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Un canto a la nostalgia en imágenes: la exposición que recorre el pasado luanquín en el Museo Marítimo

"Ahora todo es hormigón", dice Fernando González, fotógrafo que repasa el cambio físico que ha experimentado la villa marinera durante los últimos 65 años

Fernando González, junto a Jorge Suárez, alcalde de Gozón.

Fernando González, junto a Jorge Suárez, alcalde de Gozón.

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Luanco

"Cuando fui a hacer la mili en África aproveché y, antes de regresar a Luanco, compré la mejor máquina fotográfica que había. Era buenísima. Ya aquí empecé a tirar fotos de diferentes lugares. Ahora me he dado cuenta que, con el paso del tiempo, se han convertido en un tesoro", explica Fernando González, luanquín de 83 años conocido por el apelativo de "el de la Escribana". Sus ojos, y los de su cámara, relatan la evolución que ha vivido la capital gozoniega durante los últimos 60 años. De ser un pueblo pesquero, "una aldea en la que solo se veían praos", a ser uno de los principales puntos turísticos de toda Asturias.

Todo ese proceso lo ha hecho exposición este gozoniego, y ahora puede visitar en el Museo Marítimo de la localidad. El artista aprovechó las imágenes tomadas en su juventud para ahora, ya en la edad adulta, volver a los mismos puntos para retratar como está todo en la actualidad. "Ahora todo es hormigón", bromea González. "Para la época mi cámara era una maravilla, de las mejores del mercado. Era automática. Ya la usé estando en la mili, haciendo una especie de reportaje a los soldados", recuerda el luanquín, cuya afición por la fotografía empezó de joven. "Con quince años mi padre me regaló una cámara. Era prácticamente una caja de zapatos, pero a mí me encantaba", detalla.

Un momento de la inauguración.

Un momento de la inauguración.

Con esa "caja de zapatos" empezó a hacer sus primeros pinitos para, tras regresar de África, empezar a retratar algunas de las postales de su Luanco natal. El contraste con la actualidad es algo que asombra. "El sábado, una excursión se acercó a la exposición y casi caen de culo. Lo que antes era prao, ahora son bloques de edificios", sentencia González, quien lamenta que uno de los edificios más icónicos de la villa, el que más le gustaba, ahora haya desaparecido. "La antigua fábrica de conservas era un edificio en el que se podía haber hecho un museo, pero la tiraron abajo. Fue una pena", opina.

La exposición, titulada "Luanco, ayer y hoy", se puede visitar hasta el 16 de noviembre en el Museo Marítimo. "El contraste entre el Luanco de los años 60 y el de ahora es increíble. Se pueden ver los cambios urbanísticos de una manera muy gráfica. Hay casos en los que no se reconocen ni los barrios. Lo que antes eran maizales, ahora son edificios residenciales", comenta José Ramón García, director del museo, quien considera que esta exposición es "un canto a la nostalgia". "Sirve para conocer de un vistazo cómo ha cambiado todo, desde la infancia de muchos de los vecinos hasta ahora. Los praos donde antes jugaban sin límite, ahora ya ni existen. El tiempo pasa para todo el mundo", sentencia.

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