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Siete visitas a Urgencias sin diagnóstico: el Sespa indemnizará a la familia de un catalán afincado en Avilés de 36 años que falleció por cáncer de esófago

"Solo espero que no vuelva a pasar", aseguran los familiares del joven, padre de una niña de cuatro años, que recibirán 30.000 euros por daños morales tras la muerte del chico, pese a que inicialmente reclamaban 465.000

El acceso al Hospital San Agustín. | E. P.

El acceso al Hospital San Agustín. | E. P.

Avilés

"Solo espero que esto sirva para que a nadie le vuelva a pasar lo que le pasó a Esteban". Esteban T. S. falleció el 5 de enero de 2022. Tenía 36 años, una niña de 4 años, mujer, madre…. y toda una vida por delante. Falleció a causa de un cáncer de esófago que no le fue diagnosticado hasta un mes antes de morir. Y eso pese a que había acudido hasta en siete ocasiones a las Urgencias del Hospital Universitario San Agustín (HUSA) por diferentes dolores asociados al tumor. Ahora, la sección segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) acaba de condenar al Sespa a pagar 30.000 euros por daños morales a su familia, al considerar que en el área sanitaria III no se le practicaron las pruebas suficientes para haberle diagnosticado antes esta patología, lo que seguramente habría prolongado su vida.

Tal y como consta en el fallo del TSJA al recurso presentado por la familia, representada por el despacho de abogados Luis Pérez y Asociados, el infructuoso periplo médico de Esteban T. S. comenzó el 10 de febrero de 2021. Acudió a las Urgencias del Hospital Universitario San Agustín (HUSA) tras ver sangre en su orina. Se le diagnosticó de probable litiasis uretral. Regresó cinco días después, el 15 de febrero, con dolor en la fosa iliaca derecha. Los médicos consideraron que se trataba de un dolor abdominal por probable cólico derecho.

De lumbalgia a metástasis

Un mes después, el 31 de marzo de 2021, regresó al HUSA, en esta ocasión por un dolor lumbar que fue calificado como lumbalgia. En el hospital se le remitió a Atención Primaria para control y seguimiento.

Tras algo más de medio año, el 3 y el 22 de noviembre vuelve al HUSA por una lumbalgia no irradiada a las extremidades, descartándose el día 22 que se tratase de "una patología urgente". Los dolores no cesaban, y Esteban T. S. regresó al hospital el 4 de diciembre con un dolor en la fosa renal con irradiación. Llevaba una semana así. Se le diagnosticó de cólico renal derecho sin signos de complicación. Dos días después, el 6 de diciembre, acude de nuevo al servicio de Urgencias, esta vez por un dolor de espalda que los facultativos asocian a una lumbalgia. El 7 de diciembre, regresa y ya se le diagnostica un cáncer metastásico de esófago con afectación vertebral. El 17 de diciembre comenzó el tratamiento de radioterapia paliativa en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) hasta el 29 de ese mismo mes, cuando ya se decidió resolver el tratamiento y derivarlo a cuidados paliativos. Falleció el 5 de enero.

La sala del TSJA sostiene que en este caso hubo una "pérdida de oportunidad", es decir, que hubo ocasiones para diagnosticar con antelación el tumor de Esteban T. S., lo que "probablemente no le habría sanado, pero sí le habría prolongado la vida".

Síntomas de alerta

"Es patente que, considerados aisladamente cada episodio o visita al sistema público de Salud, ya fuere a Atención Primaria o a Urgencias, el diagnóstico y tratamiento probable y razonable fue el debido. Ahora bien, la historia clínica del paciente sirve para algo, para alzarse en síntomas de alerta de especial vigilancia, cuando como en este caso, se plantearon reiteradas y sucesivas visitas mal resueltas con sintomatología uniforme", argumentan los magistrados. Y agregan: "Se conocía desde las primeras visitas el dato de que el paciente contaba con antecedentes familiares y su condición de fumador; y que la sintomatología de las visitas previas (...) formaba un mosaico de preocupante clínica compatible con la presencia de cáncer".

A partir de la tercera visita, lo "razonable", según el fallo, habría sido pautar "algo tan sencillo como un TAC o una resonancia", pruebas diagnósticas que con una alta probabilidad habrían servido para hacer un diagnóstico del cáncer que ya padecía Esteban T. S. "Es llamativo que no se practicasen pruebas complementarias para determinar las causas reales, existiendo únicamente la solicitud de un urotac el 19 de marzo de 2021 que no se llegó a práctica", arguye el tribunal.

El letrado de Luis Pérez y Asociados

El letrado de Luis Pérez y Asociados / Lne

La indemnización

Por todo ello, la sala, que en ningún caso enjuicia la responsabilidad disciplinaria ni de otra índole de los facultativos, considera que el Sespa debe indemnizar con 30.000 euros a la familia, una cifra alejada de los 465.124 euros que reclamaba la familia, un montante que alcanzaban aplicando el baremo de accidentes de tráfico que, a juicio del tribunal, no puede aplicarse en este caso.

"Esteban acudió 19 veces en total a su médico de familia y siete a Urgencias. Es absolutamente una mala práxis de los profesionales, de la doctora del centro de salud, a la que hago parte muy importante de la responsabilidad, ya que no supo actuar; como al resto de médicos que le vieron", lamenta Helena S. M., madre del fallecido, quien reconoce que el fallo judicial "reconforta" a la familia.

"Estoy segura de que el caso de Esteban ayudará a que no vuelva a pasar lo mismo, porque creo que los médicos que estuvieron involucrados en este caso no permitirán que vuelva a suceder. Confío en que ayude a remover conciencias", prosigue la madre, que es médica jubilada.

Trato al paciente

La progenitora también critica que los cuidados paliativos llegaron tarde y que el trato humano recibido en el HUCA no fue el mejor. "Cuando le comunicaron que le suspendían el tratamiento, una doctora le dijo: ‘Cualquier persona en tu lugar estaría muerta’. ¿Cómo le pueden decir eso a un paciente?", clama la mujer, que asegura que su hijo llevó "con mucha y fuerza y dignidad" todo el proceso: "Había llegado a conseguir que lo trasladaran a Barcelona; un viaje que tendría que haber hecho en avión. Pero cuando tenía que aceptarlo, me dijo: ‘Mamá, sé que me voy a morir y prefiero quedarme en Asturias, así no me separo de la niña’", recuerda.

Tras recibir la sentencia la semana pasada, Helena S. M. afirma que el fallo judicial "ayuda a cerrar la herida" del fallecimiento de su hijo y, además, cree que el caso será ejemplo para su nieta, a punto de cumplir 8 años: "Pienso que para ella será una lección, de lo que hay y lo que no hay que hacer, y también de cómo llevó todo este proceso su padre".

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