Entrevista | Eduardo Galán Adaptador de "La regenta", el viernes, en el Niemeyer

"Llevar ‘La regenta’ al teatro es un reto grande, pero conveniente"

"Me cuesta trabajo entender a los autores-directores, porque no pueden hacer el distancimiento entre obra y texto"

Eduardo Galán

Eduardo Galán

Saúl Fernández

Saúl Fernández

El dramaturgo y productor Eduardo Galán (Madrid, 1967) adapta para la escena "La regenta", de Leopoldo Alas "Clarín". Se trata de una coproducción de Secuencia 3 –su compañía– y del teatro Fernán-Gómez de Madrid y el Centro Niemeyer acoge una función de este espectáculo el próximo viernes (20.00 horas). Galán es, además, el vicepresidente de la Academia de las Artes Escénicas de España, que este julio desarrolla su Escuela de Verano en el teatro Palacio Valdés. Conversa con LA NUEVA ESPAÑA por teléfono.

–Menuda locura: 900 páginas traspasadas a hora y pico.

–La verdad es que es un reto grande grande grande, pero pienso que estos retos son convenientes. De todas maneras, el reto era que quedara reflejada la novela en el espectáculo, pero sí, es un reto descomunal, un desafío muy grande, sobre todo cuando no tenemos referentes teatrales. En teatro es la primera vez que se hace una adaptación que pretende ser fiel a "La regenta" porque hubo una que hizo en su momento Vanessa Montfort y que dirigió Marina Bollaín, no sé si lo recuerda.

–Llevaba la historia de Ana Ozores a un programa de televisión.

–Eso es. Para mí eso no es una adaptación de "La regenta", para mí es una obra a partir de "La regenta". La mía sí que pretende reflejar la esencia, el espíritu, los contenidos y el estilo de "Clarín". Si lee o escucha el texto, no encontrará ni una sola frase que no esté en la novela de "Clarín". Creo que ese mérito es mayor: que todo está escrito con el lenguaje de "Clarín". Soy fiel hasta en el estilo.

–No me imagino a Fermín de Pas en lo alto de la torre de la Catedral.

–Pues lo podrá ver. Supongo que irá a verla.

–Sí, por supuesto.

–No le quiero hacer "spoiler": el inicio de la obra de teatro coincide con el inicio de la novela.

–¿Cómo fue que decidió hacer esta adaptación?

–Nace de una línea editorial de Secuencia 3: estamos dando voz a las mujeres desde un punto de vista histórico. Como sabe, tenemos en cartel ahora "La celestina", pero sobre todo hicimos hace seis años "Tristana", de Benito Pérez Galdós, con una protagonista mujer. Después...

–"Los pazos de Ulloa".

–"Los pazos de Ulloa". No solo por su autora, sino también porque el personaje femenino es superprotagonista. Y el reto era abordar "La regenta" después. Esta novela de "Clarín" lleva al máximo toda la problemática de la mujer en el siglo XIX. ¿Cómo sentía, cómo pensaba la mujer? Sus intentos por ser libre, por ser independiente y con qué problemas se encontraba. En el caso de "La regenta", con la murmuración, la crítica social, la incomprensión, el cerco...

–Una novela, además, que aquí, en Asturias, es reverenciada.

–Lo sé, lo sé. He sido profesor de Lengua y Literatura de instituto muchos años, he explicado la novela, la he leído muchas veces y la venero y la respeto. Tanto la directora [Helena Pimenta] como yo hemos trabajado con el máximo respeto al espíritu de la novela. En una hora y cincuenta minutos no se refleja toda la novela, aunque sí la trama esencial. También intentamos reflejar hasta el estilo indirecto libre de la novela, la sátira, el humor, la enorme tragedia que hay. Hay un coro de personajes narradores que van apareciendo para ir entiendo mejor todo el sentido de la novela, pero sí, como le decía al principio: sí que era un reto y un desafío mayúsculo. De cara a Asturias, nos da auténtico respeto.

–¿Por qué no se ha metido a la dirección?

–Yo no soy director de escena. Nunca lo he sido. Nunca he pretendido serlo. Hay directores extraordinarios, como Helena Pimenta, con la que me entiendo muy bien. Hizo "Los pazos de Ulloa" y ahora "La regenta". Creo que es conveniente que sobre un texto dramático haya una nueva mirada más allá de la del dramaturgo: la del director. Enriquece muchísimo el espectáculo. Me cuesta trabajo entender a los autores-directores, porque no pueden hacer el distanciamiento entre la obra y el texto. Los respeto muchísimo, pero siempre digo que necesitamos a alguien que nos lleve la contraria, que presente otro punto de vista, otra óptica... y era muy importante que en este caso fuera mujer –Helena Pimenta–, que pusiera esa visión desde el punto de vista femenino en la obra. Directora y autor, en este caso, trabajamos muy unidos.

–¿Cuánto de unidos?

–Le cuento: en primer lugar redacto una versión que ya considero que es válida para que ella la pueda leer. Una vez que ya la ha leído discutimos, aporta, propone suprimir escenas, añadir otras. De mutuo acuerdo llegamos a un texto final que es el que tenemos. Después, durante los ensayos seguíamos con la comunicación abierta por si ella necesitaba cambiar algo. Y siempre podía cambiar: confío totalmente en ella.

–¿Y después de "La regenta"?

–El próximo día 27 vamos a hacer en el Festival de Clásicos en Alcalá "Los bandos de Verona", de Rojas Zorrilla, que es una comedia de capa y espada de la misma temática que "Romeo y Julieta", porque bebieron de la misma fuente. A primeros de octubre estrenaremos una adaptación del "Lazarillo de Tormes" que será "Lazarilla de Tormes" y la va a protagonizar Soledad Mallol, la del dúo "Las Virtudes". Ella se presenta, más o menos: "A ver, señores, que yo no era un niño, que yo era una niña". ¿Y si Lázaro hubiera sido una niña? Las aventuras que tiene desde el punto de vista femenino.

–¿Sigue siendo pregonera?

–Sigue siéndolo. Y a finales de octubre estrenaremos "Casa de muñecas", de Ibsen, dirigida por Lautaro Perotti y con María Léon.

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