Xesús Manteca, espeleobuceador: "En Asturias queda trabajo de exploración subterránea para muchas generaciones de espeleólogos"
"Hay exploraciones en las que sólo se necesita un par de pequeñas botellas de aire comprimido, ademas de una protección térmica, digamos ligera, pero en otras mezclas equipos de reciclado del gas respirado, torpedos para recorrer grandes distancias"

Xesús Manteca, ayer, en la Casa de Cultura. / Mara Villamuza / Mara Villamuza

Xesús Manteca es avilesino y experto espeleobuceador. Lleva décadas escudriñando pozos sin fondo, sumergiéndose en cuevas entre rocas irregulares, pasajes estrechos y formaciones milenarias. Ayer inauguró las V Jornadas de montaña, viajes y aventura de Avilés con una charla titulada "Pozo azul. Project 2025" sobre su experiencia en la cueva del mismo nombre en el municipio burgalés de Covanera, en el valle del Rudrón.
-Vamos a empezar por el principio: ¿Cómo descubre un chaval de Avilés el espeleobuceo?
-Desde siempre me gustó leer y de chaval me cautivaba lo que contaban Stevenson, Verne, Salgari... Veía apasionante el mundo de las aventuras que contaban. Luego la literatura de montaña y de las exploraciones polares me animó a ver lo que se denominaba espacios en blanco en los mapas. Eso me llevó al monte. Después descubrí de las manos de personas expertas, en aquel momento del Grupo d’Espeleoloxia Gorfolí, que la espeleología me brindaba todo esto, especialmente espacios en blanco por descubrir al lado de casa.
-¿Cuál fue su primera experiencia en una cueva inundada?
-Empecé a hacer espeleología en 1980, participando en diferentes proyectos de exploración en Asturias, incluyendo exploraciones en Picos de Europa y Ubiña. En 1991 me empezó a interesar que había más allá del espejo que forma el agua al inicio de una galería inundada y, junto a otros compañeros asturianos, me uní a un grupo de espeleólogos británicos que exploraban galerías inundadas de cuevas y manantiales del Oriente de Asturias y Picos de Europa. Nos abrieron una gran puerta mas allá de nuestros límites de exploración en aquel momento. Fueron nuestros mentores y ahora somos compañeros de algunos de ellos en varios proyectos de exploración como el del Pozo Azul.
-¿Qué formación específica se necesita para ser espeleobuceador?
-Por mi experiencia yo recomendaría iniciarse en la espeleología y, tras acumular una buena experiencia en la exploración subterránea, continuar con el espeleobuceo. El Cave Diving Group de Gran Bretaña exige un mínimo de cinco años de experiencia en exploración subterránea antes de empezar la formación en espeleobuceo.
-¿Qué va siempre en su mochila?
-Una cueva, inundada o no, es un medio muy hostil. Hay una completa oscuridad, bajas temperaturas, un alto grado de humedad. Por eso es necesario un equipamiento que nos proteja de todo esto. Pero no hay un equipo ni material "standard" que pueda servir para aplicarse a todas las cuevas. Quien dicta el material a utilizar es la cueva. Hay exploraciones en las que sólo se necesita un par de pequeñas botellas de aire comprimido, ademas de una protección térmica, digamos ligera, pero en otras dada su complejidad por distancia y profundidad es necesario el uso de protección térmica más completa, mezclas respiratorias distintas al aire, equipos de reciclado del gas respirado, torpedos para recorrer grandes distancias. Y todo esto duplicado para estar lo mas cerca posible del riesgo cero.
-Si le digo Pozo Azul, ¿qué me responde?
-El Pozo Azul es un gran manantial de origen kárstico en el Parque Natural de las Hoces del Rudrón y del Ebro en el norte de Burgos del que conocemos actualmente 14 kilómetros. Su exploración comenzó en 1964 y a lo largo de estas décadas se fue avanzando en su exploración con el trabajo de varios equipos de espeleólogos. A partir del año 2001 se interesa en su exploración el espeleólogo británico Jason Mallinson. Una persona que a la que su motivación, tesón y dedicación a la exploración subterránea lo convierte en un referente de la espeleología mundial. El es quien lidera Pozo Azul Project. Poco a poco nos fuimos añadiendo al proyecto mas espeleólogos de Gran Bretaña, Australia, Andorra y de diferentes comunidades españolas hasta formar el actual equipo de Pozo Azul Project 2025. Actualmente conocemos 14 kilómetros de longitud de esta cavidad, explorados en los últimos veinte años, de los cuales diez hay que recorrerlos buceando. Uno de los objetivos de esta campaña 2025 era continuar la exploración de un sexto sifón de 660 metros explorado en 2023. También queríamos localizar el recorrido de las galerías subterráneas desde el exterior mediante una baliza emisora.
-¿Cree que debajo de los pies tenemos un mundo por explorar?
-Por supuesto que queda mucho por explorar. Por ejemplo: nuestro equipo es consciente que no seremos nosotros quien terminará la exploración del Pozo Azul. Las dimensiones que le suponemos a la cavidad nos hace pensar que hay trabajo para varias generaciones de espeleólogos. Y esto es aplicable a la exploración subterránea de los Picos de Europa y a cualquier lugar donde se desarrolla un paisaje kárstico, que a su vez oculta bajo su superficie todo un mundo desconocido. Creo que la inquietud de la exploración y la necesidad de conocimiento es lo que motiva al ser humano a explorar, sea en la tierra, en el espacio, en el fondo del mar o en el mundo subterráneo.
-Asturias suma cientos de simas. ¿También queda mucho por descubrir aquí?
-Sí, por supuesto. Este año hay que añadir a ese listado de nuevas cavidades la Red de Cemba Vieya, con mas de 1.000 metros de profundidad y 24 kilómetros de galerías que la convierten en la cavidad mas grande de Asturias explorada por espeleólogos polacos que comenzaron a venir a esa zona de los Picos de Europa en 1983. Cada año aparecen cosas nuevas y, como decía, queda trabajo de exploración subterránea para muchas generaciones de espeleólogos. Y eso si hablamos solo de Asturias.
-¿Qué sensaciones o emociones se experimentan al adentrarse en cuevas sumergidas?
La emoción mas satisfactoria es la inquietud de la exploración en si. Los espeleólogos somos unos privilegiados que llegamos a lugares donde antes no ha estado otro ser humano. Al principio del siglo XX supongo que sería esto lo que experimentarían los exploradores polares, que ademas no podían contar esto hasta que no volvían de sus exploraciones , ya que al igual que en la espeleología no tenían forma de comunicarse con el mundo exterior. Es muy gratificante no saber y esperar a ver que hay mas allá de la siguiente curva de una galería subterránea.
-¿Cómo maneja el miedo o la claustrofobia durante las inmersiones?
-No necesito manejarlo. Yo disfruto haciendo esto. El día que no sea así me dedicaré a otra cosa. La montaña y la naturaleza ofrece un sinfín de opciones para disfrutar de ella y del aire libre. Solo tenemos esta vida y hay que disfrutarla. Y viviendo en Asturias esto ye muy fácil. Mi vida hubiera sido totalmente distinta de no haber empezado en la espeleología en 1980.
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