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El coro El León de Oro presenta "Deafining silence" en el Niemeyer e invita al público "a pararse una hora y pensar"

"La cúpula da la sensación de estar caballo entre iglesia, auditorio... No sé, es algo muy diferente a todo. Creo que un lugar muy interesante", subraya Marco Antonio García de Paz

S.F.

Avilés

Lo que van a hacer los cantantes del coro del León de Oro el próximo domingo día 15 de febrero (12.00 horas) en la cúpula del centro Niemeyer va a ser defender cuánto de ensordecedor es el silencio.

“Este concierto no pretende tener una ideología ni una creencia: es una reflexión, una llamada a la conciencia, un pararse una hora, no diría que a meditar, pero sí a un poco a pensar lo cómplices que somos de todas las cosas que se están pasando y la poca atención que les prestamos”, explica Marco Antonio García de Paz, el director de la prestigiosa formación musical luanquina. “A veces estás hablando con una persona y esa persona, lo estás viendo claramente, no te está escuchando. Sólo está pensando en qué va a responder y no en lo que tú estás diciendo. O toda la polarización que hay: gente gritándose y luego al final no se consigue nada. Es un poco... Bueno, un vacío río de cosas, si quieres, pero yo creo que puede ser una experiencia”. Para lograr este objetivo, Marco Antonio García de Paz, el director de la agrupación musical luanquina, ha ideado el recital que ahora programa la dirección del complejo cultural de la ría y que se llama, de hecho, “Deafining Silence”, o sea, “silencio ensordecedor”.

García de Paz es el fundador de un coro que nació hace décadas para participar en el Certamen de la Canción Marinera y Habaneras que se celebra cada año en Luanco coincidiendo con la celebración de un nuevo aniversario del Cristo del Socorro -por estas fechas, precisamente-, pero que hace mucho superó su partida de bautismo.

La superó a base de ganar premios a este y al otro lado del Pajares, a este y al otro lado de los Pirineos. Y también por haber elegido un camino distinto para desarrollar su música coral de tal modo que, muy pronto, los del León de Oro lograron establecer una huella propia más allá de la que solían hollar otras formaciones de más o menos sus carnes. “Me parece que es maravilloso que la gente cante, que la gente se expresa, que vivamos una jornada de alegría, que no se pierda esto de cantar, porque es algo que nos permite comunicarnos, que nos transforma: hacer música puede cambiar cosas, la música es un arma poderosa”, asegura García de Paz.

El director de la formación coral explica que el concierto que van a celebrar su formación artística tiene un origen claro: la propia cúpula del Niemeyer. “La cúpula da la sensación de estar caballo entre iglesia, auditorio... No sé, es algo muy diferente a todo. Creo que la cúpula es un lugar muy interesante, ¿no? Reúne las condiciones para hacer un concierto: las acústicas, la posibilidad de instalar luces y proyectar cosas en la cúpula”, apunta el director de la producción. “La cúpula también tiene una vertiente de espacializar: mover al coro por ese espacio que tiene tan especial: la escalera, el primer piso, abajo. Y bueno, también está la gran exposición, la de ‘Arte y Espiritualidad’. Creo que era un buen momento para intentar lanzar algo así, como este significado”, destaca el director de la formación.

El concierto del próximo día 15 tiene un repertorio con obras de este siglo XX. “No son obras sacras, no. Hay alguna excepción, como es la pieza que hemos elegido de Arvo Pärt, aunque su sonoridad más que estar relacionada con lo sacro, lo está con la espiritualidad. Pärt es un hombre que utiliza mucho los silencios entre las partes, de hecho es el que utilizo para desembocar en el Cage, en el ‘4.33’”.

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