Este es el dato de temperatura que rompe los esquemas de los científicos... y está pasando en el mar Cantábrico

El catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo, José Manuel Rico, describe un nuevo escenario marino causado por el cambio climático con alto impacto en la pesca

La bióloga luanquina Lucía Fandos sostiene en sus manos un pez globo, una de las especies impropias del Cantábrico que de un tiempo a esta parte ha empezado a ser avistada y capturada en aguas asturianas. | Ricardo Solís

La bióloga luanquina Lucía Fandos sostiene en sus manos un pez globo, una de las especies impropias del Cantábrico que de un tiempo a esta parte ha empezado a ser avistada y capturada en aguas asturianas. | Ricardo Solís

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

El catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo y codirector de la Cátedra de Cambio Climático, José Manuel Rico, se vale de la terrorífica imagen de Cerbero, el fiero perro de tres cabezas que según la mitología griega custodiaba la entrada al inframundo, para ilustrar de forma muy visual los peligros que amenazan la vida marina en el Cantábrico como consecuencia del cambio climático. Una de las cabezas sería el calentamiento del agua, otra su acidificación y la tercera, la progresiva hipoxia o pérdida de oxígeno. Y por si esto no fuese poco, otro mal acecha: el posible colapso de los flujos de corrientes marinas (determinantes en las condiciones climáticas de la Tierra), que podría originar a partir de 2030 una glaciación en aguas septentrionales del Atlántico norte.

Rico intervino en la jornada técnica que organizó este jueves la cátedra de cambio climático que codirige en la rula de Avilés y acompañó su conferencia con profusión de datos extraídos de las investigaciones que promueven la Universidad de Oviedo y los organismos que trabajan con ella en red para tratar de comprender mejor qué está pasando en el Atlántico Norte como consecuencia del calentamiento del planeta.

La subida de las temperaturas –una de las cabezas del "monstruo"– fue lo primero que expuso Rico: "La concatenación de temperatura medias registradas en el agua del Atlántico Norte (del que forma parte el mar Cantábrico) en los años 2020, 2022, 2022 y 2023 batieron récords de forma sucesiva y alteran la serie histórica de tal modo que nos meten en un escenario desconocido hasta el punto de que no estaba ni previsto en los modelos matemáticos. Solo en tres años, la temperatura media del Atlántico Norte ha subido un grado; esto rompe todos los esquemas".

¿Qué consecuencias acarrea ese calentamiento del agua del mar, fácilmente perceptible según Rico hasta por quienes gustan de bañarse en el Cantábrico? Responde el experto: "Semejante alteración de una variable básica para la vida en el mar como la temperatura tropicaliza las aguas (llegada de peces impropios de estas latitudes y cambios de hábitos en los autóctonos) y destruye hábitats como los bosques de algas laminarias fundamentales para la vida de muchas especies. ¿Alguien se imagina el impacto que tendría que desapareciese la mancha verde de Muniellos de un año para otro? Pues eso es lo que supone la desaparición en curso de los bosques de laminarias del Cantábrico". Entre otras especies afectadas, casi todos los mariscos, como bien saben, porque lo sufren, los recolectores.

El incremento de la acidez del agua del mar (acidificación) es consecuencia de la incorporación a la misma de dióxido de carbono que genera bicarbonatos a costa de reducir el volumen de los carbonatos imprescindibles para que las especies marinas construyan sus esqueletos o se forma el coral, hábitat crucial para la vida de muchas especies. Y en cuanto a la reducción de oxígeno, esto se produce por un principio físico; un fluido caliente almacena menos gas que uno frío; por tanto, al calentarse el agua, disminuye la proporción de oxígeno, que como todo el mundo sabe es fundamental para la vida de animales y plantas.

"No quiero ser catastrofista" –concluyó José Manuel Rico– "pero la Naturaleza nos está haciendo advertencias muy serias que deberían invitarnos a reflexionar y actuar para tratar de frenar este proceso que se ha puesto en marcha".

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"Tras la aventura inicial, en la que algunos barcos de cacea partieron hacia las islas Azores en busca de los primeros cardúmenes, los ejemplares de bonito del norte (Thunnus alalunga) ya han entrado al golfo de Vizcaya en su búsqueda de alimento, siguiendo su migración anual. Lo normal es que permanezcan en estas aguas durante los meses de verano, cuando la temperatura del agua es más elevada, para posteriormente regresar a latitudes más meridionales a pasar el invierno", explicaron ayer desde la rula de Avilés.

El bonito del Norte ya es, pues, "bonito del Cantábrico" en puridad. Esto ha propiciado que barcos que no se habían sumado todavía a la campaña por la lejanía de las capturas ya estén participando en la costera estrella del verano. Solo esta semana entraron a descargar a la rula avilesina un total de nueve embarcaciones: "Goienkale", "Gure Itxas Begi", "Nuberu", "Beti Itxas Argi", "Berriz Albóniga Mayor", "Matxaku", "María Digna Dos", "Esmeralda III" y "Vik Victoria".

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