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Los problemas en el horno alto de Veriña ya afectan a la industria auxiliar (aquí se cuenta cómo)

La principal subcontrata de la comarca negocia una regulación temporal para medio millar de trabajadores de la cabecera avilesina y tres centenares más en Veriña

Los hornos altos de Veriña.

Los hornos altos de Veriña. / ANGEL GONZALEZ

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Están cocinando un nuevo expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en la empresa Daorje en Avilés y también en Veriña (unas ochocientas personas entre las dos cabeceras).

La negociación lleva ya tres sesiones: todavía falta un cuarto encuentro. La idea es que se ponga en marcha a comienzos de este año 2026. La compañía llama a este tipo de regulación temporal "ERTE preventivo": se trata de un acuerdo que poder activar en tanto en cuanto haya que cortar el servicio que reclama la empresa principal (Arcelor) a la auxiliar, en este caso, Daorje.

Los trabajadores de la principal contrata de Asturias llevan siendo regulados de manera temporal (con acuerdo la mayor parte de las veces) al menos desde 2015. Las otras compañías del sector están negociando sus propias regulaciones para ponerlas en marcha también de manera i nmediata.

La razón es triple, apuntan desde la empresa: la competencia de la siderurgia china es la primera de ellas y se junta a la caída del mercado de la automoción (el acero sirve, principalmente, para construir coches). La política de aranceles que lanzó el presidente Donald Trump en el "show" del "Día de la Liberación" que montó en abril de este año en la rosaleda de la Casa Blanca le sigue de cerca.

La tercera razón tiene alcance local, pero gravedad suprema, entienden en medios sindicales. Se trata de las dificultades con que se encuentra la empresa Arcelor Mittal –el cliente principal de Daorje– para rearrancar el alto horno B de Veriña.

La competencia del acero chino ya estuvo detrás del ERTE que se aprobó el año pasado. El que se está negociando actualmente suma a esta razón comercial la grave situación en que se encuentra la fábrica más importante de Asturias: herida en su corazón industrial. En medios sindicales se señala que la peor avería que podía tener el horno alto B es la que todavía –después de meses– no han conseguido reparar los técnicos de la compañía: han tenido que presentarse en Veriña técnicos veteranos para salvar el "emborricamiento" de arrabio que ha tapado "todas las salidas" posibles. Y todo esto, además, con el crisol averiado, un crisol que se tuvo que cambiar hace unos años y se eligió la única pieza disponible entonces y no la que era precisa, señalan en estos mismos medios sindicales.

Lo que está pasando –sobremanera, el horno alto B– ya está sobre la mesa de negociación del ERTE nuevo de Daorje. Y con eso, una amenaza en la caída de producción que empieza a estar cuantificada: la prospección de futuro es una caída de un millón de toneladas de acero.

Este periódico ha sabido que la empresa Daorje le ha explicado a los negociadores de la parte social de la mesa del nuevo ERTE que a ese "imposible" reencendido se va a sumar este enero la paralización del sínter A. O sea, saldrá de Asturias menos acero y, además, será de menor calidad. De ahí que la empresa auxiliar –la principal del sector– precise tener aprobada la regulación temporal dispuesta para ponerla en marcha en el momento en que el cinturón de la siderúrgica se haya de apretar más de lo que ya está ( lo previsto es que todo esto suceda el 1 de enero).

El horno alto

El horno alto B de Arcelor Mittal en Veriña (Gijón) quedó apagado en otoño de este año. Según fuentes sindicales, la instalación se detuvo a finales septiembre de 2025 tras una avería interna: el crisol (recipiente del arrabio) quedó "parcialmente tupido" por metal solidificado, reduciendo el espacio para el arrabio líquido. Poco después se detectó además un incendio interno en el horno, que agravó el corte de producción. La gravedad del rearranque es de tal calibre que se ha hecho obligatoria la presencia de personal veterano para conseguir darle la vida a la infraestructura que la compañía pretende dejar en activo en cuanto elimine el alto horno A.

Pero los meses pasan y el temor empieza a correr desbocado: los males de Arcelor –la principal empresa de Asturias– tendrán eco en toda la economía regional, vaticinan fuentes consultadas.

Sagunto

La situación en que se encuentra el horno alto B empieza a tener repercusiones en la fábrica de Sagunto, en la provincia de Valencia. En la planta acabadora no pueden trabajar como acostumbran porque no tiene las bobinas que le suministra Avilés. Además, hubo un gran incendio en la factoría Fos-sur-mer, entre Montpellier y Marsella, en Francia.

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