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La sidrería Yumay, un "templo de la gastronomía", dice adiós tras décadas de historia en Avilés: "Nos vamos con la ilusión del primer día"

Justo García y Lola Sánchez agradecen en una fiesta con más de un centenar de participantes, entre familia, amigos y colaboradores, el apoyo a un negocio "con multitud de recuerdos": "No os olvidaremos"

Un momento del brindis con «El Pravianu», Justo García, Lola Sánchez, Alfonso Pahino y Carlos M. Guardado alzando las copas.

Un momento del brindis con «El Pravianu», Justo García, Lola Sánchez, Alfonso Pahino y Carlos M. Guardado alzando las copas. / M. Villamuza

Covadonga Jiménez

Covadonga Jiménez

Avilés

La de ayer era una celebración de "final del camino". La sidrería Yumay, que ha sido la casa de muchos avilesinos y vecinos de la comarca, echará el cierre el próximo 31 de diciembre, y por este motivo, los responsables del negocio, Justo García Castrillón y Lola Sánchez, quisieron celebrar con un centenar largo de amigos y colaboradores, además de la propia familia, el final a un capítulo de 50 años "llenos de esfuerzo, alegrías y recuerdos compartidos". Fue el anfitrión Justo quien, tras el primer brindis de la jornada, proclamó que la suya era una "despedida alegre". "No os olvidaremos", dijo dirigiéndose a todos los presentes –a los que saludó uno a uno durante la jornada–, "familia, clientes, proveedores... esta es vuestra casa y, mi ilusión, nuestra ilusión, es que os sintáis cómodos, disfrutando de los recuerdos y de la música".

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Precisamente, en la parte musical llegó una de las primeras sorpresas del día, que fue cuando Alfonso Pahino, el vallisoletano que conquistó el Festival de Benidorm en 1977 con el tema "Aléjate", amenizó la sobremesa y se encontró con un auténtico club de fans en el negocio de Villalegre, donde bailaron y corearon sus temas hasta bien entrada la tarde.

Sobre el mantel, los anfitriones agasajaron a sus invitados con jamón 5J, marisco, pulpo y cordero a la estaca, que remataron con un clásico "Quirós", según la versión del Yumay. Justo García y Lola Sánchez -sentados a la mesa, porque fueron amigos y colaboradres quienes también arrimaron el hombro para que los anfitriones pudieran disfrutar como uno más de la velada- no escatimaron en agradecimientos a los amigos que se desplazaron incluso desde Murcia. "Queremos agradecer vuestra fidelidad", repitió la pareja.

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Para ejemplificar su agradecimiento entregaron una serie de diplomas, por un lado a personas muy cercanas al negocio (María José Hevia y Juan Francisco Díaz, Elisa Martín y Julio Díaz Arias, además de Rosa María García y Ángel Guido y María Jesús Vidal y Paco Medina, ausentes ayer estos últimos por enfermedad). No se olvidaron tampoco en la gran familia del Yumay de tener un gesto con sus proveedores más fieles: Grupo Zamora, representado por Chema Prieto; Fandiño, por Santiago Cebolleda; Supercash, por Pepe Trabanco; Cafés el Águila del Caribe, por Celestino Díaz; FríoCarne Asturias, por José María Salgado; Helados Los Valencianos, por Ramón Guillén; Cetárea Antromero, por Francisco Gutiérrez y Grupo Osborne, por Rosa Vila.

Teresa Domínguez, amiga personal de Justo García, instó a los anfitriones a sentirse orgullosos de esta etapa, "por haber convertido esto [la sidrería Yumay] en el templo de la gastronomía y la cultura. Justo ha sido un patriarca y una persona leal con la familia y con aquellos a los que nos han acogido como hermanos, por eso, la amistad ni se jubila ni se cierra, donde esté Justo, estará el Yumay", proclamó quien también celebró su enlace de boda en el Yumay.

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El coronel Francisco Javier Puerta entregó un obsequio en nombre de la Guardia Civil en respuesta al "trato excelente" que siempre recibieron en Villalegre. "Aquí se respira calor humano", subrayó. Vicente Quintanilla aludió, por su parte, como representante de la Cofradía de la Buena Mesa de la Mar, al "cariño, amistad y empatía" de la que siempre se ha hecho gala en el Yumay mientras el hijo de Lola y Justo, Dani García, desveló la gran sorpresa de la jornada: un libro sobre la historia del establecimiento donde amigos como el catedrático Miguel Pocoví, la cronista de Avilés Pepa Sanz o la propia familia García Sánchez cierran este capítulo en la historia de la hostelería de la ciudad con un bello mensaje para las generaciones venideras: "Este negocio ha sido siempre más que un lugar de trabajo, ha sido un hogar abierto a todos. Nos despedimos con el corazón lleno de gratitud y la certeza de cada una de las personas que han pasado por aquí formarán parte de nuestra historia".

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