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El característico calzado asturiano que está presente en las excavaciones de La Lloba

Localizan posibles huellas del calzado típico asturiano en el firme durante la investigación en torno a la fosa común castrillonense

Varios trabajadores durante los trabajos de investigación  de la fosa común de La Lloba el pasado mes de noviembre.  | N. M.

Varios trabajadores durante los trabajos de investigación de la fosa común de La Lloba el pasado mes de noviembre. | N. M.

Illán García

Illán García

La Lloba (Castrillón)

La trinchera de La Lloba se hizo en madreñas. La investigación arqueológica para localizar la fosa común en ese núcleo de Castrillón ha permitido aflorar algunos resultados adyacentes, uno de ellos es que la construcción de la fortificación donde fueron arrojados los cuerpos durante la posguerra fue levantada por republicanos que usaban botas y también madreñas, que es el calzado típico asturiano para protegerse de la humedad, el barro y las irregularidades del terreno. Así ha quedado atestiguado por varias marcas en el firme, según han relatado las familias de los desaparecidos en ese enclave estratégico para entender las consecuencias de la guerra civil en la comarca avilesina.

La trinchera de La Lloba, según apuntan los historiadores, comenzó a levantarse en la primavera de 1937, cuando Asturias aún no había sido ocupada por las tropas franquistas. Equipos de ingenieros, zapadores y mineros republicanos y trabajadores de la construcción, entre otros, levantaron esas trincheras para intentar frenar y proteger la comarca de los sublevados que querían avanzar más allá del río Nalón. Algunos de los que participaron en esa tarea tienen nombre y apellido como Hipólito Arias e Higinio García Sierra. Los constructores de la trinchera realizaban turnos "muy prolongados" y se organizaban en equipos de "sesenta o setenta personas". El sindicato de la construcción de Avilés aportó picos, palas e incluso una hormigonera para ayudar a agilizar los trabajos de una infraestructura que "se levantó casi en un tiempo récord", apuntan los historiadores, ya que estaba lista en septiembre de 1937, semanas antes de que Asturias cayera en manos de las tropas sublevadas. En unos meses les dio tiempo a levantar dos nidos de ametralladora y tiradores con hasta 40 posiciones.

El hecho de los que investigadores de la fosa común hayan determinado que se usaron madreñas en la construcción de la trinchera, apuntan las familias de desaparecidos, viene dado por las marcas en el terreno, en el pavimento "de una trinchera que nunca se llegó a utilizar como tal", sostienen los historiadores. "También debieron utilizar no solo madreñas sino también botas", señalan los familiares.

"Fue una trinchera de segunda línea y levantada por entusiasmo popular para defender el entorno de Avilés", indican después de recordar que los restos de ladrillo de la tejera ubicada en la falda de La Lloba, a pocos metros del lugar de investigación, sirvió para construir la fortificación.

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