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Sara Solís, una avilesina adelantada en la cirugía de trasplantes cardiacos: "En España todos somos donantes de órganos, salvo que la familia diga lo contrario"

"Me presenté al MIR con la mente un poco abierta, porque creo que es fundamental cuando te presentas al MIR ir tranquilo. Y para ir tranquilo tienes que tener un plan A, un plan B y un plan Z"

Sara Solís, ayer, en la calle de La Estación, en Avilés.

Sara Solís, ayer, en la calle de La Estación, en Avilés. / Luisma Murias

Marta Ortiz

Avilés

Con tan solo 30 años, Sara Solís ya es cirujana de trasplantes cardiacos en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Nació y creció en Avilés y con apenas 14 años decidió que quería dedicarse a la medicina. La avilesina fue reconocida el 22 de diciembre en la Gala Joven de la Asociación de Vecinos "Pedro Menéndez" debido a su gran trayectoria.

-¿Dónde nació su interés de dedicarse a la medicina?

-Durante muchos años jugué al baloncesto aquí en un equipo de Avilés, en el ADBA. A raíz de lesiones deportivas que tienes vas al médico, como hace cualquier persona. Ahí me di cuenta de que me gustaba mucho lo que me contaba y cómo me explicaba lo que pasaba. Así me empecé a interesar por la medicina, alrededor de 2º ESO. Además, en mi familia no hay nadie que se dedique al sector sanitario, entonces también era abrir una puerta a algo que yo desconocía.

-¿Cómo fue la experiencia de estudiar Medicina en Oviedo?

- La verdad que muy buena porque estaba en casa. Al final en una carrera tan exigente, con exámenes, con prácticas y con trabajos, es muy importante tener el apoyo familiar y también de buenos amigos.

-¿Dónde hizo las prácticas?

-En la Universidad de Oviedo, en función de las asignaturas que tienes, te dan una semana de prácticas. Así acabas conociendo un poquito todas las especialidades y eso también te ayuda a saber qué te gusta. Gran parte de las prácticas las hicimos en el HUCA. Nosotros empezamos en el antiguo hospital, pero justo nos cambiamos al nuevo en tercero de carrera. En el último año te dan la opción de hacer las prácticas en el Hospital San Agustín de Avilés. Allí estuve en Cardiología y en Traumatología.

-¿Fue en el Hospital San Agustín donde le empezó a llamar más la atención Cardiología?

-Lo que siempre tuve muy claro durante toda la carrera es que a mí me gustaba la cirugía "cerrada", por así decirlo. El quirófano de cirugía cardiaca fue el último que vi y me encantó. En el sexto año tú tienes que elegir qué especialidades quieres rotar. En el Hospital San Agustín no hay cirugía cardíaca porque es una especialidad que solo hay en centros grandes, por así decirlo. Entonces me apunté a Cardiología porque también me gustaba, pero yo sabía que iba a tirar por la rama de una cirugía.

-¿Cómo acabó en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid?

-Yo me presenté al MIR con la mente un poco abierta, porque creo que es fundamental cuando te presentas al MIR ir tranquilo. Y para ir tranquilo tienes que tener un plan A, un plan B y un plan Z. Es decir, que si el plan A no sale, tener otras opciones y con eso poder estar contento. Sabía que quería hacer cirugía cardíaca y fui abierta a todas las partes de España porque podía pasar cualquier cosa. Cuando saqué el MIR, que saqué una buena nota, lo que intenté fue buscar el mejor hospital que me formase en esta especialidad y el Gregorio Marañón está entre los hospitales más importantes a nivel nacional de cirugía cardíaca. No quise perder la oportunidad de formarme en un hospital como ese. Estoy tremendamente agradecida porque he aprendido un montón después de estos cinco años trabajando allí.

-¿Recuerda cómo fue su primera cirugía cardíaca?

-La primera cirugía siempre te marca un poquito porque te das cuenta de dónde estás de dónde estás en realidad y a verte en el futuro. Me sentí sobrepasada al ver una realidad que hasta entonces no me creía.

-¿Cómo compagina su vida personal en Avilés con su trabajo?

-Al final es un trabajo muy exigente y yo intento volver a casa lo máximo que pueda por ver a mis amigos y a mi familia, pero a veces es complicado. Al final nosotros los fines de semana también trabajamos, entonces no tienes todos los puentes libres, no tienes todas las vacaciones libres, no tienes todos los fines de semana libres y te tienes que intentar un poco organizar y planificar bien para estar en dos partes.

-¿Qué significó para usted el reconocimiento que le dio la Asociación de Vecinos "Pedro Menéndez"?

-Que en la ciudad que me ha visto crecer me den este reconocimiento ha sido un honor. No sólo por la labor que hace la asociación de visibilizar a los jóvenes, sino porque también tienen en cuenta ámbitos muy distintos como mi compañero Abel Serdio que fue galardonado a la vez que yo. Creo que hay muchos jóvenes talentos en Avilés y la verdad que yo no me lo esperaba.

-¿Hay algo que considere que es muy importante que la gente conozca sobre la cirugía de trasplantes?

-Mucha gente me pregunta cómo ser donante de órganos, pues no tienen claro si hay que hacerse la tarjeta de donantes, si tiene que ir al médico atención primaria a decirlo o si es necesario firmar algún documento. Existe uno que se firma de forma legal y lo que se muestra ahí es qué quieres que pase contigo en el caso de que tú no puedas decidir. Es muy complicado de entender para gente que no se dedica al ámbito de la sanidad y me parece difícil que eso lo rellene un paciente sin conocer los términos sanitarios. Por eso, la forma más sencilla de ser donante es decírselo a tu familia. En el momento que nosotros tenemos un paciente que puede ser un candidato a donar, en España ,de forma sistemática se da por hecho que todo el mundo es donante salvo que la familia diga lo contrario. Lo más importante es que comuniques a tu familia que en el caso de que te pase algo, quieres ser donante. Al final es una decisión muy complicada que deben tomar en un momento de duelo, de angustia y de una muerte, generalmente, no esperada.

-¿Y cómo funciona una cirugía de trasplante en España?

-Al menos en el trasplante cardíaco, lo que tenemos es dos equipos, un médico que es el que se dedica a la extracción del órgano y otro equipo que se dedica al implante. En función de la lista de los hospitales de los candidatos a hacer el trasplante se determina quién es el más compatible. Si el receptor está en el Gregorio Marañón, nuestro equipo de "explante", es decir, los que recogen el órgano, van a cualquier parte de España a por él y regresan al hospital del receptor. Esto es sólo con el corazón, pero cuando hay un donante hay entre seis y siete órganos que se donan y, por lo tanto, entre seis y siete equipos que se movilizan de toda España para ir cada uno a por su órgano. Fácilmente llega al centenar de personas que se movilizan para una donación.

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