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La nostalgia se pone de moda en Avilés: así es el gran escaparate de las antigüedades y el vintage en el Pabellón de La Magdalena

La decimocuarta edición de la feria arranca con colas en su primer día y como "una debilidad" para todas las edades

Ambiente en el pabellón de La Magdalena tras la apertura de la feria.

Ambiente en el pabellón de La Magdalena tras la apertura de la feria. / Luisma Murias

Amanda Granda

Avilés

La nostalgia tiene algo que nunca pasará de moda. De esto, dio buena cuenta una larga fila de personas que rodeó ayer la entrada del Pabellón de Exposiciones de La Magdalena esperando para entrar al que ya es un evento subrayado del calendario avilesino: La inauguración de la XIV Feria de Antigüedades, Coleccionismo y Vintage, organizada por Mari Cruz Madrid Merino yÁngel Moix, congregó desde las 17 de la tarde a coleccionistas y apasionados dispuestos a examinar al detalle la selección de cuarenta expositores nacionales e internacionales.

Uno de ellos, Xulio César Fernández, que ya se había hecho con la primera adquisición pasada apenas media hora desde la apertura: Un reloj Omega de los años sesenta. "Esta es mi pasión desde los ocho años, cuando me regalaron el reloj de muñeca de mi abuelo". Desde entonces, "no me pierdo una exposición". Xulio César se desplaza a las ferias de Cantabria o Madrid, pero con la de Avilés, la conexión va más allá. Este es el punto en el que se encuentra con Pablo Vázquez, su expositor de confianza: "Si es que ya casi es más colega que cliente", declaró Vázquez, que ahora tiene 47 años, pero lleva desplazándose con relojes antiguos a la villa desde los cuatro: "La primera vez que vine, con mi padre, recuerdo que tuvimos que darnos la vuelta porque me había dejado en casa mi peluche favorito, imagínate lo que significa para mí". Tal y como él lo vive, "Asturias es un lugar en el que estas cosas gustan especialmente, se valoran los artículos de antes".

"Nuestra debilidad está sobre todo en los años ochenta". Lino García y Verónica Artacho se estrenan este año como expositores en la plaza avilesina. Ambos asturianos, llegaron desde Mieres con su hija Leire, pero también con el "capitán Trueno", con "el Guerrero del Antifaz", "el Sargento Furia" y todos los tebeos que abarca la imaginación. "Empezamos como coleccionistas, pero llega un momento que no da para tanto el espacio", reconocieron. Además, "aunque es un público muy específico", García y Artacho disfrutan del contacto con otras personas que comparten su afición. "Vendemos en plataformas como Todocoleccion, pero las ferias son más intensas y el trato humano no tiene comparación con internet", explicaron.

Con todo, aunque es fácil relacionar esta afición con la población que recuerda con cariño otras épocas, también hay un público emergente. Es el caso de Lucía Vázquez y Enol Sanz: "Solo nos limita el espacio", declaró Vázquez, acérrima coleccionista de muñecas y juguetes antiguos. "Nos gusta venir a la feria de Avilés porque, aunque por redes sociales sí te encuentras con gente a la que le gustan estas cosas, en persona no es tan común". Ella, empezó en el mundo de la colección por el nexo que la une a su madre. Sanz, sin embargo, empezó coleccionando ropa retro por azar: "Poco a poco empecé a interesarme por la historia que podía haber detrás de la ropa, el lugar en el que se hizo, el año..." y desde entonces, no pudo parar.

"Las muñecas arrasan", proclama el francés Ludo Morieux, que vive en Bilbao y debuta esta temporada en la feria avilesina. "Esta es mi tercera feria como vendedor, y en la segunda, en Irún, fue donde vi que los compañeros de al lado que traían esos juguetes no paraban de vender". Su especialidad, es otra: Morieux se dedica al arte de mesa, a la vajilla y los objetos de diseño que datan desde los años treinta a los setenta. "Compré mi primer cuadro a los catorce y esta es una pasión que ya me ha desbordado". Lo cierto es que Morieux está rodeado de una gran cantidad de artículos. El más preciado, un par de cisnes azules de los sesenta, hechos a mano y de barbotina en Manises, una conocida fábrica de la comunidad valenciana. "El público mayoritario quizá sea mayor, pero hay mucha gente joven que se interesa por piezas más originales para decorar". De nuevo, la limitación no está en el gusto, "el impedimento es más bien una cuestión de espacio. Si no tienes una casa todavía, es difícil empezar a coleccionar", reconoció Morieux, a quien pueden visitar en la nueva cita con el Pabellón de la Magdalena hasta este domingo, en horario de 11 a 14.30 y de 16.30 a 21 horas.

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