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En las fiestas avilesinas del Carbayedo, San Roque bendijo hasta a las tortugas

Decenas de personas con perros, gatos y demás mascotas acuden al Carbayedo a una liturgia que cada año gana más fieles

Un momento de la bendición de mascotas.

Un momento de la bendición de mascotas. / Mara Villamuza

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Marián Martínez

Marián Martínez

Eran decenas de perros, de todos los tamaños y variadas razas, y también algún gatín y hasta una tortuga o un conejo. La capilla de San Roque, en Galiana, celebró ayer la tercera edición de la bendición de mascotas, que reunió a más de medio centenar de animales y sus dueños ante el templo. «Creíamos que no iba a tener éxito, pero cada año vienen más personas con sus animales», aseguró Saturnino Paniagua, hermano mayor de la cofradía Nuestro Padre Jesús de Galiana, que iba acompañado de sus cinco perros, «todos estaban abandonados, menos uno que ya lo tenemos en casa desde que era cachorrín», explicó.

Susana García acudía por primera vez con su perrina «Luna», convencida de acudir por su amiga Reyes Álvarez, que sujetaba las correas de «Elmo» y «Bruno».  

El párroco de San Nicolás, Alfonso López, fue recibido con gran alboroto por los presentes. «Esta celebración es muy especial, porque está dirigida a quienes son especiales», inició el sacerdote su discurso. «Dicen que para entender lo que es una mascota, hay que tener una. Son seres vivos capaces de necesitarnos, como nosotros hemos necesitado los brazos y el corazón de nuestros amigos», añadió. Explicó que cuando San Roque estaba enfermo fue cuidado por un perro, que todos los días le llevaba un trozo de pan, «y a nosotros nos dan cariño, así que vamos a pedirle a San Roque que bendiga a nuestras mascotas».

En primera fila, muy atento, escuchaba el niño David Lorenzo, con su tortuga «Samer» en un táper. Yun poco más allá estaban Carmen Carragal con su gato «Tipo», de tres meses, y Eva Marcos, con la suya, «Roma», de cinco meses. «Venimos a la bendición para que nos traiga buena suerte a los que les tenemos y a la casa en la que están», afirmó Carragal, que tiene en su casa a la madre y «Tipo» y a una hermana. «Vimos lo de la bendición en el Facebook de LA NUEVA ESPAÑA y en el periódico», afirmaron ambas dueñas de los mininos.

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