Soto del Barco decreta la "ley seca": prohibido llenar piscinas y regar fincas

El Alcalde insta a los vecinos en un bando municipal a extremar el ahorro de agua para evitar restricciones o desabastecimiento en verano

Eva Bada en su bar de San Juan de la Arena con un vaso de agua

Eva Bada en su bar de San Juan de la Arena con un vaso de agua / MARA VILLAMUZA

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

Casi en paralelo a la decisión que tomó el Ayuntamiento de Málaga hace unos días –después de no pocas dudas por el poco caudal de agua embalsado en la provincia– de permitir que los propietarios de piscinas pudiesen llenarlas de agua a partir del pasado 1 de junio, el Ayuntamiento de Soto del Barco ha publicado un bando en el que prohíbe a los vecinos hacer lo propio, e incluso regar jardines, zonas verdes o fincas de labor durante los meses de junio, julio y agosto.

Toda una paradoja: en la España seca abren la mano con el agua pese a su escasez, y en la España verde un ayuntamiento cierra el grifo pese a la presunción de que hay agua de sobra. El Alcalde firmante del controvertido bando, José Manuel Lozano, niega la creencia generalizada o cuando menos la matiza: "Los grandes núcleos de población del concejo, Soto del Barco y La Arena, no tienen problemas de abastecimiento de agua porque se surten de Cadasa (el consorcio regional de aguas) y eso es una garantía; aún así, no es un recurso infinito y hay que mirar por él. El verdadero problema lo tenemos en los pequeños núcleos del municipio, muy dispersos y abastecidos con pequeños depósitos por manantiales que quedan secos en cuestión de horas si los vecinos no hacen un uso responsable del agua que guardan".

De hecho, según sostiene Lozano, ya se han producido casos preocupantes de falta de agua, pueblos en los que el caudal de los grifos quedó reducido a "un hilillo" porque algunos vecinos abusaron del recurso "llenando piscinas o regando tierras de fabas". Los mayores problemas se detectaron en localidades como Carcedo, Los Veneros, La Ferrería y la zona del Alto del Praviano. O sea que al gobierno sotobarquense no le ha quedado otra, para preservar el interés general, que prohibir excepcionalmente las prácticas de alto consumo hídrico y recomendar un uso "racional" del agua corriente.

El Alcalde, para evitar malos entendidos, matiza que "una cosa es regar una huertina con cuatro tomates y otra, regar tierras de fabas o plantaciones de kiwis; hay que aplicar el sentido común". Para los desobedientes, hay peligro de sanciones, como bien dice el bando municipal, que generó un cierto revuelo en el concejo por lo inhabitual de la medida y, sobre todo, por la fecha en la que se dicta la prohibición, aún sin empezar el verano. "Más vale prevenir que curar", justifica el Regidor.

Soto del Barco, como otros muchos concejos de la marina asturiana, ha experimentado en los últimos años un crecimiento exponencial de la construcción de piscinas, habitualmente asociadas a casas usadas para veraneo. También se ha incrementado la presión turística, con el consiguiente aumento de consumo de agua en domicilios y negocios hosteleros. La red de agua, sin embargo, sigue teniendo la misma capacidad que hace una década.

El Alcalde también hace ver que el servicio de abastecimiento de agua del concejo es económicamente deficitario, en concreto en unos 150.000 euros anuales, y que esta situación debe revertirse hasta equilibrar los costes y los ingresos del mismo.

Para los afectados por la prohibición, Lozano sugiere una alternativa al uso del agua del grifo para llenar piscinas o regar campos: "Que compren una cuba de agua, es lo que hace el Ayuntamiento cuando un depósito se queda seco".

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