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Una parroquia de Oviedo inscribe como propia la capilla de San Pedro de Rivero de Avilés

San Juan el Real pretende vender la casa del Polvorín, pero cederá la capilla del Santísimo Cristo a San Nicolás de Bari

Salida de la procesión de San Pedro, a la derecha, la capilla del Santísimo Cristo y su espadaña.

Salida de la procesión de San Pedro, a la derecha, la capilla del Santísimo Cristo y su espadaña. / R. S.

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

La parroquia ovetense de San Juan el Real inscribió en el Registro de la Propiedad este mes de octubre pasado la finca de Rivero en la que está la casa del Polvorín (era una antigua armería) y la capilla del Santísimo Cristo de Rivero. Javier Suárez, el párroco de la basílica ovetense, explicó a LA NUEVA ESPAÑA que cuando realizaron la inscripción de la casa que habían heredado descubrieron que la capilla “iba en el mismo lote”.

Lo que la iglesia de San Juan del Real pretende es “vender la casa: ya contamos con permiso del Arzobispo”. Suárez subrayó: “En absoluto pretendemos vender una capilla que cuenta con una devoción tan popular. No pretendemos adueñarnos de la devoción de los avilesinos”. Así que, cuando se produzca la venta de la casa, San Juan el Real “cederá la capilla del Santísimo Cristo” a la capilla de San Nicolás de Bari.

Se da la circunstancia de que estos movimientos de la parroquia ovetense apenas habían tenido eco en Avilés. Juan José Hernández Déniz, el titular de la parroquia de la villa, supo —coincidiendo con su toma de posesión, este pasado septiembre— de que la casa del Polvorín, anexa a San Pedro, la había heredado San Juan el Real. “No he sabido hasta esta semana que también habían inscrito la capilla”, reconoció.

Hernández Déniz dice que lo supo cuando recibió en el templo de la calle de San Francisco un burofax del Ayuntamiento de Avilés en el que instaba a la histórica parroquia a segar las malas hierbas que rodean el edificio histórico de Rivero. “Llamé al ecónomo del Arzobispado. Le dije que el Ayuntamiento nos daba un presupuesto para la siega elevadísimo, tanto como que no podíamos hacer frente a él. Entonces fue él, el ecónomo, cuando me contó que me olvidara de la petición del Ayuntamiento, que San Juan el Real había inscrito la finca a su nombre y que le correspondía a él”, añadió Hernández Déniz.

Esa fue la sorpresa: que la capilla del Santísimo Cristo —uno de los templos centrales de la Semana Santa avilesina— pertenecía a una iglesia de Oviedo. “No es normal”, reconoció Hernández Déniz. En el Santísimo Cristo de Rivero se guardan tres pasos de la cofradía de San Pedro: el Cristo flagelado, que pertenece a un grupo reproducido en serie en Olot; el San Pedro que costearon las hermanas Gutiérrez y el Cristo Crucificado, de Samuel Armas.

“Nadie puede cuestionar que la capilla de San Pedro pertenece a San Nicolás de Bari: lo dicta la tradición”, recalcó Hernández Déniz. “No queremos litigar, pero las cosas se tienen que quedar como están”, insistió el párroco.

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