Ladridos reivindicativos en Salinas: un centenar de amantes de los perros piden usar las playas en horario nocturno y más espacios en las ciudades para sus canes
"En otras regiones los perros pueden estar en la playa en verano desde las 20.30 hasta las 9.00 horas del día siguiente y no hay ningún problema", aseguran los asistentes a la convocatoria del bar La Luna para hacer la "la mayor foto perruna de Asturias"

En imágenes: Multitudinaria concentración canina en Salinas / Mario Canteli

"Charco" escarba en la arena de Salinas. Es un "chucho, sin raza". Lo dice Juan Martínez, su dueño. Ambos asistieron este sábado a una multitudinaria concentración canina en la que participaron más de un centenar de animales con sus propietarios llegados de varios puntos de Asturias e incluso hasta de León. Los canes corretearon y hasta saltaron alguna que otra ola, mientras la marea subía, poco a poco, apoderándose del arenal. El buen tiempo animó la jornada. "Había que aprovechar el día, sales con el perro, estás con amigos y esta hora es perfecta para tomar algo", sostiene la ovetense Paula Egüen, acompañada de su inseparable "Leo". La cita sirvió no solo para eso, sino también para reivindicar "más y mejores espacios" para los perros, que en la mayoría de ciudades asturianas ya son más, en número, que niños en edad escolar. "En Gijón estamos esperando a ver si nos permiten ir de noche a las playas en verano", señalaron Loli Marqués y Xana Nosti, con sus perros "Buddy" y "Zoe".
La reclamación es unánime y es común a las tres principales ciudades asturianas. "Los parques para perros son pequeños y están sin atender, hace falta mantenimiento", señalan propietarios de perros de Oviedo, Gijón y Avilés reunidos en el arenal de Salinas. "En verano, no podemos ni pisar la playa, podían dejarnos venir con los perros a partir de las siete de la tarde, por ejemplo o en los días no soleados", apuntan Bea Pérez e Alba Iglesias, que estaban junto a "Tete", "Kaiser" y "Rom", "que es como el de la Historia Interminable". Los ovetenses Fran Álvarez y su hija Ana se animaron a ir a Salinas con su Golden retriever, "Pimpe", y de paso celebrar el cumpleaños del padre. "En Laredo (Cantabria), los perros pueden estar en la playa en verano desde las 20.30 hasta las 9.00 horas del día siguiente y no hay ningún problema", detalla el ovetense, al que le encanta ir con su fiel amigo a la playa. Para el resto de meses del año, apenas ponen pegas cuando se habla de ocupar el espacio playero, pero sí el urbano.
Suenan ladridos y juegos. Los perros están en su salsa, libres como el viento y felices. La gijonesa Patricia Noriega está con "Enol", que es un border collie, y los ovetenses Rodrigo Díaz, Marina Rodríguez y la pequeña Vega juegan con su golden retriever "Roma". "Nos enteramos de que había esta concentración y nos animamos", señala Díaz, sobre el llamamiento realizado por el bar La Luna de Salinas para tomar la fotografía perruna más multitudinaria de Asturias. Es más, el local entregó a los participantes un pañuelo de color azul con el que mostrar su "amor a los animales". Y claro, en un ambiente perruno como el de la mañana del sábado, también hubo tiempo para lametones y mordiscos amistosos entre canes. "Urko" es un perro de aguas que camina cerca de su dueña, la ovetense Llara Fernández, que demanda zonas amplias para que los canes puedan correr, eso sí, sin olvidarse de que "mantengan en condiciones los pipican". Habla de Oviedo, pero su petición es extensible a todas las ciudades. "Es un buen plan para la mañana venir a la playa", coinciden Fernández y Carmen Pardo, que está con "Kiba", que es un cruce de husky y border collie.
Marina Vidal, Miguel Lorenzo, Icra Farjam y otro Miguel, Lorenzo, son de León y veraneantes en Salinas. Decidieron participar en la concentración con "Dior", su perro, y de paso pasar unos días en la playa. "En León debe pasar lo mismo que en Asturias, apenas hay lugares para perros y los que hay son pequeños", sostiene Vidal, ya en el paseo de la playa. Dijo esa frase antes de que la masa, el más de un centenar de canes y sus propietarios, conquistaran el entorno del arenal. En la terraza de La Luna, otros grupos decidieron quedarse y no participar en la marcha que continuó casi hasta el otro extremo de la playa. Ahí estaban Marta Bango, de Salinas, y Elena Llaneza, de Gijón, que tenían en sus manos a tres teckel de un mes de vida: "Federico", "Camila" y "Blasa". También están por ahí sus padres, "Blas" y "Gigi".
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