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El Vizconde de Valmont y la Marquesa de Merteuil, plenos de aplausos para empezar

El teatro Palacio Valdés recibe el estreno nacional de "Las amistades peligrosas", de David Serrano, con un festival actoral de un elenco "perfecto"

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Pareciera que el personaje de Valmont estaba escrito para lo hiciera siempre John Malkovich. O que Glenn Close había nacido para encarnar a la Marquesa de Merteuil. Nada más lejos. Anoche el director de escena David Serrano estrenó en el teatro Palacio Valdés, en Avilés, su particular versión de "Las amistades peligrosas" y ese trabajo sirvió para quitar "la antonomasia" de dos personajes redondos del teatro británico. Porque Roberto Enríquez y Pilar Castro montaron un festival actoral sobre las tablas que cosechó su primer triunfo. Los dos actores, frente a frente, como un duelo sobre la nieve cosechó aplausos de un público entregado a una producción de esas que están llamadas a dar todas las alegrías que faltan en tanto en cuanto se pongan a recorrer el país entero.

Y empiezan por Gijón. Esta tarde a las 20.30 horas, el teatro Jovellanos acoge la primera función de un espectáculo que sólo se monta con tres ingredientes: un texto redondo, un elenco "perfecto" –eso se escuchaba a la salida de la primera función– y una dirección llena de garbo de un director que se ha convertido en el decano de los "estrenólogos" del Palacio Valdés: David Serrano.

De normal, se le ha visto al frente elencos tan sinuosos como "Grease" o "Billy Elliot", pero deja para escenarios como el teatro Palacio Valdés sus pasteles mejor cocinados: "Las amistades peligrosas" despojadas de vestuario dieciochesco, de palacios prerrevolucionarios... un escenario desnudo que viste la iluminación de Juan Gómez Cornejo. Teatro dentro del teatro, un espejo desquebrajado y una delicia de actores: Ángela Cremonte, como la presidenta Tourvail, Lucía Caraballal, como una virginal Cécile de Volanges y un divertido Iván Lapadula que unas veces era el caballero Danceny y otras el jeta del criado de Valmont, el desalmado que ahora será Enríquez. Y todo bajo la vigilancia de Carmen Balagué.

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