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Una avilesina es trasplantada (con éxito) de riñón a los 86 años, el caso más longevo de Asturias: "Antes no podía ni estirar dos sábanas"

Tras años en diálisis, de dónde salía "agotada", la avilesina recibió un riñón hace diez meses: "Gracias a alguien que dijo sí a la donación, hoy sigo aquí; ahora, si me canso, solo es por la edad"

Una avilesina de 86 se convierte en la paciente de mayor edad trasplantada de riñón en Asturias: "Estoy muy agradecida, a mí me cambió la vida"

Miki López /Amor Domínguez

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Clara Buznego tiene 86 años recién cumplidos, y una energía que desarma. Cuenta razones para sonreír: la vida y la ciencia le han regalado una segunda oportunidad y quiere exprimirla. Esta avilesina nacida en Villaviciosa es la persona de más edad trasplantada nunca en Asturias. Hace diez meses –y tras tres intentos fallidos– recibió un riñón en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Durante meses, Clara luchó contra la debilidad de la cirugía y una depresión asociada al proceso renal. Ahora, ya recuperada, es ejemplo de tesón. Su historia es de fortaleza, y de gratitud: al personal sanitario que se ha encontrado en su camino, y también a su donante, del que solo sabe que tenía 74 años.

Viuda, y con dos hijos fallecidos

Desde un rincón de su vivienda de José Cueto, Clara Buznego relata su vida, la de antes y la de ahora, dos etapas dividas entre un riñón. Llegó a Avilés hace 62 años. Primero vivió en La Luz, luego en El Pozón… Hace ya varios años quedó viuda. Perdió también a dos hijos muy jóvenes, con 47 y 53 años: "Cáncer de esófago", remarca. Golpe tras golpe. "Pero me quedaron unas nueras buenísimas que en este proceso del trasplante me han cuidado muchísimo, María José y Maite", valora. Clara siempre busca el mejor final.

Dolor de estómago y diálisis

Su historia clínica se abrió hace una década. "Empecé a encontrarme mal, me dolía el estómago… Uno de mis hijos ya fallecido me llevó a una clínica a Gijón y allí ya vieron que tenía un problema en el riñón. Así llegué a ser paciente de José María Baltar (jefe de Nefrología del Hospital Universitario San Agustín). Sufría fallo renal en ambos órganos", apunta. Durante tres años, Clara acudió a diálisis un día sí, un día no. Primero iba a Jove, en Gijón; luego siguió el tratamiento en Avilés. "Salía agotada de aquellas sesiones, no podía ni dar un paseo", recuerda. Llegó un momento que Clara quiso tirar la toalla: "No podía más".

"Quiero agradecer su trato a las personas con las que tuve contacto en Jove, en el San Agustín y en el HUCA, me han cuidado de maravilla, como si fuera de su familia. Son extraordinarios"

Clara Buznego

— La asturiana más longeva trasplantada de riñón en el HUCA

En lista

Fue un médico del Hospital de Jove quien la animó a inscribirse en la lista de trasplantes. "Yo le decía: ‘¿A mi edad, quién me va a coger?’". Pero aquel médico insistió, y convenció a Clara, que hasta entonces había tenido algún que otro achaque, pero mantenía una salud de hierro excepto por aquellos riñones negados a trabajar. Tres veces la llamaron sin éxito ante un posible trasplante. La cuarta fue la buena. "A las cuatro de la tarde me avisaron, y a las cuatro de la mañana dijeron: el riñón es para ti". Aquellas palabras sonaron a melodía. Era un 17 de diciembre.

Cirugía: "No tenía dolor ninguno. Estaba feliz"

Clara desconoce cuánto tiempo duró la intervención. No le importa tampoco. "Desperté en reanimación y no tenía dolor ninguno. Estaba feliz", confiesa. Pasó cinco días ingresada y luego siguió la recuperación en casa de su nuera María José. A los tres meses de la operación, Buznego regresó a su casa: "A veces me dicen que estoy sola, pero no, yo nunca estoy sola. Tengo a mi familia y tengo vida. Eso es mucho", recalca mientras presenta a sus nietos, todos enmarcados el salón; el mayor de 38 años; el más joven, de 25.

La recuperación de la cirugía fue complicada, más aún por "un catarro muy fuerte". También por el impacto emocional del trasplante renal y una montaña rusa de emociones. Ahora lleva la medicación a rajatabla. Clara es consciente de que ha vuelto a nacer gracias a una persona que donó un órgano y le regaló años de vida que suma a un corazón octogenario. "Ahora si me canso ya no es por el riñón, es por la edad", manifiesta.

Vida nueva

Su vida ha cambiado de principio a fin. Por ejemplo: Clara ya come cualquier fruta y ha dejado de hervir varias veces las verduras. "Antes para hacer una cama me tenía que sentar varias veces, no era capaz de estirar dos sábanas. Ahora hago las cosas de casa, la comida, la compra… Hace como diecisiete años que no estaba así y me encuentro bien, muy bien, e ilusionada", certifica esta mujer que pide que queden claros sus agradecimientos: "Todas las personas con las que tuve contacto en Jove, en el San Agustín y en el HUCA me han tratado de maravilla, como si fuera de su familia. Son extraordinarios". Dicho queda.

Donación

Ahora Clara sale siempre que puede a tomar un café con sus amigas. Y camina una hora al día, a veces más. Esta avilesina con los 86 años ya cumplidos, y la receptora de un órgano más longeva de Asturias, mira con otros ojos a un futuro que a ella le ha regalado un donante anónimo. Por eso esta avilesina no duda cuando se le pregunta por la importancia de donar: "Da vida, literalmente. Después de muerto, ¿para qué quieres nada tuyo? Gracias a alguien que dijo sí a donación, yo hoy sigo aquí". Ella cree que ha vuelto a vivir a los 86 años.

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