Los alumnos del colegio de Raíces (Castrillón)se doctoran como "detectives del clima"

Alumnado de 5º y 6º de Primaria del Castillo de Gauzón investigan la calidad del aire y otros parámetros ambientales con sofisticados equipos de laboratorio que proporciona la empresa Azsa

Fotografía de familia del alumnado participante en los proyectos con profesores y asistentes al acto. | M. M.

Fotografía de familia del alumnado participante en los proyectos con profesores y asistentes al acto. | M. M.

Marián Martínez

Marián Martínez

Son los detectives climáticos, los encargados de controlar el aire que se respira, preparar la estación lunar del futuro y los que imprimirán en 3D cualquier cosa que el ser humano pueda necesitar. Ellos son los alumnos de 5.º y 6.º curso de Primaria del colegio público Castillo de Gauzón. El éxito de sus proyectos les va a conducir a un concurso europeo para difundir sus trabajos, y no solo continuarán adelante con su vigilancia y cuidado del medio ambiente, sino que animan a la ciudadanía a seguir sus pasos. Incluso le han puesto deberes al alcalde de Castrillón, Eloy Alonso: que les lleve el carril bici hasta Raíces.

El propio alumnado se encargó de la presentación los proyectos de innovación y medio ambiente, que cuentan con el apoyo de Asturiana de Zinc en el marco del plan de acción social de la multinacional.

Los detectives climáticos están en quinto curso y son los que vigilan qué ocurre en la estación meteorológica real que tienen instalada en el exterior del centro. Todos los días registran la temperatura, la humedad, las presión atmosférica, las precipitaciones, la radiación solar y la dirección y velocidad del viento. También miden las partículas de 10 y de 2,5 micras. Esos datos los procesan posteriormente para saber la calidad del aire de su localidad, las causas de que sea buena o mala y las consecuencias. Y para que no haya dudas sobre el trabajo de estos pequeños profesionales, en su laboratorio tienen microscopios electrónicos para llevar al detalle los proyectos del estudio del clima, agua, aire y contaminación del suelo.

El proyecto prevé el diseño e impresión en 3D de los prototipos que el propio alumnado diseña, con el objetivo de participar en un concurso a nivel europeo de diseño e impresión 3D y de estudio de los fenómenos climáticos y contaminación de aire y agua. Y es aquí donde Asturiana de Zinc (AZSA) aporta su granito de arena con una pantalla interactiva, dos impresoras 3D, tres microscopios y un ordenador, además de la formación específica para su manejo y el mantenimiento del instrumental.

El alcalde, Eloy Alonso, con el alumnado a la puerta del invernadero en el que se encuentra el huerto en el que investigarán.

El alcalde, Eloy Alonso, con el alumnado a la puerta del invernadero en el que se encuentra el huerto en el que investigarán. / Mara Villamuza

La actividad en el Castillo de Gauzón no queda ahí. El alumnado de sexto curso ha estado inmerso en el proyecto "Moon Camp", de la Agencia Espacial Europa, en el que han diseñado estaciones lunares habitables para los astronautas. Para ello han estudiado desde cómo debe ser la alimentación hasta en qué posición pueden dormir. Fruto del conocimiento adquirido, han diseñado campamentos que tienen desde escudos protectores contra el impacto de asteroides, hasta paneles solares y huertos.

La historia investigadora e innovadora del colegio público Castillo de Gauzón de Raíces no queda aquí. Ya tiene nuevo proyecto para el próximo curso, de la mano también de "la Asturiana", como se refieren a Asturiana de Zinc. Se trata de un huerto a modo de invernadero que sirva de laboratorio para investigar la calidad del suelo en ese entorno.

Asturiana de Zinc ha facilitado la instalación de un invernadero de aluminio, la preparación del terreno para el abono junto con kits de herramientas de jardinería necesarias para trabajar la tierra, además de talleres específicos de formación sobre análisis de suelo y ensayos con plantaciones.

La puesta en marcha del huerto escolar se complementa con una máquina conversora de plástico a filamento para 3D que, a partir de calor, corta y convierte botellas de plástico en filamento para impresoras 3D. Este aparato permitirá al colegio ser autosuficiente de manera ecosostenible en su creación de prototipos innovadores en tres dimensiones.

Todo esto fue lo que ayer mostraron en un recorrido por el centro el director del colegio, Pablo González, y el responsable de estas actividades extraescolares, Pelayo Melón, de la empresa Extraescolaria. Los invitados de honor eran el responsable de comunicación y responsabilidad social de Asturiana de Zinc, Rodrigo Rodríguez; el alcalde de Castrillón, Eloy Alonso, la concejala de Educación, Rosa María Rubio, e integrantes de la Asociación de madres y padres del centro (AMPA).

El representante de Asturiana de Zinc mostró su satisfacción por los resultados de los proyectos en los que participa la compañía, porque "no se trata solo del uso que se da al equipamiento, sino el proceso de aprendizaje tan importante que están desarrollando de cara a un futuro próximo", señaló.

En ese sentido, Pelayo Melón explicó que desde la pandemia por el covid-19 se ha invertido mucho en digitalización, y de ahí que la empresa que encabeza pensara en "proyectos de innovación con alto componente tecnológico trabajando el concepto del espacio. Se trata de que el alumnado, sin darse cuenta, está desarrollando capacidades en las áreas STEM: Matemáticas, Tecnología, Ciencias y a su nivel incluso Ingeniería".

Estos pequeños grandes investigadores e investigadoras han empezado en Raíces. Quizás en un par de décadas sean los detectives de un futuro lunar.

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