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Iberdrola recurre la decisión de Trump de paralizar el mayor parque eólico de Estados Unidos, para el que suministra piezas la avilesina Windar

Los promotores del parque consideran que la orden "vulnera la legislación" y que si no se suspende "causará un perjuicio irreparable al proyecto"

Estructuras en el muelle de Valliniello para el parque eólico marino "Vineyard Wind I".

Estructuras en el muelle de Valliniello para el parque eólico marino "Vineyard Wind I". / Mara Villamuza

Iberdrola no se ha quedado de brazos cruzados ante la decisión de Donald Trump de paralizar al mayor proyecto eólico marino de Estados Unidos. Después de que a finales del año pasado el gobierno estadounidense suspendiese el arrendamiento al proyecto "Vineyard Wind 1", en el que también participa la avilesina Windar, la empresa energética ha decidido recurrir la decisión ante la justicia del país norteamericano. "Vineyard Wind (empresa participada por Iberdrola y Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) que desarrolla el proyecto) considera que la orden vulnera la legislación aplicable y que, si no se suspende de forma inmediata mediante una medida cautelar, causará un perjuicio inmediato e irreparable al proyecto y a las comunidades que se beneficiarán de esta fuente crítica de nueva energía para la región de Nueva Inglaterra", reza el comunicado hecho público por los promotores del plan.

La decisión tomada el pasado 22 de diciembre por el departamento de Interior de la administración Trump de suspender de manera inmediata los contratos de arrendamiento a cinco proyectos de energía eólica marina en Estados Unidos fue justificada por "los riesgos para la seguridad nacional identificados por el Departamento de Guerra en informes clasificados recientemente elaborados".

Vineyard Wind ha presentado una solicitud de orden de restricción temporal (Temporary Restraining Order) y de medida cautelar preliminar (Preliminary Injunction) ante el Tribunal de Distrito de EE UU de Massachusetts, impugnando la orden de suspensión emitida por la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM, por sus siglas en inglés) del Departamento del Interior.

Asimismo, la compañía reseña que sigue trabajando con la Oficina de Gestión de Energía Oceánica, la Oficina de Seguridad y Cumplimiento Ambiental (Bureau of Safety and Environmental Enforcement) y otras partes interesadas y autoridades pertinentes de la Administración para comprender las cuestiones planteadas en la Orden. "No obstante, Vineyard Wind considera que la Orden vulnera la legislación aplicable y que, si no se suspende de forma inmediata mediante una medida cautelar, causará un perjuicio inmediato e irreparable al proyecto y a las comunidades que se beneficiarán de esta fuente crítica de nueva energía para la región de Nueva Inglaterra", ha hecho pública la compañía.

Además del "Vineyard Wind I", el parque que impulsa Iberdrola en la costa de Massachusetts y que ya funciona parcialmente, los otros cuatro desarrollos afectados son "Revolution Wind" y "Sunrise Wind", en Rhode Island, "CVOW–Commercial", cerca de Virginia, y "Empire Wind I", en el litoral neoyorquino y que ha contado con la participación de la empresa de ingeniería española Esteyco.

"Vineyard Wind I" cuenta con aproximadamente 3.500 millones de dólares en financiación comprometida y capital recaudado hasta la fecha, estaba proyectado para tener una capacidad de generación combinada de más de 800 megavatios. La decisión, que revoca los arriendos concedidos por el Gobierno de Joe Biden (2021-2025), deja en el aire inversiones de miles de millones de dólares y el futuro de este tipo de energía en la costa este donde Windar Renovables había entrado a participar a escala comercial.

Desde que regresó al poder Donald Trump, el presidente estadounidense ha expresado repetidamente sus críticas a la energía eólica, argumentando que estropea el paisaje o afecta negativamente a los ecosistemas de las aves. Windar tenía que empezar a fabricar a finales de este año para el parque offshore "New England Wind" –uno de los mayores parques eólicos marinos del estado de Massachusetts–, que la Casa Blanca también quiere frenar porque las torres son "caras y dañinas para las aves y las ballenas", argumentan.

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