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Un aula de Educación Infantil en pleno parque: así es la experiencia de los alumnos avilesinos que enseñan juegos tradicionales en el Ferrera

Alumnas del Carreño Miranda renuevan actividades tradicionales con materiales reciclados, que luego fueron utilizados por decenas de pequeños

Arriba, Joel Mesón y Mario Fernández, juegan a los bolos. Y a la izquierda, Inés Muñiz «pescando». | MIKI LÓPEZ

Arriba, Joel Mesón y Mario Fernández, juegan a los bolos. Y a la izquierda, Inés Muñiz «pescando». | MIKI LÓPEZ

I. García

Avilés

El juego es uno de los principales motores del desarrollo de los más peques. Eso lo saben bien las alumnas del ciclo formativo de Educación Infantil del Carreño Miranda, que ayer tomaron el parque Ferrera con diversos juegos a los que se sumaron peques e incluso algún que otro adulto. Renovaron los juegos tradicionales con materiales reciclados: la comba se llamaba el "Nuberu y las cuerdas del viento"; "Xana y los peces" se centra en usar una caña para pescar; el "Trasgu y los sacos traviesos", los bolos, la rana, un cascayu e incluso el tradicional juego de los pañuelos que en vez de telas usaban imágenes icónicas de Asturias como un plato de fabada. Luna Mesón prueba suerte en la rana junto a Fran Fernández y al tiempo Inés Muñiz, de cuatro años, probaba a pescar unas "estrellas de mar" con un palo que tenía adosado un imán.

Un aula de Educación Infantil en pleno parque

Un aula de Educación Infantil en pleno parque

Eso ocurría en pleno parque, en el entorno del edificio de La Noria. Dentro, estaban otro puñado de estudiantes de Educación Infantil con diversos espacios pensados para pequeños de hasta dos años con materiales manipulativos de diversas texturas. Las alumnas Sheila Gómez y Vera Rodríguez destacaron la actividad fuera del aula: "Es lo mejor porque podemos aplicar la parte teórica y es además un acercamiento a las prácticas".

Con mimo y tacto, las futuras educadoras infantiles atienden a los pequeños que quieren participar en los juegos. Mario Fernández, de cuatro años, y Yoel Mesón, de diez, tiran un par de bolos. Los peques juegan y aprenden y las alumnas aprenden y enseñan a jugar con una serie de actividades que parten de la mitología en su parte más creativa pero que beben de la tradición más popular. Y todo ello en el parque Ferrera, para aprovechar así las últimas horas de sol en familia y con una sonrisa generalizada.

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