institutos Isla la Deva de Piedras Blancas y el de Pravia y el colegio Santo Tomás de Avilés; y en el plano deportivo, la organización de los 10 Kilómetros de Salinas, un montón de amigos y conocidos y, muy especialmente, el Real Avilés Industrial, que donó al pie de doscientas equipaciones completas", expresa agradecido. Como semejante volumen de ropa y material escolar no le cabía en la maleta, Josete tiene previsto echar mano de unas amigas que viajarán a Bali en junio para que añadan a su equipaje las prendas recogidas que aún están en Asturias.

En tanto llega el día de volver a casa, este avilesino errante mantiene una rutina que le lleva a surfear a temprana hora del día –"a las 6 de la mañana me levanto, y al agua", dice con entusiasmo–, dedicar las horas centrales de la jornada a la docencia y, de tarde, vuelta al mar. "Estas olas son de tremenda calidad, muchas iguales y de patrón repetitivo por las condiciones coralinas del fondo. Tiene especial fama la ‘Derecha de Nías’", concreta con el mismo conocimiento técnico que si hablase de las olas "Ewan" o "La Luna", esas de la playa de Salinas sobre las que tantas veces se ha deslizado.

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