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Emilio Bernárdez: "En la revista ‘El Víbora’ hablábamos de lo que pasaba en la calle"

Los autores de la publicación legendaria destacan en Avilés: "Es imprescindible que se reconozca como un testigo de su tiempo"

Arriba, Macdiego, Miguel Ángel Martín, Marta, Yolanda Alonso, Mariví Monteserín, Emilio Bernárdez y Laura Pérez Vernetti. A ambos lados, elementos de la exposición sobre «El Víbora».  | MIKI LÓPEZ

Arriba, Macdiego, Miguel Ángel Martín, Marta, Yolanda Alonso, Mariví Monteserín, Emilio Bernárdez y Laura Pérez Vernetti. A ambos lados, elementos de la exposición sobre «El Víbora». | MIKI LÓPEZ

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Emilio Bernárdez fue el editor de la revista "El Víbora" durante todos los años que duró el "undergrund" en las viñetas. Ayer se pasó por la sala de Cómic de Avilés para inaugurar una exposición conmemorativa sobre una revista que sirvió para universalizar las historietas de Miguel Gallardo, Spiegelman, Laura Pérez Vernetti o Ralf König.

La muestra sobre "El Víbora" lleva por título genérico "Contracultura en vena" y recoge desde el legendario número 1 de la revista, que después fue reeditado tres veces, hasta el especial sobre el intento de Golpe de Tejero. "Un mes después, nada más, os atrevisteis a salir con ese número tan bestia", reconoció Macdiego, uno de los responsables de la exposición que estará (de momento) en la sala de Cómic de Avilés hasta el próximo mayo.

"Nosotros hablábamos de lo pasaba de verdad en la calle", determinó el director de una revista de leyenda que revivió circunstancialmente, y de gratis, durante la pandemia y en internet: "El Víbora" para supervivientes. "Todavía la podéis encontrar", animó Macdiego, el comisario de una muestra que recoge originales, reproducciones a escala gigante de los números más singulares. Y hasta "merchandising", que el "undeground" no tiene por qué chocar con la rebelión.

Emilio Bernárdez: "En la revista ‘El Víbora’ hablábamos de lo que pasaba en la calle"

Emilio Bernárdez: "En la revista ‘El Víbora’ hablábamos de lo que pasaba en la calle"

Mariví Monteserín, la alcaldesa de Avilés –"la dueña de todo esto", bromeó Macdiego– mostró ayer su satisfacción porque la única sala de exposiciones de cómic en España –es la de Avilés–recoja "la historia de una revista en la que se reivindicaba la libertad viviendo en libertad". Y dijo esto tras remarcar, como había hecho Pérez Vernetty, que "ahora" el mundo se mueve mojigato.

Bernárdez relató, con el sabor de la experiencia, una historia de una revista que "siempre supo a qué público se dirigía". Y esos eran los mayores de 17 y los menores de 25. "Siempre tuvimos un relevo generacional porque supimos hablar a la gente que nos leía y esos jóvenes de los ochenta no eran los mismos de los de los noventa", apuntó. Y Miguel Ángel Martín, que también participó en la presentación de la exposición, y habló en el mismo sentido: "Es imprescindible que se reconozca esta revista como un testigo social de su tiempo". Un tiempo que fue de 1979 a 2005. Trescientos números. "Nuestro pico fueron los 42.000 ejemplares. Los números 1 al 19 los reimprimos varias veces: no seguimos porque no las jugábamos, pensábamos que íbamos a durar seis números", señaló Bernárdez.

Emilio Bernárdez: "En la revista ‘El Víbora’ hablábamos de lo que pasaba en la calle"

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Marta y Laura Pérez Vernetti son dos de las autoras de cómic pioneras en España. La segunda contó que sus primeros trabajos los firmaba como "Maracaibo". "Un día Joseph-Marie Lo Duca pidió conocer al chico que dibujaba como ‘Maracaibo’. Cuando supo que era una chica se sorprendió", contó. "Éramos un par o dos en España. Pero también en Francia", añadió. Marta, de Galiano, Marta y Pons, explicó su trabajo como coguionista. "Aquellas historietas, desde luego, me llamaron mucho la atención", recalcó Macdiego. "Ser mujer entonces era complicado", admitió.

La inauguración de una muestra que resume veintitantos años de una historia pasada hace veintitantos años. "Si hay aquí un editor le recomendaré que huya de las fiestas de homenaje. Cuando montamos la del número 100, empezaron a caer las ventas", señaló Bernárdez. "Esos primeros 100 números deberían estar en cualquier bibioteca de España", concluyó Macdiego.

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