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La especie invasora (originaria de Nueva Zelanda y Australia) que "desaparece" de la ría de Avilés: "Ya no llega al 20% de la población"

Las campañas de retirada a mano de hace una década, los depredadores y el clima, en el origen de la ‘extinción’ de una especie invasora en el estuario

Arriba, Eva García muestra una concha de ostra japonesa con un mejillón pigmeo adherido, en la ría. En el centro, con varios ejemplares de mejillón autóctono (en la imagen, los dos de la derecha) y pigmeo recogidos en la ría. Abajo,  la zona de San Balandrán y la ría. | MIKI LÓPEZ

Arriba, Eva García muestra una concha de ostra japonesa con un mejillón pigmeo adherido, en la ría. En el centro, con varios ejemplares de mejillón autóctono (en la imagen, los dos de la derecha) y pigmeo recogidos en la ría. Abajo, la zona de San Balandrán y la ría. | MIKI LÓPEZ

Zeluán

La invasión del mejillón pigmeo en la ría de Avilés está controlada. Una década después de que estudiantes de la Universidad de Oviedo detectasen una "explosiva expansión" en la ría de esta especie, de concha con forma rectangular y más pequeña que la de su "pariente" autóctona, llegando a convertirse en predominante en el estuario, investigadores de la institución académica asturiana constatan que actualmente su presencia en las aguas avilesinas es mínima: "Seguramente inferior al 20%".

La detección de los primeros ejemplares de mejillón pigmeo –Xenostrobus securis, en su nombre científico– tuvo lugar en 2014. Fue una alumna del máster en Conservación Marina de la Universidad de Oviedo quien, durante unas prácticas, halló algún ejemplar suelto de este mejillón, que es de un tamaño inferior al de un dedo pulgar y originario de Nueva Zelanda y Australia. "Pero eran muy pocos. El 2% de la población total de mejillones, algo residual", recuerda Eva García, catedrática de Genética del departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo, sobre esta especie, catalogada como invasora.

La voz de alarma saltó justo un año después. En 2015, los alumnos volvieron a la ría para efectuar las mismas prácticas, y uno de ellos halló una importante población de mejillón pigmeo. "Fue en la zona de los pantalanes del puerto deportivo (en la margen izquierda, a la altura del paseo de Manuel Ponga). Allí ya suponían el 70% del total, siendo el 90% en alguna zona. En la margen derecha eran casi el 30%. Fue una sorpresa total, porque jamás nos lo hubiésemos esperado", rememora García.

El mejillón pigmeo "desaparece" de la ría: "Ya no llega al 20% de la población" | MIKI LÓPEZ

El mejillón pigmeo "desaparece" de la ría: "Ya no llega al 20% de la población" | MIKI LÓPEZ

En aquel momento, desde la Universidad de Oviedo se detectaron dos necesidades fundamentales: disponer de un método que permitiera muestrear la población de mejillón en marea alta e intentar controlar la invasión. Para resolver el primer problema, en la institución académica se desarrolló un marcador de ADN ambiental que permitía detectar en qué zonas de la ría habitaban mejillones pigmeo, a través de una prueba PCR (como las que se hacían durante el covid) practicada en muestras de agua tomadas en el estuario.

Para el segundo problema, el de eliminar ejemplares de esta especie invasora, se optó por hacer "ciencia ciudadana". "Con la colaboración de Extensión Universitaria, durante 2015 hicimos retiradas a mano de mejillones pigmeos. Fue muy bonito, porque colaboró muchísima gente, y logramos hacer que llegase a desaparecer de algunos puntos", señala García.

Resultados sorprendentes de los muestreos

Los resultados fueron palpables casi de inmediato. Seis meses después, la Universidad de Oviedo volvió a efectuar análisis en las aguas y ya vieron que la cantidad de mejillones pigmeos había descendido de manera significativa, en unas iniciativas que también contaron con la financiación de la Autoridad Portuaria de Avilés. "Desde entonces el alumnado viene a muestrear con la profesora Laura Miralles y conmigo, y su población sigue en retroceso, aunque con oscilaciones según el año. En la zona de la desembocadura de la ría apenas hay, en los pantalanes pueden quedar algunos, y en la mitad de la ría la población podría llegar en torno al 20%", explica García.

El mejillón pigmeo "desaparece" de la ría: "Ya no llega al 20% de la población"

El mejillón pigmeo "desaparece" de la ría: "Ya no llega al 20% de la población"

Aquella explosión del mejillón pigmeo deja un buen puñado de incógnitas. Desde cómo pudieron acabar en Avilés aquellos ejemplares originarios de la otra punta del mundo, a por qué no ha vuelto a haber una explosión reproductiva como la que se vivió entre 2014 y 2015. "Sobre su origen, y teniendo en cuenta que estamos ante un puerto industrial, lo lógico es pensar que hayan venido adheridos a un barco o que estuviesen en el agua de lastre (agua que las naves cargan para mantener la estabilidad, especialmente cuando navegan sin carga, y que se suele desechar cuando llegan a destino) de alguna embarcación", conjetura García, insiste, "nunca se podrá saber con total seguridad".

Sobre por qué en estos diez años se ha logrado mantener la población de mejillón pigmeo a raya, nuevamente García explica que no se puede establecer una única razón. "Quizás el mejillón pigmeo, que está acostumbrado a tener unos ritmos biológicos opuestos a los de aquí, porque los momentos del invierno varían entre el hemisferio sur y el norte, no ha logrado adaptarse, y justo a su llegada aprovechó una ventana temporal que sí le benefició para reproducirse", deduce la catedrática de la Universidad de Oviedo, que abre también la puerta a otras posibilidades como que "el mejillón de aquí haya logrado defenderse" o "que los mejillones pigmeos, al tener una concha más blanda, sean víctima de sus depredadores, las aves, con mayor facilidad". "No se puede excluir ningún factor", insiste.

Los microplásticos afectan más a especies alóctonas

Un reciente estudio de la investigadora de la Universidad de Oviedo Marta Pilar Ortiz Moriano sobre los mejillones pigmeos, que aún está pendiente de publicar, ha revelado que los mejillones pigmeos acumulan una mayor cantidad de microplásticos que los autóctonos, que son más grandes.

«A niveles de metales pesados, ambas especies muestran concentraciones similares, pero en el caso de los mejillones es significativo cómo, proporcionalmente, el de aquí tiene menos. Esto puede deberse a que el autóctono pueda distinguirlos y los evite, pero por el momento desconocemos la causa», agrega García.

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