Álex Clavero, monologuista: "Al humor no hay que ponerle límites, hay que ponerle sentido"

"No tengo muchos bolos en verano porque tengo dos criaturas pequeñas y son mi prioridad, algo que casa mal con este trabajo"

Álex Clavero.

Álex Clavero.

Illán García

Illán García

–Le llamo del periódico LA NUEVA ESPAÑA.

–¿Es el que me ha llamado cuatro veces desde Oviedo?.

–No, le llamo desde Avilés.

–Pues tengo cuatro llamadas de un número que pone Oviedo. ¿Me has llamado?

–No.

–¿Yo qué tengo en Asturias? ¿qué ha pasado?

–No ha roto nada todavía.

–¿Es por el monólogo que tengo en agosto?

–Eso es.

Alex Clavero es monologuista y uno de los artistas que forma parte del festival "Luanco al mar" de Luanco del próximo mes de agosto. Clavero, se subirá al escenario del certamen que se desarrolla en el muelle viejo luanquín el 7 de agosto, será el encargado de abrir la edición. Las entradas para este espectáculo ya están a la venta.

–Actúa en Luanco en agosto. ¿Conoce el terreno?

–He pasado por allí, pero nunca he actuado. Asturias es una tierra con la que me llevo muy bien, es como si conociera el terreno.

–¿Un lugar para ponerse las zapatillas, para estar como en casa?

–Prefiero la chancla, porque sabes que va a refrescar, chanclas con calcetines, en plan guiri, es lo más apropiado.

–¿Qué supone que el monólogo sea al aire libre?

–No me supone un problema, sé que en Asturias el tiempo es inestable, tiene su riesgo pero tiene su encanto, como todo en la vida. Tiene mucho empaque este festival y se puede hacer al aire libre sin ningún problemas además al lado del mar, qué más le puedes pedir a la vida. Estampa preciosa.

–¿Lleva un monólogo tipo o específico para esa noche en concreto?

–Tengo muchos fijados, practicados, genéricos pero a cada sitio al que voy siempre le dedico una parte. Me gusta tanto en mi show del teatro, cuando estamos de gira, siempre un trocito antes del espectáculo me hago de la zona porque a la gente le gusta que hables de su tierra. Intento sacar algún chistecillo que merezca la pena.

–¿Y cómo llega a eso?

–Los técnicos son los mejores. En cuánto llego les doy la vara a todos y les pregunto qué pasó aquí últimamente. De primeras siempre responden que aquí nunca pasa nada y luego, a los dos minutos, empiezan a salir joyas de todo tipo.

–¿Se puede hacer humor de todo?

–Tengo una frase que me mola y uso mucho. Al humor no hay que ponerle límites, hay que ponerle sentido, primero sentido del humor, porque hay que tener sentido del humor. Y luego hay que tener sentido común para saber según en qué momentos y en qué lugares hacer depende qué tipo de chistes. Se puede hacer chistes en un tanatorio, claro, y a veces es la única solución para salvar el momento, pero tienes que tener sentido común a quién se lo haces y en qué momento. El humor lo es todo.

–Definitivamente, lo suyo es el humor cotidiano.

–Me he convertido en un industrial del humor en el que todos los días tengo que sacar una historia nueva en la radio, a veces no hay ni inspiración y tengo que sacar una historia nueva, no busco meterle el dedo en el ojo a nadie pero los chistes hay que hacerlos con alguien o con algo. Hay una broma que hago en mi espectáculo y digo que antes te podías reír de todo lo que pasaba a los demás, pero cuando se hacía un chiste con lo tuyo no te ríes, eso es así de natural, es normal. El problema es que te ríes de los demás y cuando hablan de lo tuyo, te ofende. No hombre, no. usted se ha reído de lo del otro. No tengo ganas de enfadar a nadie. Lo que hago todas las mañanas es animar a arrancar el día y que la gente se vaya pensando que la vida merece la pena.

–Es importante saber reírse de uno mismo.

–Con la primera ciudad que me he metido es con Valladolid, que es mi pueblo.

–¿Qué le parece la censura de espectáculos que estamos asistiendo últimamente?

–Es un tema complicado, depende de cada circunstancia pero en general la palabra censura da mucha pereza, no debería aparecer esa palabra y lo que digo, hay que tener sentido común para las cosas. Cuando aparece el político a meter mano algún interés tiene y eso sí que me da una pereza...

–¿Les lanza dardos a los políticos?

–Sí, siempre, porque todo lo hacen en su beneficio. Un político te ofrece unas cosas, luego gana y no las cumple. Y luego dice: es que no se ha podido. Si usted tiene tan endeble su palabra, pues tendrá que convertirse en una víctima del chiste, digo yo. En realidad, no miran por el bien de la gente, miran por su bien y el de su partido, entonces solo faltaba que nosotros no pudiéramos hacer chistes con ellos. Son personajes públicos y les toca como a todos, igual que cuando un chiste del técnico del gas o de un abogado. Meterte con los políticos da una liberación a la gente que no tiene voz.

–¿Percibe ataques a la libertad de expresión?

–No, siempre he dicho lo que he querido. Hago los monólogos con sentido común, estoy en un horario infantil.

–¿Practica la autocensura?

–No, lo que no voy a hacer es hablar tacos ni lenguaje chabacano que los niños no tienen porque oír. En el teatro, a las doce de la noche, el lenguaje es diferente.

–¿Tiene muchos bolos este verano?

–Intento no tenerlos porque tengo dos criaturas pequeñas y son mi prioridad y esto casa mal con este trabajo. Bolos así como el de Luanco, que son actuaciones preciosas, sí, tengo algunas.

–¿Viene con todo el equipo, con la familia?

–La idea es esa. Porque los pequeñajos a Asturias intentamos ir todos los veranos algún día pues este año si consigo cuadrar familia y trabajo. Lo estamos luchando todos los días.

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