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Llaranes no le teme al frío: pote y arroz con leche por Santa Bárbara

"Como si cae una tormenta como la de hace dos domingos, esta es una cita ineludible", dicen en la comida popular de las fiestas

N. M.

Llaranes

"¿Para qué están los abrigos? Esta comida es ineludible. Como si cae la tormenta de hace dos domingos, hay que venir, sí o sí". Con esa contundencia Amanda García iba hacía la carpa de la fiesta de Llaranes. En una mano cargaba con una bolsa llena de tupper: tortilla de patata, embutidos, filetes empanados... "Yo soy más de preparar la comida, pero dejaremos buen gasto en la barra, que está gente lo merece", comenta la avilesina.

El barrio cerró este domingo tres días de festejos con una comida popular en la que el pote de berzas fue el gran protagonista, aunque hubo hueco para todo tipo de recetas. Desde la comisión de festejos se pusieron el delantal para elaborar pote de berzas para todo aquel que lo quisiese. El precio, 15 euros. Además, incluía el pan y el postre, arroz con leche. "La verdad que el trabajo que hacen aquí es digno de elogio. Consiguen levantar el barrio", señala Justo Vidal, otro de los que, tras la eucaristía, estaba preparando todo para poder disfrutar de una tarde en compañía de sus nietos.

Llaranes no le teme al frío

Llaranes no le teme al frío

"Ellos están fuera, pero siempre vienen para poder celebrar todos en familia. Es una gran excusa para poder reunirnos antes de las Navidades", explica el vecino de Llaranes, que espera que, a pesar de las trabas por parte del Ayuntamiento para la realización de este tipo de eventos "la gente no pierda las ganas de hacer este tipo de eventos, que dan mucha vida a los barrios".

"Nosotras traemos chocolate caliente, para que el que tenga frío pueda calentar un poco el ‘focico’", bromeaba Mercedes Artime, que llegaba a la carpa de la fiesta rodeada de su familia. "Este día siempre lo tenemos reservado para venir aquí. Mi hijo y mi nuera incluso han tenido que pedir el día de descanso desde hace unas semanas, pero vale la pena", apunta la avilesina, quien lamenta que el sábado no pudo salir "a echar un baile" porque tenía tarea en los fogones. "Me hubiese prestado, porque para un día que tenemos ambiente en Llaranes hay que aprovechar, pero creo que ha sido mejor. Hoy espero que los nietos me lo agradezcan", decía con una sonrisa esta vecina.

Y así, entre pote de berzas, empanadas y arroz con leche, Llaranes cerró una nueva edición de unas fiestas que ya son una cita obligada en el otoño de Avilés.

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