Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Trinidad Caminero, más de 40 años como enfermera: "Hoy en día tenemos mucha más visibilidad"

Los trabajadores del Hospital San Agustín de Avilés celebran sus 50 años de servicio

Trinidad Caminero, esta mañana, en el HUSA.

Trinidad Caminero, esta mañana, en el HUSA. / M. M.

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

El área sanitaria avilesina está formada por unas 2.400 personas de todas las categorías y disciplinas, sanitarias y no sanitarias. De ellas, 1.709 desarrollan su labor en el Hospital Universitario San Agustín, uno de los mayores centros laborales de la comarca y una auténtica factoría dedicada al cuidado de los demás. Este año —en mayo, concretamente— el complejo sanitario avilesino cumplirá cincuenta años desde que abrió sus puertas en Avilés.

Javier Díaz, mecánico

Medio siglo después, muchos de quienes recorren a diario sus pasillos siguen refiriéndose a él como “casa”. Son trabajadores veteranos que han visto crecer el hospital y también transformarse a quienes lo sostienen. Es el caso de Javier Díaz, mecánico, que llegó al San Agustín en 2001. “Desde entonces ha cambiado mi función, ahora con algo más de responsabilidad. Pero lo que más noto es el cambio en el personal. Todos nos vamos haciendo mayores y la gente joven llega por oleadas. Somos muchos más que hace veinte años y hay muchas caras nuevas”, señala. Díaz destaca también la mejora del complejo sanitario en infraestructuras y aparataje.Ayer el mecánico, natural de Valliniello, fue el encargado de cerrar la cápsula del tiempo ya enterreda a los pies del complejo sanitario.

Javier Díaz, esta mañana.

Javier Díaz, esta mañana. / M. M.

Trinidad Caminero, enfermería

De la evolución asistencial del Hospital San Agustín da buena cuenta Trinidad Caminero, enfermera vinculada durante años al Satse (Sindicato de Enfermería), que comenzó a trabajar en el centro en 1983. “Entonces el hospital era mucho más pequeño, hacíamos menos recorrido”, recuerda. “Los turnos de enfermería eran complicados y fueron años de mucho trabajo y esfuerzo, pero todos nos conocíamos”. A partir de 1994, explica, el hospital creció en infraestructuras y personal, aunque no tanto como hubiera sido deseable, al tiempo que aumentaron las técnicas y la actividad asistencial en todas las especialidades. “La enfermera tiene hoy mucha más visibilidad”, reconoce Caminero, que el próximo agosto colgará definitivamente la bata blanca con su jubilación.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents