Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Más de dos meses de trabajo, mucha experimentación y un momento sin "margen de error": así fue construir la espectacular casa de Papá Noel de Avilés

"Asumí el proyecto con toda la ilusión pero con el miedo de tener que renunciar al encargo", confiesa el artesano Miguel Mulero

Miguel Mulero y Carla García, en el interior de la casa de Papá Noel de Avilés

Miguel Mulero y Carla García, en el interior de la casa de Papá Noel de Avilés / Miki López

Amanda Granda

No tenían planos, pero sí un plan: hacer historia en la Navidad avilesina. Miguel Mulero y Carla García han sido los artífices de la construcción más aclamada del epicentro navideño de Avilés. La casa de Papá Noel, situada en la pista de La Exposición, se ha convertido en el gran reclamo de "Navilés". Tanto es así, que se forman colas antes de que Santa Claus comience a recibir niños, de 18.00 a 21.00 horas.

Y no es para menos. El artesano avilesino Miguel Mulero, reconocido por su labor en la construcción de artilugios del Descenso de Galiana o de la Cabalgata, se ha lanzado este año con un nuevo reto: levantar desde cero una estructura de grandes dimensiones para que Papá Noel haga sus recepciones. El desafío tenía además una dificultad añadida: tenía que usar un material muy diferente al poliexpán con el que suele trabjar: la madera. "Eso hizo que el proceso tuviera parte de aventura y parte de experimentación", reconoce Mulero.

El día 17 de septiembre, Mulero se sacó su primera foto manos a la obra. "Con toda la ilusión siempre, pero con miedo a tener que teminar diciendo que no al encargo", confiesa. Un miedo que, por otro lado, no tardó más de dos semanas en disipar. El primer paso para iniciar el plan de construcción fue, inevitablemente, decidir las medidas de la casa. "La idea no era solamente la de hacer una construcción en la que entrasen varias personas, sino crear también distintas estancias", explica, en relación a la mesa de estudio, la estantería o la chimenea, que hoy decoran la atracción. Para ello, añade, "la primera referencia fue mi habitación".

Miguel Mulero y Carla García, frente a la casa de Papá Noel de Avilés

Miguel Mulero y Carla García, frente a la casa de Papá Noel de Avilés / Miki López

Una vez tomadas las medidas, el artesano inció el proceso y haciendo uso del dicho popular, no fue por el tejado, pero tampoco por la base. "En realidad empecé haciendo las paredes y después conté con la ayuda de unos amigos para crear una base sólida de hierro", apunta el avilesino. Algo que, en cualquier caso, le permitió ahorrar una buena cantidad de tiempo, ya que la construcción de las propias paredes se ejecutó listón a listón. La primera pared, en el lado izquierdo del frontal de la fachada, fue una prueba de fuego: "Me llevó prácticamente el mismo tiempo la primera pared que las tres siguientes juntas".

Una vez terminadas, el proyecto planteó otra incertidumbre. "Hacer las ventanas sobre madera no te permite margen de error", asegura Mulero, acostumbrado a los resultados sobre poliestireno. Este material sí se mantuvo para la elaboración de la chimenea, que funciona además como salida de la construcción, una "sorpresa" que crea un recorrido original dentro de la estancia. Si hay que hablar de la guinda de la construcción, para Mulero fue la puerta y, cómo no, la decoración.

De este último punto la responsable fue Carla García, que se encargó de hacer de la casa de Papá Noel una pieza diseñada "al detalle" y con una nota natural: los arreglos están hechos de tuya y ciprés, las cartas del escritorio están hechas a mano y, lo mejor de todo: los niños pueden dejar sus propios adronos para completarlo.

Tracking Pixel Contents