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Constantino "Cos" Menéndez, diseñador: "Lo que sostiene el proyecto de las salguerinas es la gente de Pillarno"

"Lo que nos parece más importante a nosotros es que no creímos nunca que iba a tener tanto arraigo en el pueblo", asegura

Constantino «Cos» Menéndez. | SARA CASTAÑO

Constantino «Cos» Menéndez. | SARA CASTAÑO

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

El diseñador Constantino "Cos" Menéndez (Avilés,1976) ultima el vestuario que esta próxima Nochebuena lucirán las salguerinas de Pillarno, una tradición que en tan sólo ocho años se ha hecho imprescindible en el calendario festivo asturiano. Menéndez empezó el año en el Movistar Arena: diseñó el vestuario de Rodrigo Cuevas y unos meses después presentó en el Museo del Traje de Madrid su reinterpretación del traje regional asturiano. Menéndez conversa con LA NUEVA ESPAÑA por teléfono.

-¿Le pillo ocupado?

-Ahora ya paramos. Ahora estaba tomando ya el vermú: ya estoy más que desocupado, la verdad.

-Bueno, ¿cómo son estos días previos al espectáculo de la Nochebuena?

-Los días previos a todo lo de las salguerinas son de mucho trabajo, la verdad, porque es movilizar infancia, mediana edad y personas mayores del pueblo. Da trabajo, pero bueno, se hace con mucha ilusión. Somos un equipo grande de la asociación de vecinos los que estamos trabajando en ello. Así que, muy bien. Nada. Sin quejas.

-¿Cuántas van a salir este año?

-Pues mire, van a salir doce aniciadoras que van vestidas con diseños míos, pero elaborados por las mujeres del pueblo. El año pasado se hizo un taller en el que las mujeres mayores, que –casi todas tenían conocimientos de costura– bajo indicaciones que yo les iba dando, elaboraron los doce vestidos de las aniciadoras.

-Estas aniciadoras son nuevas, ¿no?

-No, aparecieron el año pasado por primera vez. Llevan un vestuario que está lleno de colorido, de estampados. Aunque llevan una máscara en la cara, a modo enigmático, representan lo que es la fertilidad y las nuevas generaciones. En contraposición está el vestuario de las salguerinas, que es más austero, tiene una visión más historicista y representa más el anclaje a lo que es la tradición, a la oscuridad que dejamos. También es una simbología del paso de la oscuridad del invierno a el paso de la luz. Porque no se nos tiene que olvidar que ahora lo que celebramos es el solsticio de invierno, que es el comenzar que los días van a empezar a crecer. Entonces están como los dos polos representados: la juventud, que es la luz, y las mujeres mayores representan la tradición, lo arcaico, de donde venimos, de la raíz, y con el vestuario simboliza más oscuridad.

-Entonces son doce aniciadoras y otras tantas...

-Son doce aniciadoras y salguerinas van a salir ocho este año. Se prevé que salgan ocho, sí.

-O sea, veinte personas.

-Veinte personas. Exacto.

-Si tuviéramos que definir a una salguerina para un señor de Almería, ¿cómo lo haría?

-Pues mire, una salguerina es una mujer orgullosa de ser mujer, que defiende su sitio en la sociedad, que está vinculada a la naturaleza y reconoce la tradición y no pierde nunca la perspectiva de que los mayores son importantes y portadores de la cultura. Los niños son importantes, que en esta época de Navidad los personajes navideños se centran siempre en la infancia, en dar, en dar, en dar, pero las salguerinas no, las salguerinas a los niños sí que les dan, pero algo muy modesto. Lo más importante es que les enseñan que los mayores también existen. Entonces, los niños son los responsables de llevarle a las mayores del pueblo un detalle que ellas elaboran.

-Cuando empezaron esto, que fue hace poco, ¿pensaban que iban a dar el petardazo?

