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La hija de una de las víctimas mortales del accidente de autocar en la "Y": "Mi madre me dijo antes de subir al autobús que el conductor iba 'casi siempre muy rápido'"

“Los médicos nos dijeron que con un solo ataque epiléptico no estabas considerado epiléptico”, confirma la esposa del conductor acusado

“Es una víctima más del accidente”, dice la defensa del chófer del autocar que se estrelló con un pilar en la “Y” y fallecieron cinco personas

E.P.

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Como todos los días, Begoña Miranda cogió el Alsa en Soto del Barco para marchar a Gijón en el mediodía del 3 de septiembre de 2018. Allí le esperaba su nieto Iván, su nieto, el hijo de Iván. Sin embargo, aquel Alsa último terminó estrellándose contra una de las pilastras que sujetan los viaductos que conectan la variante de Avilés con la propia autopista “Y” y Begoña murió. Y con ella, cuatro personas más. Y catorce quedaron heridas. Vanessa Gutiérrez, otra de las hijas de Begoña, declaró esta mañana en el juicio del accidente: “Salimos juntas. Llevaba la basura. Me dijo: ‘Tírala tú, que a mí no me da tiempo, que el conductor que viene hoy pasa casi siempre antes de tiempo’. Para ella iba más rápido de lo normal”.

A la defensa del conductor del Alsa accidentado las palabras de la hija de Begoña Miranda no le gustaron nada. “¿La han preparado su declaración?”, preguntó. “¿Sabe que el conductor no tuvo nunca ninguna queja de la empresa? ¿Sabe acaso a qué velocidad iba?”. La tensión que se abrió entre la testigo y el abogado defensor -Alberto Rendueles- la resumió Gonzalo Botas, el abogado de la acusación, a la salida de la segunda sesión del juicio: “Ellos echan la culpa al mundo, a todo el mundo: a la mutua, al grupo Alsa, a los neurólogos y mañana [por hoy] será el empedrado, pero el único culpable es él. Y es el victimario, no la víctima; las víctimas son los fallecidos, las familias de los fallecidos y los lesionados. No hay más víctimas aquí”.

La segunda jornada del juicio sirvió para escuchar de viva voz las consecuencias que tuvo el accidente en la familia de Begoña Miranda, la esposa del conductor y los responsables de Recursos Humanos de la empresa Alsa. Los hijos de Miranda explicaron, cada uno a su manera, el mismo sentimiento: “Que esa idea de que el conductor era la víctima impedía que nuestra madre también lo fuera”. Y es que Alberto Rendueles había explicado a la entrada de la primera jornada del juicio: «Es inocente: es una víctima más del accidente».

La esposa del conductor confesó que el acusado “era feliz trabajando, disfrutaba con su trabajo”. Dijo más: “Los médicos nos dijeron que con un solo ataque no estabas considerado epiléptico”.

El abogado del acusado enarboló varias veces un informe de la vida laboral del conductor dentro de las empresas del grupo Alsa con el fin de señalar una presunta “precariedad laboral” de su defendido. El gerente de Recursos Humanos de la empresa, precisamente, aclaró: “Desde que estoy yo, en 2015, siempre ha estado en la misma empresa”. Javier Dapena, el abogado de los hijos Begoña Miranda, señaló: “Se está tratando de confundir, pero sigue estando claro: se ocultaron datos. Se ha intentado confundir como un motivo legítimo de defensa, pero no: él sabía perfectamente lo que podía o no podía hacer”.

Y entre esos datos que se ocultaron, según Dapena, está el hecho de que la mutua hubiera mandado acudir a revisión al conductor “a los tres meses” tras su primera crisis epiléptica (en 2016). La fiscal leyó la conclusión del informe: “trabajador altamente sensible, revisar a los tres meses”. La esposa del conductor declaró: “Nadie nos cita”. Y, en consecuencia, el conductor no acudió a la revisión (lo hizo en la del año). Y recalcó: “No se ocultaron los datos: cada vez que íbamos a los médicos llevábamos todos los informes”.

La mujer del conductor también rechazó -dijo que era “mentira”- las preguntas que Botas le hizo a cuenta de si el acusado no llevaba a sus hijos en coche. De hecho, conducen los dos. “Dependiendo de cómo estemos”, explicó la mujer.

El accidente se produjo el 3 de septiembre de 2018. El gerente de personal de la empresa Alsa explicó que el conductor “había descansado 12 días en agosto y había trabajado 19”. “En julio tuvo vacaciones. De los 246 días laborales de aquel año, descansó 116”.

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