De una cita a ciegas al estallido de Galiana: la contracrónica del Antroxu de Avilés
Las peripecias de una jornada como peñista con "apagón", dificultades para hallar el 'outfit' apropiado y un final épico al llegar al Parche

N. Menéndez

¿Quién se fía, así de primeras, de una cita a ciegas organizada por un amigo? Aunque uno no quiera, siempre hay un poquito de desconfianza. Lo mismo me ocurrió en el Antroxu de Avilés. Tras dos años brillantes, consiguiendo un tercer y un primer puesto en el Descenso de Galiana, este que escribe buscaba algo diferente. Por eso opté por enrolarme con los "Zamparrampas", peña que lleva varios años bajando por la gran arteria avilesina. Sabía que el nivel era alto, aunque no tanto como lo que iba a encontrar. Aun así, todo era un mar de dudas. La única pregunta, antes de conocerme, fue si era más de calimocho o de cerveza. Con eso empezó la historia que terminaría con un mar de espuma en El Parche.
Para ir a una cita a ciegas qué hay más importante que el outfit. Ahí llegó la primera crisis. Tras una primera consulta, no logré suficientes detalles como para aclarar cuál era el disfraz indicado para acompañar a mi peña, la pareja que me correspondió este sábado de Antroxu. La crisis se elevó tras una pequeña consulta en el comercio avilesino. "Todo lo relacionado con las Mil y una noches está más que agotado", era la frase más repetida. Había disfraces de esquimal, de vaquero, de atracador... Pero nada relativo a la temática marcada para el Antroxu. Cuando una de las comerciantes de la ciudad sacó, de debajo de las piedras, un disfraz de Aladdin, algo en mí se iluminó. El nombre del artilugio era "El encantador de Galiana", por lo que podría cuadrar. Con ello me aseguraba, como mínimo, dar buena presencia. Cuál fue mi sorpresa cuando aparecí con un traje blanco y todos mis nuevos compañeros iban de dorado. Rozaba el desastre.
Antes de conocerles había algo que era incluso más importante que el outfit. La borrasca "Oriana" lleva días asolando Asturias, con nieve en el Huerna y rachas de vientos que empañaron la coronación del viernes, lo que hacía obligatorio una buena camiseta térmica para poder sobrevivir al Descenso. Por ello, tocó una visita a ParqueAstur para acabar de crear un disfraz capaz de resistir la espuma de Galiana y, quizá más importante, al mal tiempo que azotó estos días.
Dio la casualidad que, nada más aparcar en Avilés, mis ojos se cruzaron con la que iba a ser mi casa durante las siguientes horas. Un vistazo fugaz, me sirvió para conocer algunas de las virtudes del artilugio que me tocaba defender: unas serpientes que se movían al ritmo de la música, un genio que hacía sonar su flauta... Notas diferentes a lo que se veía en otras peñas. Las "vibes" antes de conocer a mis nuevos compañeros no podían ser mejor.
La cita, eso sí, no comenzó de la mejor manera. Problemas del directo hicieron que los componentes de "Los Zamparrampas" estuviesen más pendientes del artilugio que de nuestra cita a ciegas. Si no era la música era el movimiento del genio de la flauta que iba en el centro, pero lo cierto es que los primeros minutos estuvieron lejos de lo esperado en una cita por San Valentín. Sin embargo, gracias al trabajo del grupo, todo se solucionó antes de pisar Galiana. Mario García, portavoz de la peña, zanjó toda la crisis con una frase tan sencilla como contundente: "¿Qué quieres tomar?". Ahí la cita empezó a ir para arriba. Pronto, los miembros de la peña me empezaron a contar todo el trabajo que había detrás de su artilugio. Todo surgió de un grupo de amigos del 88 que creció entre el colegio San Fernando y Las Doroteas. Han pasado los años, pero sus vínculos no se han desvanecido. Por ello, han hecho hueco tanto a los jóvenes retoños que van naciendo (o que están cerca de nacer) como a las parejas de los componentes. Nombres como el de Freire se erigieron claves para dar forma a su obra de arte que gobernó con contundencia la espuma de Galiana.
El último inconveniente apareció a escasos metros de encarar los ojos del jurado, que esperaban en el Parche. De repente, se fueron todas las luces del artilugio. Al más puro estilo Fórmula 1, tocó hacer un repostaje exprés para encarar la prueba más exigente de todo el Antroxu. A pesar de las dificultades, la exhibición no pudo ir mejor. A ritmo de Shakira, "Los Zamparrampas" se comieron al público de plaza de España, que se entregó a unos antroxeros que lo dieron todo. Y, tras ello, la foto final, para dar por cerrada la cita. Al final, aunque no es habitual, las citas a ciegas sí funcionan. n
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