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Primer día de la nueva etapa de uno los grandes templos de la hostelería en Asturias: "Los cambios que hagamos van a ser poco a poco"

La nueva dirección del Yumay pretende remodela la terraza y hacer un comedor privado en la planta de arriba del establecimiento

"Estoy muy agradecido a Justo y Lola, me han ayudado en todo", afirma José Fernández, nuevo propietario de la sidrería

"Lo ha cogido un profesional", sentencia Justo García, expropietario del local

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Avilés

José Fernández no podía ocultar los nervios. Estaba ante su gran día. El Yumay reabrió este jueves sus puertas y, aunque a primera vista todo sigue igual, empieza una nueva etapa. "Los cambios que hagamos van a ser poco a poco. No tiene sentido darle un giro de 180 grados a algo que funciona", señala el empresario, nuevo dueño del emblemático establecimiento, que durante estos días acogerá las jornadas del cordero a la estaca, el punto inicial perfecto para esta aventura.

"El primer día está siendo un éxito. El móvil no me ha parado de sonar", reconoce Fernández, que ha aprovechado esta jornada inaugural para conocer a diferentes personalidades de la sociedad avilesina. A su lado tenía a Justo García, anterior propietario del restaurante, para el que el empresario solo tiene palabras de agradecimiento. "Me han ayudado muchísimo los dos, tanto Justo como Lola. Me explicaron como hacían ellos las cosas y me ayudaron con las recetas que preparaban", asegura.

Los parabienes fueron también hacia el otro lado. "Estoy muy contento. Lo ha cogido un profesional", destaca García. "Ahora ya no me preocupo del bollo preñao", agrega entre risas el hostelero jubilado, que desea "lo mejor" al nuevo gestor del afamado restaurante avilesino.

Aunque de primeras no ha querido realizar grandes cambios, en el medio plazo el gallego quiere hacer algún que otro retoque al Yumay. "Me gustaría hacer cosas en la terraza, para aprovechar todo el estadio del restaurante. Además, quiero hacer un comedor privado en la planta de arriba. A las jornadas que se organizaban les voy a dar continuidad, aunque también pensaré en alguna diferente. Lo importante es que no haya mucho cambio", señala Fernández.

Otro quebradero de cabeza que pudo revolver antes de la apertura el hostelero fue la contratación del personal, una queja recurrente en el sector. "La gente que he contratado ronda los 55 años, son gente que sabe lo que quiere y lo que hace. Lo más complicado fue encontrar personas que escancien bien, pero conseguimos resolverlo", apunta.

Tras llenar el restaurante en esta primera jornada, la agenda del Yumay ya está llena de compromisos. El primero de ellos será el Jueves de Comadres, donde las reservas ya están completas, o el día de San Valentín, para el que ya quedan pocos huecos en la reinauguración de un restaurante en el que solo hay una cosa que nunca cambia: siempre hay gente.

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