¿Qué esperan los pescadores asturianos de la nueva legislatura europea?: para empezar otro modelo de reparto de cupos

Científicos y marineros ven con alarma cómo afecta el cambio climático a la pesca: "Lo que estamos viendo no lo creerían nuestros padres"

Una descarga de pescado en el muelle de la rula de Avilés.

Una descarga de pescado en el muelle de la rula de Avilés. / Miki López

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

Tripulaciones envejecidas y sin perspectivas de relevo generacional a la vista, rendimientos económicos menguantes y cada vez más costeras fallidas pintan un panorama desolador para la flota pesquera asturiana, según se puso ayer de manifiesto en una jornada técnica organizada en la rula de Avilés por la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Oviedo (CuCC) en la que pescadores y científicos intercambiaron puntos de vista e impresiones sobre el impacto que ya tiene el cambio climático –para mal– en la actividad pesquera.

Como tenue luz de esperanza ante tanta adversidad, el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, Adolfo García Méndez, expuso que los ojos están puestos en la anunciada evaluación y revisión de la Política Pesquera Comunitaria (PPC), prevista para mediados de 2025, una vez que se constituyan y empiecen a trabajar los nuevos organismos europeos que han de emanar del nuevo Parlamento de la UE recién elegido.

García Méndez fue muy crítico con el actual sistema de cuotas máximas de capturas, los popularmente llamados "cupos": "Son una reminiscencia de un sistema implantado en la década de los 80, entonces para una Comunidad de solo diez estados miembros y poblaciones de peces relativamente abundantes. Mucho ha cambiado con el tiempo la realidad pesquera y por eso es necesario una revisión, y además que sea profunda. El actual sistema es ineficaz y de mantenerse sería la estocada de muerte para una flota de perfil artesanal como la asturiana".

A juicio del dirigente pesquero asturiano, "ha llegado la hora de hacer prevalecer los criterios sociales y económicos a los ambientales, sin que esto signifique olvidar los últimos; pero sí que debe empezar a ponderarse el impacto de las decisiones en las rentas pesqueras. Esto pasa por segregar las competencias pesqueras de las ambientales y crear una Comisaría Europea específica de pesca. Así mismo, hay que replantearse en su totalidad el sistema de cuotas atendiendo a los informes científicos, que deben ser lo más completos y exhaustivos posibles".

El director general de Pesca del Principado, Francisco González, suscribió los mismos planteamientos de reforma de la Política Pesquera Comunitaria que el patrón mayor presidente de las 19 cofradías asturianas, lo cual denota tanto la buena sintonía existente entre el sector y la Administración regional como lo indiscutible que a parecer son las evidencias que sumen a la flota asturiana en "la más absoluta de las incertidumbres", por citar palabras de García Méndez.

González puso un ejemplo de la aparente incongruencia del actual modelo de cupos: "Los pescadores asturianos no pueden capturar atunes rojos porque hace años no los había en las aguas donde faenan. Pero de unos años a esta parte han hecho acto de presencia –probablemente como consecuencia del cambio climático– y se han convertido, por una parte, en un problema por su capacidad depredadora de otras especies y, por otra, en una oportunidad para ampliar el catálogo de especies objetivos dado su alto valor comercial. ¿Qué procede hacer antes esta situación? Es obvio: autorizar un cupo de capturas".

García Méndez se mostró de acuerdo en la problemática del atún rojo e incluso amplió la lista de especies "problemáticas": "Tenemos una cuota de xarda de la que este año apenas hemos pescado el 20 por ciento porque no hay, pero nos penalizan la pesca de abadejo al punto de impedirnos pescar más de siete kilos al día cuando es fácil capturar ejemplares que pesan más de diez kilos... El chicharro ha cogido el hábito de nadar en aguas más profundas –lo cual dificulta su captura–, el percebe está en crisis y nadie sabe por qué y el bocarte abunda, pero su talla media es cada vez más pequeña".

Según los expertos de la Universidad de Oviedo que intervinieron en la jornada, el cambio climático, que lleva asociado el calentamiento del agua del mar, está sin duda detrás de esas "anomalías", incluso de la que describió con cierto humor Adolfo García Méndez, experimentado pescador de bonitos: "Hasta ayer como quien dice, los bonitos no entraban en el Cantábrico hasta mediados de julio, pero ayer mismo se pescaban sin problemas en la vertical de Santoña. Esto se lo dije a mi padre, que también fue pescador, y no daba crédito porque es lo nunca visto".

Sí a la descarbonización de los barcos, pero con ayudas y dando plazos "prudenciales"

La descarbonización de la economía habrá de llegar también a la pesca, sobre esto hay consenso. Pero respecto al cómo y al cuándo sí que parece haber mucha tela que cortar, según lo puesto de manifiesto en la jornada técnica sobre el impacto del cambio climático en la pesca que se celebró ayer de tarde en la rula de Avilés a iniciativa de la Universidad de Oviedo.

Para el director general de Pesca del Principado, Francisco González, la pretendida descarbonización de la flota pesquera para adaptarla al siglo XXI "es una oportunidad para modernizar los barcos de pesca" que a su juicio ha de venir acompañada de "ayudas económicas". El presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, Adolfo García Méndez, añadió que los pescadores asturianos ven con reticencia –y esperan que la Unión Europea cambie el enfoque– el hecho de que se iguale a los barcos de pesca artesanales (la inmensa mayoría de los que están en activo en Asturias) con los mercantes: "Descarbonización sí, pero por orden de capacidad contaminante y con plazos prudenciales en relación a las posibilidades del sector".

El catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo José Manuel Rico vino a dar la razón al dirigente pesquero en cuanto que bajo su experto punto de vista "es más urgente la descarbonización de otros sectores", y citó la industria o el transporte por carretera, entre otros.

En líneas generales, la pesca se presentó ayer en la jornada celebrada en la rula de Avilés como una actividad baja en emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y como la provisora de la fuente de proteínas menos problemática en este sentido. Ángel Muñoz, director técnico de Nueva Rula de Avilés, certificó esa afirmación con datos elocuentes: los de una reciente auditoría ambiental elaborada que avala la baja huella de carbono del pescado que se comercializa en Avilés.

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