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Adolfo García, presidente de la Federación de Cofradías: "Limitan el abadejo a cinco kilos por barco y día; si pescamos uno, ¿lo traemos con la cabeza quitada? Pesan unos 7 kilos"

"No hay relevo generacional y no lo habrá mientras se siga hablando de él sin facilitarlo. Con censos injustificados y más trabas burocráticas, el sector no es atractivo"

"Esperaríamos tener capturas abundantes, pero estamos a principios de año y la planificación está siendo muy complicada"

Adolfo García Méndez.

Adolfo García Méndez. / Irma Collín

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Adolfo García Méndez es desde 2019 –revalidó el cargo en 2023– presidente de la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Asturias. En la siguiente entrevista analiza el presente y futuro también de un sector que, en Asturias, se enfrenta a importantes recortes de cupos impuestos hace apenas unas semanas por la Unión Europea. Afectan a especies de alto valor comercial como el abadejo o la xarda (caballa).

-¿Qué espera el sector pesquero para este 2026?

-Esperaríamos tener capturas abundantes, pero estamos a principios de año y la planificación está siendo muy complicada. Hay escasez de pesquerías destacables para la flota asturiana y estamos a la espera de más reuniones con la Secretaría General de Pesca para ver cómo se puede organizar el año.

-¿Cuáles son ahora mismo las principales preocupaciones del sector?

- El abadejo es una de las mayores preocupaciones. Actualmente solo se pueden pescar cinco kilos diarios en artes menores y diez en palangre de fondo. Eso supone, en la práctica, una pesquería cerrada. Hay ejemplares de seis o siete kilos de media y si se captura uno, ¿hay que traerlo con la cabeza cortada?.

Esta es una pesquería clave para Asturias y está cerrada por un cierre técnico que además se prolongará durante dos años, este y el próximo.

-¿La situación es similar en otras especies como la merluza o la bacaladilla?

-La merluza se mantiene como estaba, con una cuota suficiente para nuestra flota. En el caso de la bacaladilla hay una reducción de más del 40 por ciento que va a dificultar la planificación anual de los arrastreros que andan a la pareja, que son de Avilés.

-¿Y qué pasa con la xarda (caballa)?

-En cuanto a la caballa, no entendemos que la Comisión Europea haya aceptado una rebaja del 70% para la Unión Europa mientras que a países no comunitarios como Noruega, Islandia o las Islas Feroe se les aplica solo un 46%. Es un agravio comparativo inaceptable. Tenemos pendiente una reunión para ver qué se hace. Entendemos que hay que tomar medidas drásticas con aranceles, multas... Pero no podemos consentir que esto se lleve a cabo.

-¿Qué respuesta esperan de las administraciones ante esta situación?

- Desde la Federación Asturiana nos gustaría que la administración autonómica alzara más la voz. Hemos leído declaraciones del consejero de Medio Rural y Política Agraria (Marcelino Marcos) sobre la anchoa o el atún rojo  que dan a entender que se soluciona el problema, pero eso está muy lejos de la realidad. En Asturias solo hay dos barcos dedicados a la anchoa y el atún rojo sería pesca accesoria, no dirigida, y ni siquiera sabemos aún cómo se va a regular. Eso no amortigua las pérdidas por las rebajas de cuotas de abadejo o caballa.

-En otras comunidades, País Vasco, por ejemplo, ya se han planteado medidas para paliar el golpe que puede suponer la reducción de la cuota de caballa...

-Aquí no sabemos nada y creemos que es el consejero, Marcelino Marcos, quien debería dar un paso al frente.

-En dos décadas Asturias ha pasado de más de 400 barcos a poco más de 250. ¿A qué se debe esta caída?

-En primer lugar, a la brutal burocracia a la que está sometido el sector. En segundo lugar, a la reducción de cuotas y a una mala gestión pesquera que ha reducido mucho el porcentaje de rentabilidad de los barcos. No hay relevo generacional y no lo habrá mientras se siga hablando de él sin facilitarlo. Con censos injustificados y más trabas burocráticas, el sector no es atractivo para ningún joven que quiera ganarse un sueldo digno.

-El nuevo reglamento de control ha generado un gran malestar. ¿Por qué?

-Porque es inviable para nuestra flota. Un barco tiene que avisar con dos horas y media de antelación antes de entrar a puerto con la captura ya anotada, cuando muchos están a solo 20 minutos del puerto. Esto genera un enorme malestar y solo se entendería bien viendo cómo trabaja realmente la flota de pequeña escala.

-A menudo se acusa al sector de sobreexplotar los caladeros. ¿Es justa esa imagen?

-No lo es. Cuando la anchoa colapsó, se cerró durante cinco años y el sector se apretó el cinturón, lo aceptó. Lo mismo ocurrió con otras especies cuando los stocks no estaban en buen estado: besugo, alfonsinos.... Además trabajamos bajo el rendimiento máximo sostenible que marcan los estudios científicos. A veces hay discrepancias, pero el sector siempre ha apostado por conservar los ecosistemas marinos, los fondos y las poblaciones de peces. Nosotros queremos vivir hoy y mañana de la mar.

-¿La caída del consumo de pescado es otro motivo de preocupación?

-Siempre preocupa, pero el 80% del pescado que se consume en España es importado. Nuestro pescado tiene un valor añadido: es artesanal y sostenible. Por ahora no notamos tanto la bajada del consumo porque hay consumidores que buscan precisamente ese producto.

-¿Cómo ve el futuro de la pesca a medio y largo plazo?

-Si el sector consigue aguantar, puede tener futuro. Pero los gobiernos y la Comisión Europea deben reconocer que la gestión actual no funciona y revertir la situación. Si no se hace, el sector desaparecerá porque no habrá ningún valiente que quiera incorporarse a él.

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