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Un motorista con una pierna amputada y una víctima de arma blanca (casos simulados): así se entrena la atención al trauma grave en el Hospital de San Agustín de Avilés

El complejo sanitario avilesino es el único centro público de la cornisa cantábrica que ofrece desde hace 13 años un programa internacional de capacitación para optimizar la atención prehospitalaria al trauma organizado por SEMES

Alumnos del curso ayer, atendiendo de forma figurada a una paciente con politrauma durante un ejercicio práctico en el HUSA; a la izquierda, Mercedes Albuerne, instructora.

Alumnos del curso ayer, atendiendo de forma figurada a una paciente con politrauma durante un ejercicio práctico en el HUSA; a la izquierda, Mercedes Albuerne, instructora. / Mara Villamuza

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Un motorista que ha sufrido la amputación de una pierna tras un accidente de tráfico, una mujer con una herida por arma blanca en shock hemorrágico y un trabajador de laboratorio víctima de una explosión con quemaduras, inhalación de humo y una fractura. Son algunos de los cinco casos figurados a los que se han enfrentado este sábado los 29 alumnos de un curso de atención al trauma grave celebrado en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés.

Los participantesmédicos y personal de enfermería de Atención Primaria, urgencias hospitalarias, servicios extrahospitalarios y el SAMU, llegados a Avilés tanto de otras áreas sanitarias de la región como de otras comunidades— han trabajado con estos escenarios simulados para aprender una metodología estandarizada e internacional que permite evaluar y tratar al paciente politraumatizado de forma rápida, ordenada y eficaz. El San Agustín es el único centro sanitario público de la cornisa cantábrica que ofrece este curso intensivo que lidera la médica Mercedes Albuerne. A nivel privado hay otro en Bilbao (Vizcaya).

La formación organizada por la Agrupación asturiana de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) se basa en el programa ITLS (International Trauma Life Support), que establece una evaluación sistemática que comienza con la valoración de la escena, teniendo en cuenta posibles peligros, el número de víctimas, el mecanismo de la lesión y la necesidad de recursos adicionales. A continuación, se realiza una evaluación inicial, centrada en detectar y tratar de inmediato las amenazas vitales.

Este primer abordaje sigue el conocido esquema CABC, que analiza tras la impresión general y de forma secuencial el nivel de conciencia del paciente, la permeabilidad de la vía aérea —con control cervical—, la respiración y la circulación, prestando especial atención a la presencia de hemorragias graves. El objetivo es identificar de forma precoz cualquier alteración que pueda comprometer la vida del paciente y actuar sin demora. Porque hay vidas que dependen de apenas un puñado de segundos.

Amalia Selgas caracterizando a Pedro Susacasa; al fondo, Lucía Díaz.

Amalia Selgas caracterizando a Pedro Susacasa; al fondo, Lucía Díaz. / Mara Villamuza

Una vez estabilizados estos aspectos, el método contempla una revisión rápida del trauma, en la que se exploran cabeza y cuello, tórax, abdomen, pelvis, extremidades y espalda, para detectar lesiones ocultas. En función de si el problema es generalizado o localizado, se realiza una exploración más enfocada del área lesionada. El proceso continúa ya en la ambulancia donde se estudian signos vitales. Es medicina de “minuto cero”. Y para que la cadena de supervivencia del trauma funcione todas las piezas del rompecabezas sanitario deben estar «bien engranadas».

Esto lo saben bien en Avilés, que desde hace ya trece años organizan de forma pionera en Asturias este curso una o dos veces al año. En el conjunto de España existen alrededor de una decena de sedes acreditadas, según Albuerne. Tras jornadas de teoría y mucha práctica, ayer los alumnos se enfrentaron a las simulaciones o estaciones de destreza en escenarios simulados por figurantes, también del grupo, que recrearon situaciones de extrema gravedad, como una herida por arma blanca con shock hemorrágico, interpretada por Lucía Díaz, residente de medicina de familia; un trabajador de laboratorio víctima de una explosión, representado por Pedro Susacasa, residente en Traumatología; o un motorista con amputación traumática de una pierna tras un accidente de tráfico.

Las sesiones contaron con Mercedes Albuerne, que agradeció la colaboración a la gerencia del HUSA, y, entre otros, con la participación de las médicas e instructoras Amalia Selgas Arango, de la UVI móvil, y Nuria Fernández, del servicio de Urgencias. Entre los participantes, gente de casi cualquier lugar. “Con los vuelos económicos cada vez más recibimos a profesionales de otras comunidades”, valoró Albuerne mientras los alumnos trabajan sin perder detalle de casi nada. Ellos son los que aparecen cuando peligra una vida. Ayer dieron ejemplo de destreza, esta vez, en escenario simulado.

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