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La historia del "caso Niemeyer": cómo un descuadre de 400.000 euros acabó con una condena para Grueso y dejó el proyecto del centro cultural tambaleándose

La exconsejera de Cultura Ana González presentó una denuncia hace trece años que llevó a Natalio Grueso al banquillo, a prisión y a fugarse

Natalio Grueso declara en la Audiencia Provincial de Oviedo en 2019 | EFE / J. L. CEREJIDO

Natalio Grueso declara en la Audiencia Provincial de Oviedo en 2019 | EFE / J. L. CEREJIDO

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

En diciembre de 2012, o sea, hace trece años, la fundación del Niemeyer –la presidía por entonces la exconsejera de Cultura Ana González– decidió presentar una denuncia ante el juzgado de Avilés para dilucidar el origen de varios descuadres de facturas emitidas o recibidas por los gestores del complejo cultural entre los años 2007 y 2010. Según dijo entonces la responsable política cultural del Gobierno de Javier Fernández, superaban los 400.000 euros. Un año después –en enero de 2014– resumió su acción ante la comisión de investigación que se abrió a propósito de todo esto en la Junta General: "Creo que lo que yo hice se podía haber hecho antes".

Diciembre es un mes importante en la aparatosa historia del Centro Niemeyer. Fue en diciembre (de 2006) cuando el primer patronato de la Fundación del Niemeyer, el que se reunió en Madrid, nombró a Natalio Grueso como director general del complejo cultural. Fue en diciembre (de 2012) cuando se inició el proceso judicial contra, precisamente, esa gestión y ha sido este diciembre, cuando Natalio Grueso ha sido detenido tras dos años y pico fugado de la justicia, porque resultó que aquella gestión que se había puesto en duda fue calificada culpable por la sección tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo –en junio, esta vez, de 2020–: de un delito continuado de malversación de caudales públicos en concurso medial con un delito continuado de falsedad en documento mercantil y oficial (5 años) y, además, de un delito societario (3 más).

Este total de 8 años todavía no los ha cumplido Grueso –tenía que haber empezado en septiembre de 2023–, y no lo ha hecho porque se fugó en cuanto supo que la revisión que hizo el Tribunal Supremo de su condena quedó en nada y en cuanto supo que el indulto que había solicitado –y que habían firmado, por ejemplo, Woody Allen, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat o Manuel Pimentel, uno de los editores del Natalio Grueso novelista; lo es, por ejemplo, de "La república de los ladrones"– era papel mojado.

La deuda

Lo que aquella primera denuncia descubrió fue que entre 2006 y 2012 la fundación del Niemeyer había contraído una deuda de 3.490.710 euros. De ellos, 1,6 millones correspondían a las deudas que el equipo gestor liderado por Natalio Grueso había contraído con 120 proveedores. El paso previo a la denuncia fue la contratación de una auditoría "para revisión de las cuentas del 2011 y la formulación de las cuentas de 2012", dice la sentencia de junio de 2020. Entonces el equipo de Ana González "se encuentra con una situación poco clara en la situación contable de la fundación, en donde no coinciden la información que los responsables le van facilitando con ‘lo que va encontrando y con la contabilidad que le presentan’", dijo la propia exconsejera cuando declaró en el juicio de la Audiencia Provincial.

El agujero

Para hacer frente al agujero se estableció un plan de viabilidad que se presentó el 30 de enero de 2013 ante el juzgado de lo Mercantil Número 3 de Gijón. Al día siguiente se admitió a trámite. El 15 de febrero el juez evalúa la propuesta y la califica de manera favorable. El 7 de marzo se presentó en la junta de acreedores y lo aprueban. Este paso es el último que precisa el juez para activar el plan. Lo hace finalmente el 27 de marzo de 2013.

La salvación

Pilar Varela, entonces alcaldesa de Avilés y vicepresidenta del Niemeyer dijo: "Las tres entidades que tuvimos la iniciativa de crear este proyecto [el Niemeyer] seremos responsables y resolveremos la viabilidad". Se refería al Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Avilés y la Autoridad Portuaria de Avilés. Y esto lo dijo en 2012. Al Ayuntamiento de Avilés le tocó poner 400.000 euros entre 2012 y 2013. Al Puerto, 400.000 en cuatro años. Al Principado, dos millones entre 2014 y 2020.

El final de la deuda

El 28 de marzo de 2022 se amortizó la deuda histórica con el pago de los últimos 251.348 euros.

Carlos Cuadros, el sucesor de Natalio Grueso –lo es desde agosto de 2014, por entonces el dramaturgo ahora detenido en Portugal empezaba a serlo: en su nuevo puesto de trabajo; hasta entonces había limitado su carrera profesional a la gestión cultural–, declaró que su objetivo principal era llevar "un estricto rigor en la gestión económica y de los recursos del Niemeyer".

"La verdadera decisión del pago de la deuda se tomó en el año 2013, cuando se realizó un buen, técnicamente hablando, plan de viabilidad, que permitió asumir estos pagos a través de las aportaciones paulatinas que realizaron los patronos, fundamentalmente, los patronos públicos. Con lo cual, esa cuenta va por un lado y la cuenta de la actividad va por otro lado. No está previsto un incremento significativo de la actividad a partir de que se termine de pagar la deuda".

El último pago fue la entrega al Principado de la escultura "Transbase" que Juan Genovés había regalado al Niemeyer. n

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