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Román Antonio Alvarez indaga en el germen avilesino de Telefónica: el plan que se urdió en la ciudad

Los actos con motivo del traslado de los restos mortales de Pedro Menéndez habrían servido para acelerar las negociaciones para conceder a la compañía el monopolio de la actividad

El alcalde de Avilés en 1924, José Antonio Rodríguez; el embajador de Estados Undos en España, Alexander Pollock Moore; el capitán general Álvarez del Manzano, Enrique Emilio Loño y el general Zubillaga, delante de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery.

El alcalde de Avilés en 1924, José Antonio Rodríguez; el embajador de Estados Undos en España, Alexander Pollock Moore; el capitán general Álvarez del Manzano, Enrique Emilio Loño y el general Zubillaga, delante de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery.

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

La sucesión de hechos acaecidos entre 1923 y 1924 que dieron como resultado la concesión del monopolio español de la comunicaciones telefónicas a la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) –que este año, precisamente, celebra su centenario– ha llevado al historiador avilesino Román Antonio Álvarez a establecer un vínculo de aquel hito tecnológico con Avilés, donde todo apunta a que la operación empresarial que se estaba "cociendo" acabó de ponerse en sazón para ser rematada a los pocos días en Santander y adquirir carácter legal con la publicación en "La Gaceta de Madrid" (el antecedente del Boletín Oficial del Estado).

Este fue el tema que eligió Román Antonio Álvarez para cerrar ayer el ciclo de conferencias que organizó el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) con motivo del centenario del establecimiento de relaciones de hermandad entre Avilés y San Agustín de la Florida. Partiendo de los conocidos fastos que se celebraron en Avilés del 7 al 10 de agosto de 1924 con motivo del traslado de los restos mortales de Pedro Menéndez, lo que Álvarez hizo en su charla fue examinar con detalle la nómina de personalidades que coincidieron esos días en Avilés sin perder de vista el punto álgido en que se encontraban por esas fechas las negociaciones para que una empresa estadounidense (la ITT) asumiera, como era empeño del general Primo de Rivera, el desarrollo de la red telefónica española como partícipe en el capital de la CTNE.

"La visita de la delegación estadounidense a Avilés a primeros de agosto de 1924 acabó desbordando el plan inicial, que había sido concebido como un mero contacto entre las ciudades de Avilés y San Agustín de la Florida. La presencia del embajador estadounidense, Alexander Pollokc Moore, y de un grupo notable de rotarios encabezados por Ángel Cuesta Lamadrid fue correspondida por parte española enviando en representación del Rey y del Gobierno, a Martín González-Del Valle, Barón de Grado; y al general Álvarez del Manzano", detalla Román Antonio Álvarez.

De lo que se habló esos días en Avilés al calor de las honras fúnebres de Menéndez "no hay constancia documental", admite el historiador, "pero el general Primo de Rivera y el Rey se desplazaron a Santander y entre el 11 y el 12 de agosto cerraron las negociaciones sobre la inversión norteamericana que se habían iniciado en los salones del Gran Hotel de Avilés. El día 25 de agosto de 1924, dos semanas después del traslado de los restos de Menéndez y una semana después del encuentro en el palacio cántabro de La Magdalena, la ITT se hizo con el control total del sistema telefónico español a través de la CTNE.

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