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Dos novedades avilesinas inauguran el año en las librerías

Eneas recuerda la miscelánea del sacerdte Manuel Álvarez Sánchez y tres de las obras del poeta y dramaturgo Manín de la Llosa

Por la izquierda, Román Antonio Álvarez y Miguel Solís Santos. | S.F.

Por la izquierda, Román Antonio Álvarez y Miguel Solís Santos. | S.F.

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Las cosas en Avilés se llaman como se llaman porque así lo señala la historia. O la leyenda. Lo dice por ejemplo el sacerdote Manuel Álvarez Sánchez, que hace casi un siglo -99 años, concretamente- escribió "Avilés. Leyendas, apuntes de novela, anécdotas, hijos ilustres, curiosidades históricas", una miscelánea de cuentos avilesinos perdidos que ahora la asociación Encuentro de Escritores Avilesinos (Eneas) a través de Ediciones Nieva acaba de recuperar "para despertar en los escolares la inquietud por conocer la historia de Avilés", señala Benjamín Lebrato en la introducción de la reedición de un libro que hasta ahora que sólo se podía leer casi de manera clandestina.

Y entre esas cosas que se llaman como se llaman está el Campo de Caín, que es un lugar casi mitológico situado, más o menos, donde está el patio del colegio de Sabugo y, antes, en el convento de La Merced que ahora sólo existe en el callejero de Avilés. Y la historia de aquel campo y de aquel Caín tiene que ver, lo cuenta Manuel Álvarez Sánchez, con dos hermanos y unas puñaladas a principios del siglo XVII, cuando, por entonces, sólo existía la primera parte de "Don Quijote" porque todavía Cervantes no había completado sus aventuras.

Álvarez Sánchez también escribe, por ejemplo, de qué tiene que ver Roiz, con un tal Asthir que escapa de Troya… Todo ello junto con Noega, el Diluvio Universal y San Juan de Nieva. Que a orígenes campanudos, lo recalca el autor de "Avilés", nadie gana a los de este lado de la ría.

El escritor Román Antonio Álvarez se encarga, en la introducción, de ubicar en el mapa de la historia a Álvarez Sánchez: lo presenta como capellán, profesor, fundador de la Asociación Avilesina de la Caridad –la misma que fomentó el industrial Victoriano Fernández Balsera– y también como párroco de Valliniello y, por tanto, "testigo de excepción de los actos de agregación de esta parroquia y de estos lugares al municipio de Avilés". Hace un siglo ya de eso.

Eneas –y Nieva Ediciones– también acaba de sacar una reedición de tres de los libros de Manín de la Llosa: "N’el falar de la mio tierra" "O t’al diaño la ñavaya" y "Tarronazos y caxigalines". Lo ha hecho con una edición a cuyo cargo ha estado el novelista Miguel Solís Santos, que es, además, el diseñador de una portada entre cubista y costumbrista que redescubre a un poeta y dramaturgo olvidado por la historia y por el tiempo. Y eso que una de sus comedias lleva por título "Manín de Trasona".

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