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Mila Cannella, la siciliana que descubrió por amor hace 25 años Asturias y que acabó viviendo en Avilés y tatuándose la Cruz de la Victoria: "Me enamoré de la gente"

"Conocí a alguien por Facebook y eso me trajo hasta aquí; ese amor desapareció, pero el que siento por esta tierra no", confiesa la profesora de italiano y español

Mila Cannella delante del Ayuntamiento de Avilés.

Mila Cannella delante del Ayuntamiento de Avilés.

Avilés

Llegó a Avilés por amor, pero se quedó por algo mucho más difícil de explicar. Mila Cannella es italiana, siciliana de Palermo, profesora de su lengua materna y, desde hace cuatro años, siente que esta ciudad asturiana es su casa. "Llegué a Avilés por amor, y estamos hablando de 2011. Conocí a alguien por Facebook y eso me trajo hasta aquí", recordó.

Por aquel entonces, Asturias era para ella un lugar completamente desconocido. "En Italia, de Asturias no se conoce nada, porque España es Madrid, Barcelona, Andalucía o incluso Palma de Mallorca. Pero Asturias no", explicó Cannella. Cuando supo que su "amor" vivía en Avilés, ni siquiera sabía ubicarla en el mapa: "Pensaba que era Ávila". Y es que su carácter impulsivo pudo más "y eso de hablar por mensajes o por teléfono... no me gusta, yo prefiero ver a la gente a la cara". Por eso, empezó a viajar más a menudo a esta ciudad, aunque "para mí Avilés era tan solo el hotel que está delante del Niemeyer, el puerto y poco más".

Todo cambió cuando llegó a Asturias en 2022 tras recibir una beca para mejorar su español. Viajaba a Avilés de vez en cuando, pero le daba miedo alquilar un piso porque no sabía muy bien cómo era la ciudad. Poco después de llegar, tomó una decisión que le cambiaría la vida por completo: "Apenas 15 días después de encontrar un lugar donde alojarme, yo ta tenía claro que no iba a volver a Italia". Y es que el motivo ya no era el inicial, pues "el amor desapareció, pero mi amor por Avilés no".

Lo que la atrapó fue la forma de vivir. "Me enamoré de cómo se vive, de la gente, de que nunca te sientes sola aquí. Te sientas en una cafetería y hablas con todo el mundo. Si necesitas algo, la gente te ayuda. Es muy acogedora", contó. Incluso cuando volvió a Palermo, algo había cambiado: "Cuando alguien se enamora no puede explicar por qué".

Actualmente, Mila trabaja como profesora de italiano y español para extranjeros en distintos proyectos y centros de Asturias. Pero más allá del trabajo, siente que ha encontrado un lugar al que pertenece. "No tengo ninguna bandera de Italia", confesó. Asturias y Avilés, en cambio, la acompañan siempre, incluso en la piel. Tras seis meses en la ciudad, decidió tatuarse la Cruz de la Victoria, emblema de la bandera asturiana y, por encima, la letra "A": "Pongo la 'A' porque para mí es Avilés, pero puede ser Asturias o puede ser amor". Cada persona le da un significado distinto, pero ella lo tiene claro.

Hay momentos que siguen emocionándola especialmente. "Cuando vuelvo de Oviedo y estoy cansada, llegar y ver la ría desde el tren… me da un chute de energía", afirmó la siciliana, que asegura sentirse "más asturiana que italiana". En esa imagen cotidiana resume un sentimiento que no se le ha pasado con el tiempo y con una sonrisa en la boca declaró que "no, Avilés no me soltó. Y me sigue enamorando cada día más".

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