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La acordeonista Sofía Ros emociona en Avilés

La intérprete cántabra sella su debut en el Niemeyer con un exigente programa que puso en pie al numeroso público asistente

Concierto de Sofía Ros en Avilés. | J. M.

Concierto de Sofía Ros en Avilés. | J. M.

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Avilés

El primer domingo de febrero trajo consigo una nueva cita musical del ciclo "Suena la cúpula", una programación desarrollada en el Centro Niemeyer y patrocinada por el Ayuntamiento y el Puerto de Avilés y por el Principado. En esta ocasión, el protagonismo recayó en Sofía Ros, joven acordeonista cántabra que planteó un recorrido musical –desde el barroco hasta la actualidad– para mostrar todas las posibilidades idiomáticas y expresivas de su instrumento.

Para abrir boca, Ros –que debutaba en Avilés– interpretó "Córdoba" y "Asturias" de la "Suite española", op. 47 de Isaac Albéniz. Las dos piezas permitieron a la artista mostrar toda su capacidad técnica mediante un virtuosismo, especialmente en los pasajes más veloces de "Asturias", supeditado, en todo momento, a la musicalidad.

Las "sonatas en Re menor y Re mayor" (k. 213 y k. 214) de Domenico Scarlatti bajaron las revoluciones para recrearse en la atractiva sonoridad del acordeón, potenciada por la acústica del lugar que también dejó momentos efectistas en "Loch Katrine’s Lady", de Phil Cunningham y Ryan Corbett.

Ros, de emisión limpia y pulsación precisa, manejó con gran acierto el volumen -implementando unos crescendos bien trazados- en "Guelder Rose" (de Vyacheslav Semionov). Pero la interpretación más inspirada fue la célebre "Campanella" (original de Paganini, arreglada por Liszt y adaptada por la propia Sofía Ros), donde la intérprete enfrentó los exigentes compases que conforman la icónica pieza con gran aplomo, dejando una efectista cascada sonora de gran lirismo que destapó los "¡Bravo!" del público.

Antes de finalizar, mediante el "Rondo Capriccioso" de Vladislav Zolotaryov, la artista tomó la palabra para agradecer al público su asistencia y dedicar el recital a su abuela, fallecida el pasado lunes.

Ante los aplausos de la numerosa concurrencia, que despidió en pie a la acordeonista, Sofía Ros regaló, como propina, la "Danza española número 5 (Andaluza)" de Enrique Granados.

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