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El último gol de José Carlos Hernández: un histórico del balonmano cuelga las botas

"Ya tenía ganas de jubilarme", reconoce el deportista de Cancienes al poner fin a su carrera en el balonmano

A la izquierda, José Carlos Hernández junto a algunas de las camisetas de su carrer. En el detalle, un momento de su último partido | N. M. / Mara Villamza

A la izquierda, José Carlos Hernández junto a algunas de las camisetas de su carrer. En el detalle, un momento de su último partido | N. M. / Mara Villamza

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Cancienes

Llegó el día. Tras más de 20 años en las pistas, ayer José Carlos Hernández anotó su último gol. El último de una inmensa colección de ellos. El extremo colgó las botas tras una dilatada carrera en el mundo del balonmano para poder centrarse en su familia, algo que reconoce que echa en falta. "Tengo ganas de poder dormir más de cuatro horas", bromea el deportista asentado en Cancienes y una de las caras más reconocibles de la Atlética Avilesina, equipo al que seguirá apoyando, aunque esta vez desde la grada.

"Ya había ganas de jubilarme, no te voy a engañar", reconoce. Su carrera es envidiable. Aunque de pequeño estuvo en las categorías inferiores del Burela, equipo lucense, tras el fallecimiento de su padre, fundador del club y exjugador de balonmano, decidió apartarse de ese mundo. Todo eran recuerdos. No dejó de lado el deporte, llegando a practicar atletismo, pero no quería saber nada de la resina y las pistas. Tenía 15 años. Pero al moverse a Oviedo a estudiar todo cambió. Su hermano también era jugador y le animó a volver. La decisión no pudo ir mejor.

Enrolado en las filas de la Atlética Avilesina, pronto empezó a destacar gracias a su facilidad goleadora. Tras tener varias ofertas, se unió al ARS Palma del Río, donde llegó a competir en la que de aquella era la mejor liga del mundo, la liga ASOBAL. "Ahí fue cuando cumplí mi sueño, poder estar con los jugadores que veía de pequeño por la tele", reconoce Hernández. Aquella aventura le sirvió para, con el dinero ahorrado, poder reformar la casa de su abuelos de Cancienes y, así, tener su propia casa. Poco a poco la burbuja del balonmano se fue deshinchando, lo que provocó que volviese a tierras avilesinas para, en principio, asentarse.

Pronto recibió una llamada que no esperaba. El Balonmano Torrelavega se interesó por sus servicios. La situación, eso sí, era complicada. "Teníamos que ganar casi todos los partidos que quedaban esa temporada para salvarnos", recuerda Hernández. Aunque tenía ciertas dudas, decidió probar. Lo que no sabía en aquel momento es que se convertiría en una de las grandes leyendas del conjunto cántabro, siendo el máximo goleador del equipo y volvieron otra vez a ASOBAL. "Es el equipo donde mejores sensaciones he sentido", apunta el deportista. En total fueron nueve temporadas y, de hecho, su primer hijo nació en tierras cántabras.

Como explica el propio Hernández, la decisión de volver a la Atlética ya fue un paso al lado en su carrera, algo que ahora termina de completar. "Aunque estemos en Primera Nacional el nivel de exigencia es muy alto. Hasta ahora entrenaba cuatro días a la semana, cuando llegaba a casa eran las once, y con dos niños pequeños era muy complicado", relata. Este verano ya tenía en mente colgar las botas, pero tras una charla con Juan Muñiz decidió seguir un poco más. Hasta ayer. "Este año es muy complicado quedar en los puestos de arriba. La Atlética tiene que pensar ya en el futuro, y yo, a punto de cumplir 40 años, futuro tengo poco", bromea el corverano.

"Mi mujer es la que más agradece la decisión. Lleva muchos años en las pistas y ya hay ganas de estar los dos juntos y pasar más tiempo en familia", comenta Hernández, que ahora quiere darse un tiempo antes de volver a relacionarse con el mundo de balonmano. "Al final son más de 20 años, acabas quemado. No lo voy a dejar de lado ni mucho menos, es mi pasión desde que soy pequeño, pero si que quiero darme un descanso", explica el deportista, que señala que le gustaría probar como entrenador, algo para lo que ya se ha preparado, "pero dentro de un tiempo". Ahora su objetivo es "conseguir dormir más de cuatro horas seguidas", dice entre risas. Y, como no, seguirá apoyando a la Atlética Avilesina, aunque ahora tenga que ser desde la grada.

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