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El Adba Sanfer, "una familia unida" por Samu, que "siempre estará con nosotros": así fue la despedida al niño fallecido en Avilés de forma súbita mientras entrenaba

"Nunca hubo una semana tan triste como ésta porque el deporte es alegría y los niños disfrutan", apuntó la presidenta del club, María José Ondina, que lamenta profundamente la pérdida del pequeño

I. García

El Quirinal

Crespones negros, caras tristes y un club unido en recuerdo de Samu, el niño de 12 años que falleció el pasado martes cuando entrenaba a baloncesto, un deporte que amaba, en las instalaciones del colegio San Fernando. Samu jugaba en categoría Infantil del Adba-Sanfer. Su club le rindió ayer un cariñoso y sencillo homenaje en el que no faltaron los detalles: una camiseta con el dorsal número 1 y el nombre, Samu, y unas letras que, unidas, formaban el mensaje: "Siempre con nosotros".

Las jugadoras del Adba-Sanfer calentaban a un lado de la cancha, en el otro hacían lo propio las del Robles Lleida, antes de comenzar su partido de liga en el complejo deportivo del Quirinal. Al tiempo, la cantera del club avilesino rodeó parte de la cancha. Decenas de jóvenes valores del baloncesto local esperaban al inicio del minuto de silencio en recuerdo de su compañero. Nada más comenzar y con la música de "Spiegel im Spiegel" del compositor Arvo Pärt como telón de fondo, los infantiles, los de la categoría de Samu, y los jugadores del Enrique Alonso saltaron a la cancha. Portaban cada uno un clavel blanco que depositaron en la mesa en la que se podía leer desde la grada "Siempre con nosotros". Todo ello en silencio. Los padres de Samu estaban allí, atentos a la escena.

Las lágrimas brotaban en recuerdo del pequeño, de un niño "sano, que disfrutaba del baloncesto y de sus amigos, un niño feliz", según palabras de María Piñera, coordinadora del club. "Seguiremos adelante por él", añadió momentos antes de que el pabellón deportivo del Quirinal comenzara a llenarse para dar un caluroso aplauso de despedida a un jugador "al que le faltaban muchas canastas por meter". Entrenadores con crespón negro y familias, las de la gran familia del Adba, secándose las lágrimas de sus ojos, consternados por el fallecimiento de un pequeño de tan solo 12 años.

La madre de Samu llegó incluso a abrazar a algún que otro compañero de baloncesto, a consolarle una pena que inundó ayer la previa del partido. "Llevo desde el año 1987 en este club, desde su fundación, y nunca hubo una semana tan triste como ésta porque el deporte es alegría y los niños disfrutan", apuntó la presidenta del Adba Sanfer, María José Ondina, que lamenta profundamente la pérdida del pequeño de 12 años. "Todos estamos sufriendo, entrenadores, niños, los peques están en shock, por eso al día siguiente ya pusimos un psicólogo a su disposición", añadió la presidenta de un club "que está al lado de la familia" del pequeño Samu y que se comporta como "una familia unida".

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