"Los musicales me permiten desarrollarme más como artista total", dice Carlos J. Benito, protagonista de "Sonrisas y lágrimas"
"Me marcó la forma de trabajar de Concha Velasco, la disciplina que tenía, la forma de transmitir, de contar historias que tenía", asegura el cantante

Carlos J. Benito, en una imagen promocional de «Sonrisas y lágrimas». | THEATRE PROPERTIES

El cantante y actor Carlos J. Benito vuelve a Avilés este próximo fin de semana. Interpretará, en esta ocasión, al capitán Von Trapp, que es el protagonista de "Sonrisas y lágrimas", un musical del que el teatro Palacio Valdés programa cuatro funciones: este viernes, una (20.00 horas); el sábado, la segunda y la tercera (17.00 y 20.30 horas); y la última quedará para el domingo (17.00 horas). Benito atiende la llamada telefónica de LA NUEVA ESPAÑA en el camerino del teatro Zorrilla de Valladolid, que es donde actuaba ayer, sábado.
-Vamos al lío, ¿qué fue lo que le sedujo de Von Trapp?
-Sí, bueno, el personaje del capitán Von Trapp tiene una evolución maravillosa. Empieza en un mundo muy oscuro. Tras la muerte de su mujer, se queda con siete hijos a su cargo. Está desesperado, huye de su casa porque no quiere enfrentarse a esa soledad y a esa tristeza. De repente, aparece María, que es un jarro de agua fresca, pura, con una luz bestial, que se enfrenta con él. De repente, alguien por fin le dice al capitán que la vida es otra cosa. Gracias a María, vuelve a tener ilusión por las cosas, vuelve a redescubrir el amor, vuelve a escuchar y mirar a sus hijos. En fin, es un personaje maravilloso que empieza en un estado de ánimo muy muy concreto y muy oscuro y va poquito a poco volviendo a la luz.
-¿Cómo se lleva todo eso a la escena?
-A nivel actoral, es una maravilla, porque cada paso que vamos dando se lleva un montón de recursos y de rincones donde llegar con la interpretación.
-Que el personaje sea un verdadero clásico, ¿ayuda o cohíbe?
Bueno, la expectativa es muy alta y eso significa que existe una responsabilidad para nosotros como actores, muy muy grande. A mí, sí es verdad, me motiva muchísimo más que se espere ese resultado de un musical con esta característica, con este clásico que todo el mundo conoce y que están deseando ver. Queremos que la gente se vaya habiendo cumplido esa expectativa.
-¿Llevar los musicales por los teatros del país mola?
-Pues a mí me encanta, la verdad. Antes, antiguamente, la gente tenía que venir a la capital a ver cualquier tipo de producción. Ahora somos nosotros los que nos acercamos a las ciudades, a cualquier ciudad, a los mejores teatros de las ciudades. Eso motiva mucho porque queremos atender la reclamación del público, que no genere un gasto extra tener que viajar fuera de su ciudad, tener que alojarse. Somos nosotros los que repartimos la producción, con la misma calidad que estaría en una gran capital, por todo el país. Por lo tanto, es una forma de acercar también a todo el mundo esta parte del teatro, de la cultura, que sea accesible para todos.
-Usted es cantante y actor. ¿Se separan estas dos facetas en su trabajo?
-No, en teatro musical siempre van unidas: lo que es la interpretación, el canto, el baile, siempre van unidas. Y realmente llevo 25 años sobre las tablas, haciendo musicales. Creo que para mí es el medio más satisfactorio: los musicales me permiten desarrollar más como artista total: uso todas las disciplinas posibles.
-El precedente español del musical es la zarzuela, ¿no?
-Sí, sí, efectivamente. Afortunadamente hemos cambiado, pero antiguamente el teatro musical era un género como de tercera, casi, ¿no? O sea, incluso la zarzuela. Pero actualmente ha ido cogiendo un primer plano, porque el público, incluso productores, incluso artistas, se han dado cuenta de que el teatro musical es el género más complejo, más complicado, y que más preparación tiene a todos los niveles, a nivel producción, a nivel actoral… afortunadamente está cogiendo ahora el sitio que le corresponde, como tiene en otros países del mundo, claro.
-Empezó con "Hoy no me puedo levantar", según tengo entendido.
-Bueno, empecé, empecé antes, un poquito antes, en "Hello, Dolly", con Concha Velasco, que es mi madrina artística en el 2003. Fue mi primer musical profesional y empecé de la mano de una grande como Concha Velasco.
-¿Y qué supone un "amadrinamiento" como este?
-Pues imagínese, yo tan jovencillo, hace tantos años, tan inexperto, con muchas ganas de comerme el mundo, pero bueno, tan inexperto… Y, de repente, allí, con una eminencia como Concha Velasco, con esa luz, esa bondad y ese corazón de oro… Y va y te coge de la mano y te dice: "Vamos Carlos, venga, acabas de arrancar, estoy contigo, cualquier cosita tú me miras". Y así fue, no lo olvidaré nunca, porque fue un antes y después en mi carrera. Eso me marcó la forma de trabajar, la disciplina que tenía ella, la forma de transmitir, de contar historias que tenía Concha. Eso fue para mí una "masterclass", creo que de las mejores de toda mi vida.
-Se formó como técnico en telecomunicaciones, ¿no?
-Sí.
-¿Cómo fue el tránsito de eso, de estar en un lado a pasar al otro?
-Realmente, nunca estuve en un lado fijo y en el otro; siempre fueron muy de la mano tanto la parte técnica como la artística. Porque yo empecé la carrera de Ingeniería Técnica de Telecomunicación, pero a la vez yo siempre hacía mis cositas artísticas. Nunca estuvieron despegadas y realmente van muy unidas las dos. Entonces fue maravilloso, lo que pasa es que llegó un momento que no podía ejercer de las dos. Entonces me tiré para la parte artística y ya casi son 25 años, fíjese. Sin parar.
-Íbamos a esto, al clásico, al "Hoy no me puedo levantar".
-Sí, sin duda. El año 2005 fue muy especial en España, porque fue un fenómeno histórico, fue un fenómeno de masas maravilloso. Fue la primera vez que en España se creó un musical original, con música nuestra española. De repente, fue un cambio radical en el mundo del musical en España. Fue uno de los musicales que tuvimos ocho años en cartel, con prácticamente "sold out" todos los días.
-¿Qué tienen las giras?
-Es una forma de vida, es un oficio, es una forma de vida que a la que al final te acostumbras: el jueves te haces la maletita para el fin de semana estar fuera de casa. Es una forma de vida muy interesante, tiene sus cosas buenas, sus cosas malas, como todo en esta vida, pero al final te acostumbras porque el resultado que tú ves después de contar historias, como en este caso "Sonrisas y Lágrimas", compensa, emociona a todos.
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