Las consecuencias en Avilés de la avería del horno de Arcelor: se viene una cascada de ERTE en las auxiliares que afectará a 2.500 trabajadores
Las subcontratas negocian sus respectivas regulaciones preventivas ante la caída de la producción de acero

Instalaciones de Arcelor en Avilés. | EFE

La avería del horno alto B de la multinacional ArcelorMittal, en su fábrica de Veriña (Gijón), está provocando regulaciones temporales de empleo (ERTE) en todas las empresas de la industria auxiliar: de la primera a la última.
Se han abierto negociaciones en Daorje, en LaTesys, en la unión temporal de empresas (UTE) Icube-Sem, en Imsa, en Eulen. En Cys ya está firmado el expediente correspondiente y en Asturmasa también, que lo tienen firmado a mediados del 17 de noviembre. En Jofrasa tienen previsto comenzar a negociar en los próximos días.
La plantilla al completo del sector -del orden de dos mil quinientas personas- puede ver reducida su jornada laboral para hacer frente a los recortes de producción causados por la dificultad que la multinacional ha encontrado para reparar su instalación principal, donde el mineral de hierro se convierte en arrabio.
Esta situación –las plantillas reguladas– se ha convertido en tradicional en el sector de las subcontratas y es que las auxiliares de ArcelorMittal llevan aprobando regulaciones temporales desde hace, al menos, una década. La razón principal de estos ERTE había sido siempre, sin embargo, la situación en que cada año se encontraba el mercado internacional del acero, es decir, estas compañías fueron aceptando una regulación temporal empujadas por la situación de la multinacional a la que atienden como cliente principal. Y esa es Arcelor Mittal.
Lo que diferencia los ERTE que se están cocinando ahora con los de años anteriores es la situación en que se encuentra el horno alto B de la fábrica gijonesa que, tras su apagado hace unas semanas, la multinacional no ha conseguido devolverlo a la vida.
Esta es la razón que explica la reorganización del trabajo en la factoría de Veriña: el horno alto A debería pasar a la historia de manera inmediata, pero seguirá produciendo en tanto en cuanto el horno alto B siga improductivo.
ArcelorMittal ordenó apagar el horno alto B de de Veriña (Gijón), este pasado otoño. A finales septiembre, con más precisión. Había tenido una avería interna en sumomento: el crisol (recipiente del arrabio) quedó "parcialmente tupido" por el metal que había solidificado de tal modo que redujo el espacio para el arrabio líquido, es decir, "se emborricó", en palabras de los trabajadores de la factoría gijonesa. Poco después hubo un incendio interno en el horno y esta situación agravó la parada de producción.
El rearranque de la infraestructura se está dilatando, de tal modo que ArcelorMittal ha hecho obligatoria la presencia de personal veterano en la instalación para conseguir, de este modo, devolver el alma a la infraestructura que la compañía pretende dejar en activo en cuanto el alto horno A pase a mejor vida. Mientras tanto, la compañía principal ha acordado con los sindicatos alargar su ERTE en Asturias hasta 2028. n
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