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Luanco llora a Alma Suárez, de 10 años, víctima de una enfermedad rara: "Deja una lección de amor que nunca se borrará"

"Estamos conmocionados", afirman los allegados de la niña, que "siempre transmitía ternura"

La pequeña Alma Suárez, con su hermana Telma

La pequeña Alma Suárez, con su hermana Telma

Illán García

Illán García

Luanco

"Luanco está conmocionado". Lo están sus vecinos, los clubes deportivos y también, obviamente, la familia de la pequeña Alma Suárez Fernández, que falleció este miércoles a los 10 años. La niña padecía una enfermedad rara, de esas que pocas personas en el mundo la padecen, una enfermedad que le provocaba una encefalopatía epiléptica, asociada a una grave discapacidad física y mental y que le impedía articular palabra ni caminar y le llevaba a asistir a constantes terapias de logopedia y fisioterapia neurológica.

Luanco se volcó desde el principio con esta familia y estos días llora la ausencia de una niña que, pese a que no podía comunicarse por palabra, "siempre transmitía ternura y expresividad con sus ojos bien abiertos", afirman sus allegados. Su pérdida cayó como un jarro de agua fría, en su pueblo y en el colegio de Educación Especial San Cristóbal de Avilés, donde acudía desde aproximadamente un lustro tras un paso previo por el colegio público luanquín de La Canal.

Las condolencias por su fallecimiento a tan corta edad han llegado desde todos los rincones, en las redes sociales y a pie de calle. Luanco llora por una pequeña por la que luchó su familia desde el primer minuto: sus padres, Luis y Sandra, sus abuelos, sus tíos y clubes como el Villa de Luanco, donde milita su hermana mayor, Telma, que actualmente juega en categoría cadete. Es más, este club organizó diversos actos solidarios para recaudar fondos con los que aliviar a la familia. Uno de ellos sirvió para poder adquirir un andador "no financiado por la Seguridad Social", como en 2022 explicó su madre en este periódico por aquella iniciativa solidaria de la que se cumple justo estos días tres años. Y Luanco, en aquella ocasión, respondió. Y eso es porque "Luanco es un pueblo solidario", acertaban a decir ayer algunos luanquinos compungidos con la triste pérdida de una niña de tan solo diez años que sufría una enfermedad genética "ultra rara", que sufría apneas, episodios epilépticos y requería atención las 24 horas del día.

Los gozoniegos le dieron ayer el último adiós a la pequeña Alma Suárez Fernández en la iglesia de Santa María de Luanco a las 16.00 horas para su posterior incineración en la intimidad familiar. "Vuela alto, pequeña Alma. Aquí abajo dejas un vacío inmenso, pero también una lección de amor puro que nunca se borrará", rezaba una de tantas publicaciones en redes sociales.

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