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Casas nido para los "trogloditas" en Illas: la experiencia de una pomarada de sidra para luchar con los pájaros como aliados contra las plagas del manzano

El Principado lanza una línea de ayudas para su colocación en las pomaradas de manzana de sidra, que ayudará a "ahorrar en químicos y comer más natural", sostienen desde el colectivo naturalista Mavea

La vecina de Illas Chelo Areces espera ver los primeros resultados en un año: "De momento he tenido suerte"

Chelo Areces en su pomarada junto a una de las casas nido.

Chelo Areces en su pomarada junto a una de las casas nido. / Mara Villamuza / LNE

La Callezuela

Durante 10 años, un grupo de investigadores de la Universidad de Oviedo han trabajado sobre la importancia que tiene la biodiversidad, sobre todo animal, en el cultivo de la manzana de sidra en Asturias. Una gran parte se destinó al efecto que tienen las aves insectívoras que comen las plagas del manzano y que, por lo tanto, pueden favorecer a los agricultores. El catedrático especializado en ecología, Daniel García, ha liderado el proyecto durante este tiempo y explica que "hemos hecho distintos estudios para ver cómo influye la estructura de los hábitats, tanto dentro de las fincas como en la periferia, en la entrada de este tipo de aves para mejorar el control de plagas".

Además, han centrado en el estudio en conocer "cómo podemos generar herramientas de manejo de la intensidad ecológica. Es decir, modificar la biodiversidad para favorecer la producción agrícola", añadió. Con esto, a lo que se refiere es al experimento que realizaron colocando cajas nidos para favorecer la nidificación de aves insectívoras. A raíz de esta investigación, el Principado ha lanzado una línea de ayudas "que basó un poco su política en la evidencia científica que habíamos generado nosotros", aseguró García.

Este es el primer año que la consejería de Medio Rural y Agrícola conceden este tipo de ayudas para mejorar la biodiversidad de los manzanos. En Illas, la vecina Chelo Areces se enteró de la iniciativa a través de Campoastur e instaló hace unos días varias casas nido en su pomarada. Como mínimo se exigía tener 0,3 hectáreas en una única parcela o en tres, no necesariamente colindantes. "Para poder colocar las casitas, el Principado te da una subvención. Las podemos comprar donde queramos, mientras nos comprometamos a mantenerlas durante 5 años", explicó Areces. Además, en total son "11 casas nido, 22 comederos, una casa grande y tres perchas para que se posen aves rapaces", concretó.

Illas. Taborneda. Cajas nido en pomaradas

Una de las casas nido en la pomarada de Chelo Areces. / Mara Villamuza / LNE

En su caso, había tenido la suerte de no contar con muchos problemas de plagas en sus pomaradas, algo que aseguró ser "suerte". Después de la colocación de las casas nido, Chelo Areces contó que hay que esperar alrededor de un año para ver los resultados: "Primero tienen que venir las familias de pájaros a anidar en las casitas, pues no lo hacen debido a que este tipo de árboles no suelen tener agujeros naturales". A esto, el investigador Daniel García añadió que "hay algunas especies que se llaman trogloditas porque hacen los nidos en huecos que se suelen encontrar en árboles viejos, muros e incluso rocas. Este tipo de microambientes es raro encontrarlos dentro de una finca y por eso las casas nido son especialmente eficientes para este tipo de aves".

Chelo Areces contó con la ayuda del grupo naturalista Mavea. Su presidente, Juan Carlos Vázquez, le comentó que le ayudaría con la instalación, pues "otras pomaradas que ya contaban con las casas nido no estaban bien colocadas". Por su parte, Vázquez aseguró que contar con las casas nido en este tipo de fincas darán grandes beneficios tanto a los agricultores como a los consumidores finales, pues "no solo se queda en el ahorro del gasto en químicos, sino que nosotros comemos mejor y, además, de esta forma se cuidará mejor el medio natural".

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