El empresario Francisco Rodríguez ensalza en Salinas la unión histórica entre España y Portugal

El fundador de Industrias Lácteas Asturianas lee "el pregón de la concordia" como anticipo de las próximas fiestas en honor a la virgen del Carmen

Lucas Oraá, Francisco Rodríguez, Clara Moro, Victoria Cueto-Felgueroso y Agustín González Morera, ayer, en la iglesia de Salinas.

Lucas Oraá, Francisco Rodríguez, Clara Moro, Victoria Cueto-Felgueroso y Agustín González Morera, ayer, en la iglesia de Salinas. / Mara Villamuza

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Llamó el empresario Francisco Rodríguez "pregón de la concordia" al texto que pronunció en una tarde de celebración en la iglesia de Salinas, anticipo de las fiestas en honor a la virgen del Carmen, localidad que mira a un Cantábrico donde los más jóvenes "bañan" cada julio a su patrona en un cóctel de devoción y sentimiento. Habló Rodríguez, fundador de Industrias Lácteas Asturianas (Ilas-Reny Picot), de esperanza, de alegría, de historia y de posibles triunfos históricos sobre los avatares del tiempo, lo que, a su entender, sería "el despertar un resuelto entusiasmo por llegar a la unidad política en la Península Ibérica".

"Lo reafirmo desde los siguientes interrogantes: ¿no les parece a ustedes mucho más razonable esforzarnos en robustecer el entero espacio ibérico en lugar de enfrascarnos en la defensa de separatismos periféricos que conducen al debilitamiento fatal propio de la desunión? ¿Y no sería, por fin, halagador conformar un nuevo país que nos pusiera a la altura de los otros dos pueblos que también vienen de Roma, como son Francia e Italia? ¿No creen ustedes que un logro de esta naturaleza sería un revulsivo literal para tantos y tantos de nuestros jóvenes, que no aciertan a ver el futuro con ilusión? ¿Y, por fin, no les resultaría a españoles y portugueses un portento, tan vital como romántico, volver a ser lo que genuinamente somos?", pronunció el empresario.

También tuvo el pregón de Rodríguez la palabra alegría: "En esta vieja Europa, tan acuciada siempre por el más inconsecuente relativismo, tienen todavía nuestras actuales generaciones la posibilidad de vivir en libertad y de aspirar a lo verdaderamente transcendente".

El fundador de Reny-Picot, que con el tiempo devino en la actual sociedad anónima Industrias Lácteas Asturianas (Ilas), natural de Cangas de Narcea, y más exactamente de las montañas de Leitariegos, confesó haber comenzado a escribir su pregón en un bar de carretera en la vallisoletana Medina de Rioseco, donde el adobe de las casas confiere al medio parte sustancial de lo que es. Aplaudió con palabras a las «gentes por demás acogedoras» de Salinas y valoró su urbanismo «inconfundible». Tuvo también un recuerdo para aquellos que, como su padre, salieron a ganarse el pan allende los mares.

Francisco Rodríguez, durante la lectura del pregón en Salinas.

Francisco Rodríguez, durante la lectura del pregón en Salinas. / Mara Villamuza

La encargada de glosar a Francisco Rodríguez fue la abogada Victoria Cueto-Felgueroso Botas:«Es una persona íntegra, inteligente y tenaz. Un empresario por vocación, convicción y capacitación pues siempre ha sabido convertir en realidad sus sueños». Mostró Cueto-Felgueroso Botas su admiración por el pregonero, del que destacó su amor por Asturias. De Rodríguez ensalzó también sus valores personales:«Es muy buen amigo, una persona generosa, amable y profundamente educada con la que resulta un placer conversar». El pregonero agradeció las palabras. 

En su lectura, Rodríguez también habló de fe en una iglesia de Salinas a rebosar«La verdad cristiana no se aleja nunca de la coherencia. Y que, por esto, la Virgen del Carmen es ubicua, es decir, está presente para todos allí donde la necesitan. También en Salinas. Junto al mar». Aseguró haber hablado durante su discurso de esperanza «por simple inspiración de vuestra patrona espiritual», y de necesidad de concordia «porque ya tenemos suficiente discordia en el mundo, sin que nadie parezca prosperar con ese lamentable disfrute que consiste en tirarnos los trastos a la cabeza». 

Francisco Rodríguez García -ya cofrade de honor de la cofradía del Carmen de Salinas «por su trayectoria profesional, promoción de Asturias y devoción por la Virgen del Carmen», como leyó el hermano mayor, Lucas Oraá- recibió un largo aplauso. Luego se presentó el cartel de las próximas fiestas, una obra de Clara Moro Díaz. El colofón lo puso el párroco de Salinas, Agustín González Morera.

Suscríbete para seguir leyendo