Las mareas de mayo dejan más bonito que nunca en la rula de Avilés: ¿se sostendrá el buen comienzo de la costera?

El kilo del pescado estrella del verano se vendió el mes pasado a 13,35 euros de media y generó ingresos por encima del medio millón de euros

Tinas con bonitos del norte para primera venta en la rula de Avilés. | Mara Villamuza

Tinas con bonitos del norte para primera venta en la rula de Avilés. | Mara Villamuza

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Seis barcos desembarcaron ayer bonito del Norte en la rula de Avilés: el "Goienkale", "Koroko", "Nuberu", "Pescalema", "Nuevo Soirana" y "Siempre Romántica". La semana anterior vendieron en las instalaciones de Conde de Guadalhorce otras once embarcaciones. Esto significa que cada vez más lanchas, si no toda la flota bonitera, ya está operando: los bonitos ya han entrado al gofo de Vizcaya en busca de alimento, siguiendo su migración anual, y esto evita que las embarcaciones tengan que navegar decenas de millas con el consiguiente ahorro de gastos, especialmente de combustible. Así, pues, la costera va según lo previsto: bonitos próximos y buenas mareas.

Esto se desprenden de los datos registrados en la rula avilesina correspondientes al pasado mayo, cuando comenzó la campaña. Desde el 20 de mayo que se ruló la primera tina de bonito del Norte, hasta finales del mes pasado, en la rula avilesina de descargaron algo más de 40.800 kilos. Se trata de una cantidad visiblemente superior a la subastada el mismo mes de 2023 (3.787 kilos) y por encima también de las registradas al menos desde 2018 para un mes de mayo.

El precio máximo alcanzado en primera venta en la rula avilesina fue de 339,60 euros por kilo. De los más de 3.200 kilos traídos de casi las Azores por el "Goienkale", que estrenó la costera en Avilés, los primeros 122 (trece piezas de más de nueve kilos cada una) se vendieron a ese precio. El precio medio del bonito fue de 13,35 euros por kilo. En total esta especie dejó en la rula avilesina beneficios por encima de los 545.213 euros. La cuota consumida a día de ayer era inferior al 5 por ciento de un total de 23.413.244 kilos.

El bonito es uno de los pescados más populares comercializados alrededor del mundo, ya sea en conserva o fresco. Sin embargo, pescarlo de manera sostenible puede ser todo un reto, según MSC (Marine Stewardship Council), que es una organización internacional, independiente, sin ánimo de lucro, creada para abordar el problema de la pesca no sostenible. La rula de Avilés está entre las pocas que cuenta desde hace ya unos años con el certificado de MSC que garantiza que el bonito, y también el bocarte, son capturados utilizando métodos artesanales y de forma sostenible.

En la rula de Avilés, como recalca el gerente, Ramón Álvarez, el bonito del norte se captura con el arte de pesca denominado curricán o cacea que consiste en lanzar varias líneas con un señuelo que imita a un pulpo y llevarlos al arrastre. Está considerado el arte de pesca más selectivo que existe porque los peces se capturan uno a uno. Ahí entra también en acción la maña de cada marinero: el bonito del norte puede crecer hasta alrededor de 1,4 metros y pesar unos 60 kilos, según MSC. Su principal comida son los cefalópodos, y la actividad constante de este tipo de atún posibilita que pueda comer hasta un cuarto de su peso en un día.

Los "enemigos" del bonito del norte son los barcos irlandeses y franceses que faenan con arte de arrastre pelágico, prohibido en España por su probado carácter destructivo. La animadversión que siente la flota asturiana hacia los arrastreros pelágicos tiene que ver con que capturan bonitos valiéndose de redes de enorme tamaño, un método que a diferencia de la pesca a cacea (con anzuelos) no es selectivo en absoluto, genera una elevada tasa de descartes (pescado inservible a efectos comerciales) y atrapa a especies protegidas.

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La rula de Avilés subastó el pasado mes de mayo 1.302 toneladas más de pescado que en mayo del año pasado. ¿La razón? Se vendió más bonito del norte (40.832 kilos), pero sobre todo bocarte: la friolera de 1.941.469 kilos frente a los algo menos de medio millón de 2023, en mayo.

Los últimos informes científicos ya avanzaban el buen estado del stock de bocarte, que el mes pasado, y tras hacerse algo de rogar, terminó por entrar en las bodegas. Siguió a la "bocartada", por cantidad, la merluza, aunque muy de lejos: en el mes de mayo se subastaron algo menos de 300.000 kilos, con un precio medio de 4,67 euros por kilo. Siguió la bacalada, con 156.868 kilos a sesenta y dos céntimos de euros de media.

La parrocha sumó 35.655 kilos y la xarda menos de 10.000. La suma total de 2.758.996 kilos en primera venta dejó en la rula avilesina ingresos por encima de los ocho millones de euros, el doble que en mayo de 2023 cuando se facturó 4.279.535 euros.