Así se logra que los colosos eólicos marinos fabricados en Avilés sean inmunes a la corrosión (y tiene que ver con la pintura)
La aplicación del revestimiento la dirigen especialistas que han hecho cursos a modo de máster internacional y requiere más de mil litros por pieza
EN IMÁGENES: Colosos del mar inmunes a la corrosión: así se aplica la pintura especial contra viento y marea / Luisma Murias
Los colosos amarillos alineados en el muelle de Valliniello, a la espera de ser exportados desde el Puerto de Avilés a los parques eólicos marinos "made in" Windar, tienen un tratamiento de pintura muy especial para soportar la acción del viento y del mar durante décadas. Y es la empresa Asturiana de Tratamientos (Astra) la que se encarga de su aplicación. Para ello, sus especialistas deben contar con un curso, a modo de máster, que les permite cumplir con los requisitos de calidad internacional que se exigen para estas construcciones.
Las enormes estructuras forman parte del proyecto "East Anglia Three", el macrocomplejo eólico que Iberdrola ha contratado con Windar y que estará completado en 2026 en las costas de Reino Unido, con una inversión aproximada de casi 12.000 millones de euros. Esos gigantescos cilindros son las denominadas pieza de transición (TP’s) y sirven, como su nombre indica, de transición para unir el monopile o jacket con el fuste del aerogenerador. En total serán 95, de 360 toneladas cada una, y todas recubiertas con un tratamiento especial que supone la aplicación de 2.500 litros de pintura por cada estructura.
Juan Díaz es el gerente de la empresa Astra, que inició su andadura en las antiguas instalaciones de Duro Felguera en Barros, en Langreo, y que ahora ya suma tres centros de trabajo más en Avilés y una plantilla de un centenar de personas.
El tratamiento exterior de estos colosos marinos se aplica en la totalidad de la estructura. Esto incluye las enormes escaleras exteriores, de 23 toneladas cada una de ellas; los aros de sacrificio y en la parte superior la denominada "external".
Los aros de sacrificio están fabricados en aluminio y zinc y se sitúan en la parte inferior de la estructura, a modo de pulsera, para evitar que la mar afecte al acero y prevenir así los efectos de la corrosión. En la parte superior de cada TP se instala la "external", una enorme pieza plana que incluye una grúa a 20 metros de altura y a partir de la que sale el primer tramo –la base– de la torre eólica.
Astra aplica su tratamiento especial a 69 TP’s en posición horizontal en el interior de naves en instalaciones de ArcelorMittal y el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA). En vertical lo hará en los otros 26 a pie de muelle. Esto le permite acometer el revestimiento de dos de esas enormes estructuras cada semana.
Este proyecto no es el primero que Astra realiza para Windar, sino que ya ha participado en varios y todos ellos para parques "offshore". Una de las dificultades con las que se encuentra es la falta de personal, la misma carencia que afronta un importante número de empresas en la industria asturiana. A esto se suma que, además, sus profesionales deben ser especialistas en la aplicación de los tratamientos, y eso conlleva la necesidad de que tengan experiencia. Por eso, en la actualidad cuenta en sus filas con varios profesionales procedentes de Brasil y de Angola que cumplen esos requisitos.
Pero es más. Los directores de esas particulares operaciones deben tener una titulación específica, una especie de máster, para cumplir con los criterios de calidad que exigen los proyectos "offshore" de Windar. Tanto es así que cada una de las piezas debe superar la inspección propia de los certificadores internacionales, la de Windar y la de la empresa propietaria del parque eólico marino, que en este caso es Iberdrola.
"El tratamiento debe ser perfecto, porque la garantía que ofrecemos es de 40 años para cada una de las estructuras en el mar, lo que quiere decir que deben soportar unas condiciones muy agresivas sin que apenas les afecten", asegura Juan Díaz.
Astra cuenta en la actualidad con cuatro especialistas titulados, y en breve tendrá otros dos. "Se trata de un curso muy exigente, porque deben aprender los componentes de las distintas pinturas, normativas nacionales e internacionales, hacer mediciones de micras... Es una especialización que pocas personas tienen y con mucho futuro teniendo en cuenta la proyección de la eólica offshore", explica el propietario de la compañía.
Juan Díaz representa la tercera generación de Pinturas Luarca, dedicada fundamentalmente a la decoración. Hace una década vio una posibilidad prometedora de futuro en la eólica marina y así nació Astra. Pero la aplicación de tratamientos en la industria va más allá. En su cartera de clientes figuran importantes empresas con proyectos internacionales para países como Francia y Nueva Zelanda.
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