Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La vida regresa a la ría de Avilés: estrellas de mar, ñoclas, gusanos y andaricas se mudan a los arrecifes artificiales

En el análisis efectuado se hallaron hasta 42 especies: "Con el espacio y las condiciones idóneas, la regeneración del ecosistema es posible"

El arrecife artificial.

El arrecife artificial. / APA

Avilés

La vida vuelve a la ría de Avilés. Los biólogos de la compañía Ocean Ecostructures han constatado la implantación de hasta 42 especies en los arrecifes artificiales instalados en 2024 por la Autoridad Portuaria. En un examen efectuado el pasado mes de noviembre, se encontraron estrellas de mar, ñoclas, gusanos marinos y diferentes peces en las seis estructuras artificiales ubicadas en el estuario que denotan "la buena calidad de las aguas". "Comprobamos que, teniendo el espacio y las condiciones idóneas es posible la regeneración del ecosistema", destaca Alejandro Varas, jefe del Departamento de Sostenibilidad del Puerto.

La vida vuelve a la ría: hallan 42 especies en los arrecifes artificiales del Puerto | APA

Facelina auriculata. / APA

En total son seis los arrecifes biomiméticos que instaló la Autoridad Portuaria en junio de 2024 con la intención de conocer y analizar la capacidad de regeneración del ecosistema marino de la ría. Se trata de unas estructuras que replican el funcionamiento de un arrecife natural, con la singularidad de que cuentan con un sistema de información y monitorización avanzado mediante drones submarinos y tecnología de inteligencia artificial que permiten analizar su comportamiento.

Los arrecifes se instalaron en junio de 2024 en dos localizaciones: tres en la zona sur de la dársena de San Agustín (en las inmediaciones del Niemeyer) y otras tantas en la zona oeste de la dársena de San Juan. Estas ubicaciones fueron elegidas "para garantizar su compatibilidad con la operativa portuaria y la navegación habitual".

La vida vuelve a la ría: hallan 42 especies en los arrecifes artificiales del Puerto

Una andarica. / APA

En el análisis efectuado se hallaron hasta 42 especies. Entre las que se encuentran el Facelina auriculata, un molusco carnívoro que contribuye al equilibrio del ecosistema controlando poblaciones de invertebrados; la Ophiura sp., una estrella de mar que ayuda a mantener limpio y oxigenado el medio marino; Serpula vermicularis, un gusano que construye tubos calcáreos en los que habitan; Symphodus sp., un pez de la familia de los lábridos, cuya presencia confirma la mejora de la calidad de agua; Cancer pargurus, más conocida como ñocla, que se alimenta de moluscos y otros invertebrados, contribuyendo al equilibrio de las comunidades marinas; o Ctenolabrus rupestris, un pez también de la familia de los lábridos que suele habitar pedreros y cuya presencia indica buena disponibilidad de refugio y alimento en la zona.

Arriba, el arrecife  artificial. Sobre estas líneas, a la izquierda, la Facelina auriculata. A la derecha, un Ctenolabrus rupestris. Abajo, una andarica. | APA

Un Ctenolabrus rupestris. / APA

"Los parámetros resultantes del seguimiento científico llevado a cabo suponen un incremento del 100% respecto a las mediciones realizadas en las paredes del puerto utilizadas como control. Los resultados evidencian la mejoría de la calidad ambiental en el estuario de Avilés, pero este proyecto nos permitirá comprobar in situ la capacidad de regeneración. Para ello es vital que el espacio cumpla unas condiciones de calidad ambiental de manera continuada. En los próximos meses, con los nuevos monitoreos que se llevarán a cabo, se prevé que se produzca un incremento de la biomasa, lo que contribuirá a una mejor biodiversidad y a un ecosistema más saludable", explica Varas.

Está previsto que la empresa Ocean Ecostructures, encargada de la instalación y seguimiento de estas estructuras, lleve a cabo una nueva campaña de seguimiento y monitorización de estos arrecifes en primavera. El proyecto se prolongará hasta junio de 2026.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents