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Una historia real que ve la luz en forma de proyecto audiovisual

La galerna del 61, la mayor tragedia en el Cantábrico, salta a la pantalla

Las víctimas del episodio que tiñó de luto la costa cantábrica hace 64 años son las protagonistas del documental dirigido y realizado por la joven madrileña Lucía Goñi Muñiz, bisnieta de Manolo "el Canano", vecino del barrio de pescadores avilesino. La proyección se estrenará el día 11 en la Casa de Cultura de Avilés y el 15 en Madrid.

Lucía Goñi Muñiz con una de las pruebas del documental que se estrenará en Avilés. | RICARDO SOLÍS

Lucía Goñi Muñiz con una de las pruebas del documental que se estrenará en Avilés. | RICARDO SOLÍS

Marián Martínez

Marián Martínez

Avilés

La tragedia que provocó la galerna del fatídico 12 de julio de 1961 se recuerda en Avilés y en la costa cantábrica, pero apenas se sabe de ella en el resto del país. Olas de más de 12 metros y vientos huracanados de más de 150 kilómetros por hora se llevaron a 83 marineros, 23 de ellos en Asturias. Ahora, 63 años después, Lucía Goñi Muñiz, bisnieta de Manolo "el Canano", del barrio de El Nodo, cuenta en el documental "Galerna: el horizonte infinito", la historia de aquella tempestad y sus consecuencias.

"Es un homenaje a las gentes de la mar y un reconocimiento a una dura y peligrosa profesión siempre minusvalorada". que se proyectará el próximo día 11 en la Casa de Cultura de Avilés. Será el estreno, porque el día 15 se podrá ver en el Parque Peñalva de Collado-Villalba, en Madrid.

Lucía Goñi es madrileña de nacimiento y de residencia, pero se declara asturiana por sus orígenes. "Aquí tengo a mi familia y mi historia", asegura. Desde bien pequeña escuchó a su abuela Josefina Viña, Fifi, contar la historia de aquella terrible galerna de la que su padre, Manolo "el Canano", patrón de una de las 300 embarcaciones afectadas, había conseguido salvarse junto con toda su tripulación. Fue un milagro.

"Vivían en El Nodo, y siempre oí a mi abuela contar la angustia de la espera en el puerto, y cómo habían conseguido llegar. Y también cuántos no lo lograron, cuántas viudas y huérfanos quedaron", relata Lucía Goñi.

Al finalizar la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, la joven madrileña de raíces avilesinas encontró una oportunidad en el trabajo de fin de grado (TFG) para contar la historia de su familia y de aquella tragedia. A lo largo de 40 minutos, supervivientes y descendientes de fallecidos de Avilés, de Galicia y del País Vasco se convierten en los protagonistas con sus testimonios. El documental se organiza en cuatro partes. La primera sitúa al espectador en la costera del bonito de 1961, con la flota pesquera del Cantábrico alejada de la costa, regresando ya a casa en aquellas embarcaciones de madera sin apenas equipos de salvamento y con unas previsiones meteorológicas muy imprecisas.

Fue en la madrugada del 12 de julio cuando la galerna, que se prolongó durante tres días y con una intensidad de grado 9 en la escala Beaufort, desató una de las mayores tragedias de la historia de la pesca en el país. Además de los 83 fallecidos, dejó 53 viudas y 126 huérfanos en todo el litoral. La tripulación de "La fea", por ejemplo, desapareció por completo.

A partir de ahí comienza el relato de Josefina, la hija de Manolo "el Canano" y abuela de Lucía; de "Luco", que por aquel entonces tenía 6 años y se quedó huérfano porque una enorme ola se llevó a su padre, a su tío Luis y a su primo Paulino. Los tres pertenecían al "Campo Eder". Los otros 11 tripulantes se salvaron de milagro. También se relata el papel de las viudas, y cómo aquella tragedia las dejó sin maridos y en la ruina, por lo que tuvieron que enviar a sus hijos a un internado para que sobrevivieran a las calamidades que les dejó la galerna. La última parte del documental "es una reflexión sobre la mar y cómo estas personas, pese a aquella terrible experiencia, siguen sintiéndola como propia, unidos a ella pese a la tragedia", explica Lucía Goñi.

La propuesta de trabajo de esta joven periodista no despertó inicialmente "mucho feedback", así que pudo realizar su documental "con total libertad". Sin embargo, cuando lo presentó, consiguió despertar la curiosidad del tribunal. "Me dijo que había conseguido conectar con los sentimientos de cualquiera que tuviera relación con un pueblo marinero. Ceo que cumplí mi objetivo de rendir homenaje a mi familia y a esos hombre y mujeres que vivieron, viven y seguirán viviendo de la mar".

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