-En 2018 fue la primera vez que salieron las salguerinas. Fíjese, eso quiere decir que estamos planificando que dentro de dos años ya haremos diez de la fiesta y que hay que hacer algo especial. Pero no, en ningún momento nos imaginamos que iba a tener tanto arraigo a nivel regional, que nos iban a reconocer con los dos premios que tenemos. Lo que nos parece más importante a nosotros es que no creímos nunca que iba a tener tanto arraigo en el pueblo: eso es lo que más nos sorprende, que la propia gente de Pillarno está muy volcada en todo lo que son los talleres previos, en adornar el pueblo, en el propio acto del día 24. La ilusión que se respira por niños y personas mayores es palpable a lo largo del año por este día. Entonces no nos imaginamos en ningún momento que iba a alcanzar tal envergadura.

-¿Qué pasó en 2018 para que estallara la fiesta?

-Varias familias del pueblo habíamos ido con nuestros hijos pequeños a ver al Angulero y comentamos: "Jolín, tiene guasa que todas las criaturas que se crean nuevas para la Navidad sean paisanos". Ya sabe que el Angulero es una tradición creada de la nada, hace algo más de tiempo que las salguerinas, pero de la nada. Y dijimos: "Jolín, tenemos que crear nosotros en Pillarno muyeres que sean ellas las protagonistas". Y así surgió, y al año siguiente ya salieron las salguerinas por primera vez.

-Y se metió en la fiesta usted ya de hoz y coz al principio de todo, ¿no?

-Sí, al principio. Bueno, yo formo parte de la asociación de vecinos: soy uno más. Esto tampoco fue una idea original mía, ni yo fui un motor, lo que sí es verdad es que yo llevo la parte artística que tal vez es lo que más se ve.

-Quizá el triunfo de la fiesta sea eso precisamente.

-Yo no lo creo así, yo creo que lo visible está muy bien, pero no deja de ser un paquete: si dentro del paquete no hay un buen regalo, no se sostiene en el tiempo. Sí es verdad que está muy bien empaquetado, porque es cierto que el vestuario está cuidado, la imagen está cuidada, incluso el nombre, el logo, todo va muy cuidado, pero lo que sostiene el proyecto es la gente, no es otra cosa, es la gente de Pillarno que se reúne todos los viernes en el centro social. La magia de las salguerinas es que reconocen su debilidad, reconocen que solas no pueden y por eso piden ayuda. Y este año pidieron ayuda a las mujeres del pueblo para que el regalo que ellas entregan el 24 a los niños fuera en parte elaborado por ellas mismas. Entonces durante todo el año varias mujeres se juntan en el centro social a trabajar para ayudar a las salguerinas y para elaborar adornos de ganchillo que van a acoger la llegada de las salguerinas y que adornan todo el pueblo.

-¿Renueva el vestuario o se va heredando?

-Cierro un ciclo creativo con un traje de las salguerinas: todos los años hago uno, todos, todos. Haga falta o no. Todos. Cerrar un ciclo es contar con un nuevo traje.

-¿Y todos estos trajes dónde quedan?

-Son de la asociación de vecinos, son de las salguerinas. Los niños a mí me conocen del pueblo, y me preguntan: "¿Cómo tienes contacto directo con las salguerinas?". Todavía hace un rato que estuvimos montando la escenografía había una niña pequeña y me decía: "¿Pero tú hablas con ellas?" Y yo le decía: "Bueno, es que el primer año que salieron como les apetecía venir vestidas de manera especial, les dije que les podía hacer yo una ropa. Ya sabes que yo hago ropa para el teatro y para mucha gente". Y la niña me decía: "Sí, sí". Y digo yo: "Pues entonces ellas me pidieron si les podía hacer una ropa y yo todos los años les dejo delante de mi casa una bolsa con la ropa y ellas me dejan una nota de agradecimiento". Eso realmente alguna vez lo hicimos así, porque cuando mi hija era muy pequeña, ella no entendía y decía: "¿Pero por qué tienes tus trajes de las salguerinas?" Y yo decía: "Bueno, pues porque tengo comunicación directa".

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